(Agencias).- “El modelo exportador neoliberal basado en bienes sin innovación y sin sostenibilidad ambiental debe pasar a la historia”, sentenció la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) Alicia Bárcena en la Quinta Reunión Ministerial sobre Agricultura y Vida Rural en las Américas, que se celebra en Montego Bay, Jamaica, del 26 al 30 de octubre.

La mayoría de los representantes de 34 países del hemisferio reunidos en Jamaica coinciden en que se requiere un nuevo modelo de desarrollo rural motorizado por los pequeños agricultores para garantizar la seguridad alimentaria de los pueblos de América.

“Para mejorar la vida rural y garantizar la seguridad alimentaria en la región es fundamental fomentar la cantidad y calidad de la inversión en agricultura, promover la investigación, el desarrollo y la innovación agrícola y mejorar las instituciones del sector”, dijo Bárcena e insistió en que en América Latina y el Caribe “debemos volver los ojos hacia una nueva ruralidad”.

Bárcena y otros asistentes recalcaron la importancia de desarrollar esquemas interinstitucionales, multisectoriales y territoriales novedosos para gestionar la compleja “vida rural”, que trasciende el ámbito económico comercial.

El informe “Perspectivas de la agricultura y del desarrollo rural en las Américas: una mirada hacia América Latina y el Caribe 2009”, elaborado por la CEPAL, la FAO y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura IICA concluye que “la agricultura es uno de los sectores más importantes de la economía regional, pero no se ha logrado aprovechar todo su potencial”.

Miembros de la Comisión Internacional de Reforma Agraria reunidos hace poco en Quito en el marco de la Campaña Global por la Reforma Agraria que impulsa La Vía Campesina afirmaron que la Reforma Agraria Integral es elemento clave para alcanzar la Soberanía Alimentaria y enfrentar al cambio climático.

“La mala distribución de la tierra y el proceso de reconcentración de la misma en manos de pocos, de corporaciones transnacionales que implantan monocultivos, contaminan los ríos y privatizan el acceso al agua, pone en peligro la vida de las familias”, señala una Declaración del ese colectivo social.

Según los activistas, las crisis alimentaria y climática son consecuencias de la revolución verde y de la liberalización agrícola. Las corporaciones transnacionales cultivan soya, eucalipto, palma africana, caña de azúcar, piñon y otros monocultivos en tierras donde antes se cultivaban alimentos.

La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) explicó la importancia de la distribución de la tierra en la Declaración de la Conferencia Internacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural de Porto Alegre en 2006. Ahora pide a los líderes del mundo que se reglamente la tenencia de la tierra como primera medida para combatir el hambre y la pobreza.

La FAO indica que será muy beneficioso tener un sistema legal sólido sobre el uso y la propiedad de la tierra. Subraya que se han iniciado consultas a nivel mundial con el fin de elaborar las directrices internacionales sobre la entrega de la tierra y demás recursos naturales como el agua y los bosques.

Un acceso seguro a la tierra es la mejor red de seguridad para los pobres, y esto porque una buena administración de los suelos es condición necesaria para asegurar este acceso a los desposeídos, explicó el jefe de la Unidad de Gestión y Tenencia de la Tierra de la FAO Paul Munro-Faure.

Intelectuales y artistas de Brasil salieron en defensa del movimiento de los trabajadores rurales sin tierra y pidieron no desviar el tema central del debate agrario. En su criterio, ya no se habla de los responsables de la desigualdad y la concentración de la tierra sino que se criminaliza a los que luchan por el derecho a la tierra.

Un pesado operativo mediático-empresarial busca aislar y criminalizar el movimiento social y debilitar sus bases de apoyo, mientras las agrocorporaciones intentan bloquear la reforma agraria e imponer un modelo agroexportador predador en términos sociales y ambientales.

La concentración agraria en Brasil aumentó en los últimos 10 años, según el Censo Agrario del IBGE. El área ocupada por los establecimientos rurales mayores de mil hectáreas concentra más de 43% del espacio total, cuando las propiedades con menos de 10 hectáreas ocupan menos de 2,7%. Las pequeñas propiedades están reduciéndose mientras crecen las fronteras agrícolas del agronegocio.

Según la Comisión Pastoral de Terra (CPT, 2009) los conflictos agrarios del primer semestre de este año siguen marcando una situación de extrema violencia contra los trabajadores rurales. Entre enero y julio de 2009 se registraron 366 conflictos que afectaron directamente 193.174 personas y en los que perdieron la vida 12 personas.

En la criminalización de la lucha y la represión popular en Latinoamérica están involucrados la policía, el ejército, la seguridad privada de las empresas y hasta el Poder Judicial.

Con datos de Prensa Latina y Radioagencia NP.