Hagamos, les pido, un sereno ejercicio de la memoria. Cuando Goni ganó las elecciones de 1993 y asumió la Presidencia dijo: Hemos perdido cuatro años. Y entonces se lanzó a conformar la maquinaria de la capitalización, que en cuatro años consolidó un sistema a un precio de cerca de 50 millones de dólares.

¿Por qué Goni se quejaba de haber perdido cuatro años? Porque en el gobierno anterior, de Jaime Paz Zamora, hubo presiones muy serias para poner en marcha la privatización de las empresas del Estado. El gobierno de Jaime se empeñó en atraer inversiones extranjeras al promocionar un país de economía abierta, que quería ser socio de los inversionistas extranjeros. Una (o varias) encuestas contratadas por el gobierno coincidieron en que "privatización" era una mala palabra, que no la aceptaba la COB, la Federación de Mineros ni lo que hoy se llaman genéricamente los movimientos sociales. Tan sólo referirse a ella era poner en peligro la estabilidad de la democracia, y entonces la privatización se postergó o se redujo para siempre.

Bien hacía la opinión pública en rechazar la privatización, porque hubiéramos seguido el camino de la Argentina bajo el régimen de Menem, que convirtió un país petrolero en un país importador de hidrocarburos, que liquidó la flota mercante de YPF y los ferrocarriles del Estado, que pignoró las empresas públicas y provocó una severa crisis financiera. En suma, un desastre económico.

Goni tuvo la astucia política de oponer la Capitalización a la mera privatización, y sedujo al electorado con el señuelo de que los bolivianos seríamos dueños del 50 por ciento de las empresas capitalizadas. Tan bueno fue el señuelo, que conspicuos militantes socialistas y otros "analistas" de izquierda se volvieron gonistas o filogonistas. Tan horrenda era la privatización, que Goni la desahució y ganó las elecciones de 1993 con la bandera de la capitalización.

¿Quién era el abanderado de la privatización en el régimen de Paz Zamora? ¿No era acaso el jefe del gabinete económico: Samuel Doria Medina? Cuando el Gabinete analizó las encuestas contra la privatización, Samuel era una voz solitaria que insistía en la privatización; pero ya Goni había iniciado su campaña por la capitalización, y el gobierno de Jaime congeló las privatizaciones. Por eso Goni ya Presidente dijo que habíamos perdido cuatro años.

Esto no es una novela ni una invención, pues lo pueden corroborar los miembros del Gabinete de aquel entonces. Alentar la privatización a esas alturas era ser abanderado del neoliberalismo y seguidor obsecuente de las severas condiciones del FMI que exigían "ajustes estructurales" para achicar el Estado, reducir el déficit fiscal e instaurar una economía de mercado. Me pregunto, entonces, si no es acaso cierto que Samuel era el abanderado, incluso el precursor del fundamentalismo neoliberal que se desató sobre el país con el gobierno de Goni.

Hoy Samuel ha desechado su vieja imagen librecambista y se muestra como un empresario proteccionista de la pequeña y mediana empresas. Lamenta el cierre de miles de microempresas y el despido de miles de trabajadores porque quiere atraer esos votos para su fórmula. Pero ¿cómo se puede cambiar así en un tiempo tan corto? ¿Qué iba a traer al país la privatización sino una ola de desempleo mucho mayor que la provocada por el cierre de las empresas pequeñas? Siendo jefe del gabinete económico, ¿cómo actuó Samuel? ¿Cómo proteccionista de las empresas nacionales? ¿O como neoliberal que busca la entrega de nuestra economía a las corporaciones transnacionales?