Los efectos de la crisis económica mundial de 2008 fueron especialmente nocivos para las economías industrializadas. El crecimiento de la economía boliviana esperado para 2009, positivo y relativamente elevado, puede explicarse como el resultado neto de dos factores contrapuestos: por un lado, los efectos contractivos de la crisis internacional, y por otro, los resultados de las políticas contracíclicas aplicadas por el gobierno.

En el último año, en Estados Unidos, la Unión Europea y Japón la tasa de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) disminuyó notablemente, y se prevé que para 2009 ésta será negativa e igual a -2.7%, -4% y -5.4%, respectivamente (FMI y Eurostat).

Por su parte, en las dos grandes economías sudamericanas, Brasil y Argentina, los ritmos de crecimiento también se han reducido -aunque en menor medida que en las economías avanzadas-, las estimaciones iniciales para 2009 indican que las tasas de variación del PIB serán -0.7% y -2%, respectivamente.

En este contexto, Bolivia creció en 2008 en 6.1% y se espera que en 2009 la variación de la producción real esté en el intervalo del 3% y 4% (FMI, CEPAL y Ministerio de Economía de Bolivia).

El crecimiento esperado para 2009 de la economía boliviana, positivo y relativamente elevado, puede explicarse como el resultado neto de dos factores contrapuestos: por un lado, los efectos contractivos de la crisis internacional, y por otro, los resultados de las políticas contracíclicas aplicadas por el gobierno.

Los elementos contractivos más importantes que indujeron a la caída de la producción agregada fueron: i) la disminución del precio del barril del petróleo -conectado directamente al precio del gas- y la caída de los precios de bienes primarios de exportación (zinc y plata), además, ii) la rebaja del ritmo de crecimiento de la economía brasileña, con un vínculo estrecho a la exportación de gas.

Por su parte, las políticas contracíclicas amortiguadoras de la crisis se han concentrado en el lado de la demanda y se han manifestado en: i) el aumento de la inversión y gasto público y, 2) en las transferencias públicas destinadas al sector privado, vgr. Bono Juancito Pinto, Renta dignidad y el Bono Juana Azurduy de Padilla, las cuales han provocado un aumento en la renta disponible y el consumo privado.

De acuerdo al último dato publicado del crecimiento del PIB boliviano (al segundo trimestre, 3.21%) se puede esperar que una tasa del 4% pudiera ser alcanzada hasta finales de 2009. Esa tasa estaría mostrando que las políticas contracíclicas de demanda habrían sobrepasando los efectos adversos de la crisis.

Además, dado que el precio del petróleo y el crecimiento de la economía brasileña se están recuperando, entonces no sería sorprendente pensar que Bolivia cerrará el año 2009 con una tasa de crecimiento superior al 4%.

Debe notarse, sin embargo, que aunque esas políticas están siendo efectivas a corto plazo, su eficacia en el largo plazo puede no ser sostenible si acaso no se pone también el énfasis en políticas de productividad, aumento de la capacidad productiva del país y diversificación e industrialización de la producción nacional.

* Doctor y profesor de Economía.