La base social del golpe banzerista fue la clase media. Erich Fromm llama "carácter autoritario" a esa vocación de la clase media por apoyar las soluciones de fuerza que prometen orden, paz y trabajo, buenos señuelos que esconden el abuso de la fuerza institucional contra los disidentes. La clase media es ese sector social que suele respetar las leyes, pagar sus impuestos, apostar por la educación superior antes que por los negocios; es la depositaria de la urbanidad, que, como su nombre lo dice, es la buena forma de comportarse en una cultura urbana, citadina. Por esa vocación, a la clase media le asustan los procesos de cambio. Hay una maldición china que bien podrían pronunciar los clasemedieros: Ojalá te toque vivir una época interesante. Claro, eso se entiende en la sociedad china, que no sufría cambios durante siglos.

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Fromm habla también del "carácter autoritario" como característica de la clase media. Consiste en la tendencia a obedecer al jefe y ser duro con los subalternos, una cadena Ford para la transmisión del autoritarismo a la sociedad. Y le atribuye algo más: el sentimiento de indignación, que la hace encenderse y consumirse como un fósforo, una sunchuluminaria. Por eso, cuando viene una solución de fuerza para

detener un proceso de cambio, los clasemedieros suspiran de alivio y delegan un poder general a la dictadura para que imponga orden a cualquier precio de sangre, persecución, exilio o muerte de los disidentes.

A 38 años del golpe banzerista, no hay que ignorar esa base social que lo respaldó durante siete años y que propició buenos resultados electorales del partido que fundó. Esa es una historia común al fascismo, que siempre tiene la posibilidad de contar con sectores de la clase media que lo apoyan.

Sin embargo, la historia latinoamericana de la clase media no se reduce a estas precisiones de Erich Fromm. Bastaría ver que los grandes fundadores del pensamiento y la acción izquierdista en Bolivia y en América Latina provienen del movimiento universitario, que es un escenario típico de la clase media. La historia de la Autonomía Universitaria que se inició en Córdoba en 1918 y fue secundada en Bolivia por el movimiento estudiantil de 1928 en una cadena que se difundió por América Latina es una gesta de la clase media, como lo ha sido su participación en la revolución de 1952, en el movimiento peronista, en el movimiento allendista, en las insurrecciones populares y, por supuesto, en la guerrilla. No olvidemos que la composición social de los guerrilleros de Teoponte, y muchos vinculados a Ñancahuazú, era de clase media.

Quienes trataron de resistir al golpe de Banzer en Laikakota y la plaza del Estadio Hernando Siles eran, en su mayoría, de clase media. Los teóricos de la defensa de los recursos naturales, una posición de larga vida en el país y en América Latina, eran de clase media, como lo prueban los grandes pensadores de la segunda mitad del siglo XX: Sergio Almaraz, Marcelo Quiroga Santa Cruz y René Zavaleta Mercado.

Ellos apostaron por el cambio y no por la turbia resignación a los intentos de retorno y conservación del antiguo régimen.