Cómo ganará Evo, y cuánto perderá Bolivia por el Silala

Rolando Carvajal

julio 31, 2009Publicado el: 11 min. + -
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¿Está Ud. de acuerdo en que Chile no pague 900 millones de dólares por 100 años de uso de los manantiales del Silala, pero que Sí cancele (a futuro) por el 50 % de esa aguas, es decir: 17 mil dólares/día equivalentes a 6.2 millones de dólares/año, que resultan únicamente 620 millones de dólares por otro siglo hasta el 3009?

En vísperas de otra generosa concesión a Chile

La pregunta deliberadamente larga y engañosa como la del triste referéndum mesista del 2004 sobre el gas, resume sin embargo la propuesta gubernamental que, entre gallos y media noche de este lunes y tras la resaca del domingo 2, está a punto de lograr un soporte provincial -y posiblemente departamental, pero no aún nacional- a los preacuerdos que convierten a los manantiales bolivianos en un "río internacional de curso sucesivo", ampliamente favorable a los intereses de Chile.

El preacuerdo resultará también un nuevo despojo (esta vez alentado desde Bolivia) largamente beneficioso para los bisnietos y demás herederos de los que ya en 1879 encabezaron el asalto a la propiedad ajena para anexarse, además de la provincia de Atacama: la plataforma submarina boliviana y su subsuelo marino, y el mar territorial, el mar continental y las islas e islotes costeros junto a porciones cordilleranas no entregadas en 1904, cinco vastas riquezas que Bolivia nunca cedió por tratado alguno, menos por los 2/3 legislativos, incluidas las aguas del río Lauca[1]­.

Aprestos festivos

Una veintena de grupos e instituciones en su mayoría afines al gobierno del presidente Evo Morales se aprestan a reunirse este 3 de agosto en la población fronteriza de Quetena Chico (San Pablo de Lipez, Potosí) donde nacen los bofedales del Silala, para definir el respaldo al planteamiento oficial cuyas partes sustanciales han trascendido más en Chile que en Bolivia.

Si bien el canciller David Choquehuanca ha mandato a publicitar "11 razones" para apoyar el preacuerdo y convencer a la crítica adversa no sólo de la oposición, ha mantenido también en secreto la totalidad de las cláusulas, solicitando a su par chilena, según El Mercurio de Santiago, un permiso para poder "socializar" los términos antes de su firma.

De acuerdo a los trascendidos de la prensa vecina, los mandatarios Morales y Michelle Bachelet, firmarían el acuerdo durante la próxima cumbre presidencial de la Unasur en Quito, el 10 de agosto, quedando en manos del gobierno boliviano la tarea posterior de someterlo a referéndum popular.

Más por menos

La propuesta, sellada a fines de junio por las cancillerías de Chile y Bolivia, fue develada en la Paz a comienzos de julio, pero en los últimos días ha sido aún más generosamente dulcificada para Chile.

Disponiendo de los ingresos de los futuros bolivianos, el pasado lunes 27 la Cancillería boliviana ha reducido esas aspiraciones a sólo 10 mil dólares/día, que significarían 3 millones por año y 300 millones al 3009, con una rebaja colosal de 320 millones, bajo el pretexto de que todos los días Potosí "pierde diez mil dólares" y de que Chile accederá a pagar la mitad del consumo a futuro, para empezar, mientras que, presuntamente, Bolivia no renunciaría a la deuda histórica de los otros 900 millones acumulados desde el siglo XIX.

El abierto respaldo campesino de Quetena Chico, contrasta con la oposición del Comité Cívico departamental de Potosí que, destaca también la prensa internacional, argumenta que el pago del 50% significa reconocer que el Silala es un río internacional.

Sin tenerlas todas consigo, el gobierno de Morales enfrenta asimismo las sindicaciones de haber abandonado el criterio tradicional que el Silala es un manantial propio, luego de que, según fuentes diplomáticas consultadas por El Mercurio, el acuerdo diría que se trata de un curso hídrico "compartido", disponiendo libremente Chile de la mitad de ese caudal.

"Hemos querido que sea la población nacional [sic] de Quetena Chico para que hable con conocimiento de causa, desde el lugar que está más cercano a las aguas del Silala, discuta con profundidad los términos del borrador de este convenio que tenemos listo para la firma con la delegación chilena", justificó el vicecanciller Hugo Fernández describiendo las maniobras gubernamentales para trocar el respaldo local en consenso nacional.

Consecuencias

De ser sometida a una consulta general, es probable que la pregunta inicial logrará una respuesta afirmativa, dado el masivo apoyo que actualmente respalda al gobierno de los movimientos sociales, y que, coherente con su política exterior, deberá hacer campaña por su propuesta, entregada ya a la delegación chilena.

El eventual Sí, supondrá entonces otra oportunidad para verificar si, más allá o más acá de los comicios de diciembre (o febrero o abril próximos), el país marcha en el largo y mediano plazo hacia la reivindicación de sus esenciales anhelos socio-geopolíticos como naciente Estado "multinacional" -36 naciones.

O si, por el contrario y en inercia con el pragmatismo de algunos miles de dólares adicionales Bolivia se encamina al destino de un país coyuntural, mayoritaria e ilusamente embelesado con un proceso de cambio que a pesar de sus promesas y avances de transformación no puede con los retoños del nepotismo, con los abcesos de corrupción y con los brotes cotidianos de ineficiencia; al margen también del combate a la derecha separatista en Santa Cruz, y más allá de las derivaciones de su fallido acercamiento (digno o no) a la actual cabeza imperial, que no es equivalente al Imperio mismo.

Armando al enemigo

La secuela de los coqueteos con Chile (con la virtual entrega del Silala de por medio), tiende a constituirse en uno de los principales ingredientes de la próxima disputa electoral, junto con el asentamiento de 8.000 nuevos votantes en Pando a partir de la matanza de campesinos el año pasado en El Porvenir, además de la corrupción al estilo Santos Ramírez y la recurrencia de la ultraderecha a grupos mercenarios para la intentona separatista previo conato de guerra civil, sin olvidar los cuestionamientos neoliberales al manejo de la economía (25 % de ejecución presupuestaria en 7 meses).

Ya sin aspiraciones de seducir al 70 % del electorado ni de lograr los 2/3 en la futura Asamblea parlamentaria: pero además resignado y convencido como está el mandatario para lograr la simple reelección presidencial, atrapando, eso sí, la mayoría del Senado (esa brizna que le falta para avanzar en el control del poder casi total en Bolivia), Morales y su equipo se encaminan hoy, de no mediar una catástrofe política inesperada, hacia la no concesión de una segunda vuelta, al menos si las elecciones no se postergan para febrero.

Los diversos escenarios planteados por las encuestadoras (Ipsos/Apoyo, con más aproximación) muestran, bien vistos, que la oposición en retroceso bordeará apenas el tercio congresal de 56 curules, repartiéndose en el mejor de los casos 16 senaturías y 40 diputaciones, unas once de ellas en Santa Cruz, preservadas éstas desde ahora -pese a las escaramuzas entre logias y otras fracciones de clase- para los principales cabecillas de la oligárquica "institucionalidad cruceña", a fin de encubrir su participación, mayor o menor, en la aventura separatista que ha convertido a la capital oriental en una "ciudad minada".

Por su parte, las huestes oficialistas no sólo vuelven a la carga sobre Santa Cruz, sino que apuestan al desempate y la reconquista electoral de Pando, Tarija y Chuquisaca, contentándose con lo que se pueda en el Beni (¿un senador, cuatro diputados?), siempre que logren repetir su dominio en Potosí, Oruro, Cochabamba y El Alto, junto con el área rural paceña, una vez que la ciudad sede de gobierno -susceptible de una enorme sorpresa- presenta complicaciones no sólo por el reflujo de la derecha en zonas residenciales y de la llamada "burguesía chola", sino por la eventualidad de que los masistas y sus principales aliados del municipio paceño participen por separado en los comicios, para beneplácito de una derecha risueña de ver cómo se ensanchan las distancias entre ambas fuerzas.[2]

Aún así, entre dos senaturías por minoría y unas cuatro diputaciones, los curules por La Paz para la oposición no parecen alcanzarán más que para Víctor Hugo Cárdenas si se postula desde su circunscripción en Bella Vista, ("zona sur"), Samuel Doria y quizá José Luis Paredes, si se animan a encabezar listas, y los colaboradores de todos ellos, incluidos los ya escasos de Tuto Quiroga.

Saldos a revertir

Los datos del retroceso que los masistas quieren remontar en diciembre muestran sin embargo que entre el referéndum revocatorio-2008 y la consulta-2009 para la Constituyente, el rechazo al MAS en La Paz creció de 177 mil a 248 mil sufragios, y que, concretamente, en la ciudad sede de gobierno el voto contra el Presidente saltó de 133 mil (33%) a 173 mil (40 %), según datos de la Corte Electoral.

En Santa Cruz, los masistas retrocedieron de 273 mil a 256 mil sufragios (40 al 34 %) y en Pando el triunfo se les escurrió de las manos por sólo 4 mil votos (12 %), dejando atrás la frágil victoria que el 2008 habían logrado al influjo del ministro Juan Ramón Quintana.

El alto ausentismo en Pando (18 %) y Tarija (17%) mostró también cómo los esfuerzos oficialistas no lograron cautivar a 6.000 pandinos que votaron entre abstención o blanco/nulo en Pando y a 34 mil tarijeños que optaron por el mismo camino.

"Fraude", indecisos e independientes

Con o sin éxito en la aplicación del padrón biométrico, ante la proporción de la derrota, la derecha también tiene listas las armas de la descalificación, una vez que no surtan efecto ni los resultados de la "candidatura única", ni la estrategia de las batallas departamentales para enfrentar al oficialismo por separado en la regiones, a fin de confluir en el Congreso formando un sólo frente adverso.

Con franjas de seguridad escasas y estrechas, la derecha apuntará entonces, advierte el columnista Ilya Furtún [Piensa mal y acertarás ], a una solución por el desastre: "jugarse el todo por el todo a la tesis del fraude, desconociendo y deslegitimando los resultados, sean cual fueren.

" En ese escenario -agrega-, no se estaría jugando a ganar las elecciones, pero sí a impugnar el proceso, pateando el tablero y denunciando ante el mundo la consolidación de una "narco dictadura" ...en esa línea, la receta consiste en crear condiciones de ilegitimidad que alienten cualquier tipo de experimento, y los ingredientes infalibles son narcotráfico, fraude, dictadura y prorroguismo".

Atrapado entre las exigencias de una derecha que exige a sus adeptos demostrar no sólo si están en oposición a Morales sino cómo aportan a ella, y un frente oficialista que emplaza a estar con el gobierno o posicionarse contra el, un gran porcentaje de indecisos (33 % a julio) se mantiene en vilo frente a las dos expectativas, que se ciernen como la sartén y el fuego.

"Así me siento cuando me increpan con eso de que ‘hay que definirse' y prefiero recorrer los meandros de la incertidumbre", dice el analista Fernando Mayorga al precisar sin embargo que para el criterio independiente , "este es el punto de partida de una reflexión crítica, única cura contra el voluntarismo (y), una receta contra el dogmatismo" [Tomar partido] .

A la hora de exponer los datos de los sondeos preelectorales , "se suele abstraer el porcentaje de no-respuestas (‘no sabe, no responde', que en la mayoría de las encuestas hasta ahora publicadas está alrededor del 30%), pero que no es tomado en cuenta para extraer tendencias de mayorías o minorías, y que a los candidatos les sirve para su cálculo político y para acceder a ese "electorado no cautivo", por tanto conquistable", alerta también la politóloga Ma. Teresa Zegada, ya entrados en cuenta regresiva.

A cuatro meses también de quedar el gobierno dotado de un poder casi entero, las preocupaciones sobre la tentación del totalitarismo no han sido del todo despejadas por el cúpula masista, sin que tampoco el vicepresidente Alvaro García convenciera sobre las virtudes de sus "ejemplos, experiencias y esfuerzos" por generar consensos y no optar por la arbitrariedad y los cortes secantes de la soberbia y el absolutismo.

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