Stefano Della Chiae es un terrorista internacional buscado como responsable de una tremenda carga explosiva en la Estación de Bolonia, Italia, que causó cientos de víctimas. Huyó de Italia y estuvo al menos en dos lugares: en Montejurra, 1976 y en la Argentina, poco después. En Montejurra hubo un episodio oscuro y sangriento en el cual fueron ciudadanos pacíficos fueron eliminados por paramilitares en ese lugar ubicado en la frontera del País Vasco con Francia. En Argentina, la dictadura militar provocó decenas de miles de muertes y desapariciones. En ambos episodios estuvo Della Chiae.

Comento estas líneas con el escritor Miguel Sánchez-Ostiz, que vive en Pamplona y conoce las andanzas de Della Chiae y me contesta: "Hace un momento estaba leyendo y escuchando informaciones que lo relacionan con la desaparición y asesinato de Ignacio Moreno Bergareche, Pertur, un dirigente de ETA-PM, muy amigo del cineasta Ángel Amigo."

Pues bien: alrededor de 1980, Della Chiae fue convocado por grupos de paramilitares bolivianos organizados por el criminal de guerra nazi Klaus Barbie, quien ostentaba un grado militar de nuestro ejército y era favorito del Alto Mando encabezado por García Meza y Arce Gómez, quienes desatarían una ola de terror meses antes de dar el golpe sangriento del 17 de julio de 1980. En marzo, asesinaron a Luis Espinal. El 2 de junio, atentaron contra una avioneta donde iba a viajar al Beni el binomio que ganaría las elecciones a fines de mes: Siles Zuazo-Paz Zamora. Don Hernán decidió quedarse y el único sobreviviente fue Paz Zamora, que mostrará para siempre las cicatrices de dicho luctuoso atentado. En el cierre de campaña de la UDP, alguien lanzó una granada de guerra contra la multitud y provocó decenas de heridos y algunos muertos, sin que jamás se haya investigado a fondo a los autores y cómplices. El 17 de julio, durante el asalto a la COB, fueron eliminados los dirigentes Carlos Flores, Gualberto Vega y se inició el martirio de Marcelo Quiroga Santa Cruz. Luego de meses de toque de queda y persecución sañuda contra el movimiento popular, el 15 de enero fueron asesinados ocho dirigentes del MIR en un departamento de la calle Harrington, en La Paz. En todos estos episodios estuvo vinculado Della Chiae y su grupo que se llamó Los Novios de la Muerte.

De esa catadura parece ser Eduardo Rosza, quien según el periodista español Julio César Alonso pertenecía a una organización de mercenarios dedicada a provocar guerras civiles. La fuente señala que Rosza estuvo en Kosovo, Bosnia y Angola, que participó en la guerra civil del Congo, de Uganda y de Sierra Leona y que tenía planes similares que desarrollaría en Santa Cruz.

"En Hungría le pagaban. Él tenía su base en Hungría. Eduardo Rosza Flores no era la gran cabeza de los mercenarios. La gran cabeza de los mercenarios en Europa es un coronel que se llama Jila Atila, que es un coronel húngaro que fue a vivir a Croacia, que está perseguido ya por el Tribunal Penal Internacional y que tiene órdenes de búsqueda y captura en varios países", dijo el periodista español en una entrevista concedida a Radio Fides.

Estos datos nos llenan de alarma, pues sería inaudito que haya bolivianos que financien a estos mercenarios para provocar la división del país. Los bolivianos hemos apostado por la democracia y la convivencia pacífica entre todas las regiones; quien se oponga a esta voluntad mayoritaria está atentando contra toda la ciudadanía y merece una sanción ejemplar conforme a la ley.