Andrés Soliz Rada y Roger Ortiz Mercado, desde el oriente y occidente de Bolivia, hemos reunido nuestras voces para transmitir a bolivianas y bolivianos de toda la República un mensaje de unidad y esperanza y convocarlos a defender la bolivianidad.

De este mensaje sólo están excluidos los agentes del imperialismo y de las ONGs que buscan disgregarnos. Pretende llegar, en consecuencia, a quienes se sienten parte de nuestra historia, forjada, con luces y sombras, en 183 años de vida republicana.

En momentos en que la existencia de Bolivia está amenazada por la prédica alienante del odio racista de fundamentalistas del indigenismo y separatistas, puntualizamos que el pueblo boliviano no está obligado a elegir entre esas corrientes foráneas que buscan destruir a BOLIVIA.

Que no está obligado a elegir entre autonomías indigenistas que manipularon el reconocimiento a 36 inexistentes "naciones" en la Nueva Constitución Política del Estado (NCPE) y seudo autonomistas de la oligarquía separatista de la "Media Luna", que quieren dividir a Bolivia en un Estado confederal bi-nacional .

Entre quienes creen que es posible borrar el pensamiento nacional y latinoamericano de Carlos Montenegro, Augusto Céspedes, Sergio Almaraz Paz, René Zavaleta Mercado, José Ortiz Mercado y Marcelo Quiroga Santa Cruz y los oligarcas y euro centristas que desprecian nuestra raíz indo-mestiza.

Entre encapuchados que allanan domicilios en horas de la madrugada y trasladan detenidos a celdas policiales de La Paz desde diferentes poblaciones del país, por delitos reales o presuntos cometidos fuera de esa jurisdicción, y los que masacraron campesinos en Pando y humillaron a indígenas en puertas de la Casa de la Libertad de Sucre.

Entre quienes practican linchamientos impunes, degüellan perros públicamente para atemorizar a adversarios políticos, amenazan y agraden a periodistas, alientan asaltos a cooperativas mineras, hoteles y domicilios privados y los que incendiaron oficinas públicas, ocuparon aeropuertos para impedir el aterrizaje del avión presidencial y apalearon a indígenas, policías y militares y que tienen en común la prepotencia y el odio racista.

Entre quienes incumplieron con Bolivia, desvirtuando el decreto de nacionalización de los hidrocarburos y convirtieron a YPFB en botín oficialista, para crear bonos electorales que privan del capital de arranque a las empresas estratégicas del Estado y los neoliberales que las liquidaron mediante la mal llamada "capitalización" perpetrada por Gonzalo Sánchez de Lozada.

Por la unidad de la patria

Estamos seguros que las almas de nuestros antepasados nos acompañan en esta invocatoria. Desde Tupaj Katari, Vicenta Juaristi Eguino y Pedro Domingo Murillo, hasta Pablo Zárate Willca, Andrés de Santa Cruz y Calahumana y Franz Tamayo en La Paz.

Desde Cañoto, Ana Barba, Mercado y Apaiaguaqui Tumpa hasta Germán Busch, pasando por Enrique Finot, Angel Sandoval, Dionisio Foianini, Humberto Vásquez Machicado y José Ortiz Mercado. Todos hijos predilectos de nuestra Bolivia nacidos en Santa Cruz.

En esta oportunidad, sólo deseamos, a manera de rápido recuento, evocar a las heroínas de la coronilla, a los cochabambinos Gualberto Villarroel, Carlos Montenegro, Augusto Céspedes, Sergio Almaraz Paz, Juan José Torres y Marcelo Quiroga Santa Cruz, a los hermanos Katari nacidos en tierra potosina, al igual que Carlos Medinacelli y Bernardino Bilbao Rioja. A tarijeños como Moto Méndez y Uriondo, a chuquisaqueños como Juana Azurduy y Manuel Marzana. A los orureños Sebastián Pagador y René Zavaleta Mercado, al general Alfredo Ovando Candia, nacido en Pando, así como al beniano Carmelo Cuellar Jiménez.

Nuestro compromiso con Bolivia nos permite demandar la defensa de la integridad nacional, para eliminar todas las formas de exclusión que aún discriminan a nuestras culturas originarias y consolidar la construcción del Estado Nacional, rescatando lo mejor del proceso de la Revolución Nacional, desde las nacionalizaciones del gas y del petróleo, la gesta de abril del 52, la instalación de fundiciones estatales, la aún inconclusa vertebración caminera, ferroviaria, lacustre, fluvial y aeroportuaria, el heroísmo de quienes participaron en la guerra del agua y la expulsión de Sánchez de Lozada. Todo lo anterior fue alcanzado mediante la unidad indo mestiza y no a través del indigenismo sectario.

También hacemos nuestra, la lucha de los cientos de miles de patriotas que lucharon y luchan con honestidad y valentía por una efectiva descentralización política, económica y administrativa de la República, con quienes nos identificamos. Todo lo anterior debe profundizarse, sin dividir a Bolivia en regiones antagónicas ni en 36 inexistente naciones indígenas.

La preservación de la Patria no se producirá por generación espontánea, más aún si tenemos al frente enormes fuerzas disgregadoras, encarnadas por agentes del capital extranjero y fundamentalistas del indigenismo infiltrados en el Movimiento al Socialismo (MAS).

El pueblo boliviano debe consolidar su unidad nacional como un imperativo geopolítico en Sudamérica. Bolivia no será desintegrada. Por el contrario, vivirá en el presente y futuro de sus hijos, como parte de la Patria bolivariana soñada por nuestros próceres.