Hay paisanos nacidos en otros países que se han integrado a la vida nacional a tal grado que su ausencia dejaría un vacío insalvable. Hoy pienso en Analía Abat y Jill Cooper, que cantarán a dúo para presentar su disco “A 2 Lados” este viernes 17 a las 19 en el Centro Patiño. La entrada es gratuita y el CD, producido en Estudios Quinto Sol, cuesta 50 bolivianitos.

Analía llegó de Bragado, Argentina, hace más de una década. Venía armada de su guitarra, su voz y un instrumento africano que suena como marimba, fabricado con una tutuma que se llama kalimbo, armas suficientes para conquistar el corazón de los cochabambinos. Probablemente nunca habíamos escuchado los sonidos sugestivos y encantadores del kalimbo hasta que llegó Analía. Y se quedó, y desarrolla una actividad incesante en el canto y la educación de la voz. Tiene numerosos alumnos y su figura ya es familiar y nuestra para siempre. A estos datos debo agregar uno que me concierne: Analía es mamá de mi nieto Antü, que significa “sol” en mapuche, un zurdo neto que hace las delicias como puntero izquierdo del poderoso Aurora.

Jill Cooper llegó de Canadá, hace cuatro años, y consolidó con Analía un dueto formidable, no sólo por la calidad de las voces sino por el repertorio, que incluye composiciones latinoamericanas, algunas de las cuales han sido grabadas en el sello Putumayo, célebre por difundir la música de la América profunda, la nuestra.

En la percusión está Amado Espinoza, un joven músico cuyo nombre es una línea de conducta. Domina como 300 instrumentos de los orígenes más diversos: americanos, asiáticos, de Oceanía, de África… No hay secretos para Amado en el arte de la percusión, que en su caso es la prolongación de sus vigorosos latidos.

Hace tiempo que sigo la carrera musical de Karen Arce, laredista, por supuesto. Me abruma su sensibilidad para arrancarle al charango sus secretos íntimos. En sus manos, este pequeño instrumento parece un niño viejo que recordara melodías de otra vida. Integran asimismo el grupo Valeria Frege en el violín, Armín Villca en vientos y César Navía en guitarra.

A fines del año pasado, Analía y Jill se fueron de gira por Ecuador y cosecharon muchos éxitos con las canciones que integran este disco.

He escuchado el disco, de excelente factura, y me ha cautivado el candombe “A 2 Lados”, con música de Analía Abat y letra de Guillermo Deluchis. Algunos temas son para el público infantil. El Landó de María es una de las mejores muestras del folklore afroperuano. Hay canciones mapuches que recuperan el misterio de ese pueblo tan próximo al nuestro. La calidad de la grabación realza la excelencia de la percusión. “A 2 Lados” es un disco inolvidable.