Privilegiar en el voto a determinados sectores de una sociedad escindida en clases con intereses antagónicos es el rechazo a la ficción liberal de que “todos los ciudadanos iguales ante la ley” constituyen el “soberano” que decide la política que adoptará el Estado.

Esa ficción es el fundamento de la supuesta democracia burguesa inexistente en Bolivia, y que por siglos ha encandilado a los explotados para encadenarlos a la dictadura de la clase dominante.

No se puede decir que el voto uniforma a los hombres frente a la ley, ni que el voto de un burgués es igual al voto de un proletario o de un campesino. Esta concepción reaccionaria niega la lucha de clases. Esa es la esencia del electoralismo de los “izquierdistas” autoproclamados militantes del “socialismo del siglo XXI”.

En su momento fuimos los trotskystas quienes enarbolamos el voto calificado a favor del proletariado, argumentando que la conciencia revolucionaria minoritaria terminaba apabullada por el voto inconsciente de otros sectores manipulados por la clase dominante que gana elecciones usando la fuerza y el cohecho.

Planteamos que el voto calificado podría materializarse convirtiendo las minas y los barrios proletarios de las ciudades en circunscripciones electorales donde los trabajadores puedan designar a sus diputados y senadores.

Ahora los masistas postulan el voto calificado de indígenas al introducir en la ley electoral transitoria las circunscripciones especiales con la finalidad de garantizarse una mayoría oficialista en el parlamento. Los entendidos calculan que gracias a esta maniobra los campesinos e indígenas, siendo el 35 por ciento del electorado, tendrán más del 60 por ciento de representantes en la Asamblea Plurinacional.

El planteamiento trotskysta del voto calificado no tiene nada que ver con la maniobra masista; ambos tienen diferentes contenidos de clase. El primero buscaba que la conciencia revolucionaría del proletariado se expresase en el plano electoral para de esta manera conservar la referencia de la dirección política de la nación oprimida.

Lo que hacen los masistas es reaccionario porque se trata de una simple maniobra electorera para perpetuarse en el poder a costa de la masa campesina que desarrolla una política burguesa por ser una clase predominantemente pequeño propietaria y normalmente conservadora.

En el pasado, sobre todo movimientista, los campesinos siempre han sido el colchón electoral de la clase dominante.

* Dirigente de la Unión Revolucionaria de Maestros (URMA) y del POR.