Este viernes a mediodía, durante la manifestación de los afectados por represas del río Madera frente a la sede de INCRA en la ciudad de Porto Velho, la Policía Federal del estado de Rondonia, Brasil, apresó a cuatro activistas de la Federación de Campesinos de Pando y de la Federación de Mujeres Campesinas Bartolina Sisa. Junto con la Policía estaba el personal de seguridad de la Empresa Odebrecht, que ayudó en las detenciones.

En vísperas del Día Internacional de Acción en contra de las Represas, la Segunda Asamblea del Movimento dos Atingidos por Barragens (MAB) o Movimiento de Afectados por las Represas, que se lleva a cabo en Porto Velho actualmente, tuvo esta mañana una actividad controversial.

Se dirigió al Instituto Nacional de Colonização e Reforma Agrária (INCRA), en una manifestación pacífica, animada por cantos en defensa de los derechos de los pueblos afectados y pancartas con mensajes como: “¿Represas para qué y para quién?” o “Agua y energía no son mercadería”.

Mujeres y hombres de todas las edades recorrieron cinco kilómetros para llegar al INCRA e ingresaron a las instalaciones de la institución pública reclamando sus derechos. Acompañó a la manifestación de los ribereños un grupo representante de Bolivia, país que también sería afectado por la construcción de las represas en el río Madera.

Si bien parecía que los funcionarios del INCRA tenían “toda” la predisposición de tener una reunión pacífica con los manifestantes, para escuchar sus demandas y dar respuestas, los resultados fueron distintos.

La Policía Federal se presentó de pronto, quién sabe intuyendo u oliendo la presencia de extranjeros, para apresar a los bolivianos. Doce policías federales fuertemente armados con metralletas y gases lacrimógenos entraron al recinto para detener a cuatro bolivianos que se encontraban en el café del INCRA.

Están presos y con inminencia de deportación Manuel Lima, Doris Domínguez, Isaías Ferreira y Jean Domínguez. Líderes del Movimiento de Afectados por Represas (MAB) tomaron contacto con la organización de campesinos e indígenas bolivianos para que las autoridades de Bolivia impidan esa arbitrariedad, ya que los cuatro manifestantes tienen permiso para estar en Brasil por 15 días.

Manuel Lima es firmante, por la Federación de Campesinos de Pando, del recurso de Medidas Cautelares presentado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos contra el gobierno de Brasil por la construcción de las represas del Madera, junto con la Central Indígena de la Región Amazónica – CIRABO de Bolivia.

El Movimiento de Afectados por Represas denuncia que la construcción de las represas en el río Madera afectará al territorio boliviano y a su población, que ni siquiera ha sido consultada. En la reunión de Guatemala, en septiembre del año pasado, el Tribunal Latinoamericano del agua recomendó al gobierno brasileño considerar los impactos de las dos represas del Madera en territorio boliviano. Sin embargo, hasta ahora no fue efectuado ningún contacto con los principales interesados, que son los afectados por las obras.

Las organizaciones campesinas e indígenas de Bolivia son contrapartes del MAB en las propuestas conjuntas de acción y tratamiento a los ribereños y ya participaron de varias actividades en Brasil.

“Contra la efectiva integración de los pueblos, el Estado articulado con el capital, responde con la represión. Después de una acción orquestada de la policía militar apresando campesinos de Río Grande do Sul, ahora las víctimas de esa dictadura somos nosotros y nuestros compañeros bolivianos”, señalaron los líderes del MAB de Rondonia.

Esta experiencia da una muestra de la lucha sin fronteras por los derechos de los más desprotegidos, en este caso los afectados por un mega proyecto financiado por el agronegocio y las transnacionales.

También se devela la relación directa que tiene la lucha sin fronteras por los derechos humanos y la represión sin fronteras. Los intereses que son defendidos por el capital son los mismos en todo lugar e incluso suelen tener las mismas expresiones represivas y ofensivas.