La masacre de más de 700 palestinos en Gaza por parte de fuerzas militares de Israel puede calificarse sin duda alguna de genocidio, por que los actos de guerra han sido deliberadamente perpetrados con la intención de liquidar a la población palestina, sin hacer distinciones entre mujeres, niños, ancianos o combatientes de Hamas. Los judíos saben lo que es el genocidio, puesto que lo padecieron en manos de Hitler, de modo que si ahora no protestan contra su gobierno es porque son cómplices. Y todos los que callamos somos también cómplices.

La indignación que uno siente por la prepotencia de Israel en una lucha tan desigual, solo es comparable a la impotencia de ver que el mundo "civilizado" permanece indiferente a lo que está sucediendo. Las "declaraciones de protesta" de los países europeos son un hipócrita saludo a la bandera, pues no contribuyen en nada a parar la masacre.

Peor aún, el veto de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha impedido que se emita una resolución de censura a Israel, lo que en realidad significa que la masacre puede seguir con la venia de los países más poderosos del planeta, que conforman el Consejo de Seguridad, aún cuando esta vez fue Israel que rompió la tregua (algo que los medios de información olvidan convenientemente).

Los medios masivos en Estados Unidos y en Europa tienden a manipular la información. La diferencia es notoria entre lo que uno puede ver en CNN, que privilegia el punto de vista de Israel, o en Al Jazeera, por ejemplo.

Una agresión tan flagrante a la soberanía de Palestina debería haber sido inmediatamente castigada con la ruptura de relaciones con Israel, empezando por los países árabes, que han demostrado una gran cobardía. Egipto, con Mubarak el eterno autócrata, hizo una declaración tímida cuando ya había 400 muertos en las calles de Gaza, pero con la otra mano cerró sus fronteras para que los palestinos no pudiera huir de las bombas. El analista inglés Robert Fisk opina que ello revela el grado de corrupción del gobierno egipcio, que tiene montado además un régimen represivo tenebroso.

Los países árabes son una vergüenza, poco solidarios, cobardes. Y el resto del mundo también. Venezuela optó por expulsar al Embajador de Israel en Caracas. Mejor hubiera sido una ruptura de relaciones, pero por lo menos es un gesto que otros países no han tenido los pantalones de seguir.

El mismo Robert Fisk nos refresca la memoria sobre otras masacres perpetradas por Israel en años recientes: "Ya se nos olvidaron los 17 mil 500 muertos -casi todos civiles, la mayoría mujeres y niños- durante la invasión de Israel a Líbano, en 1982; los mil 700 palestinos muertos durante la matanza de Sabra y Chatila; la masacre de Qanaen en que murieron 106 civiles libaneses refugiados, más de la mitad de ellos niños, en una base de la ONU; la matanza de los refugiados de Marwahin, a quienes Israel ordenó salir de sus casas en 2006 para luego ser asesinados por helicópteros israelíes; los mil muertos en el mismo bombardeo del mismo año y en la invasión a Líbano, y lo mismo, casi todos civiles."

No soy de los que usan la palabra genocidio para cualquier situación de represión como hacen otros alegremente, pero en este caso corresponde plenamente usar esa palabra. Para empezar, esto es lo que dice la Real Academia de la Lengua en su definición sobre genocidio: "Exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, de etnia, de religión, de política o de nacionalidad." Ahora veamos la definición del artículo 2 de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre de 1948, y en vigor desde enero de 1951; se entiende por genocidio, dice la Convención, aquellos actos "perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso".

Los 700 palestinos asesinados en Gaza en estas dos semanas de agresión israelí no son víctimas de una guerra, sino víctimas de genocidio. Qué clase de guerra sería, donde de una parte son asesinados centenares de mujeres, niños y ancianos, y de otra parte mueren cinco -repito cinco- soldados de Israel, tres de los cuales fueron muertos por sus propios compañeros de armas, en lo que en la jerga grotesca de los militares se llama "fuego amigo" (friendly fire).

Este mundo está patas arriba, como diría Galeano, tanto que el protagonista de la agresión el Primer Ministro de Israel, Ehud Olmert, está acusado de corrupción, y no ha tenido la decencia de renunciar para que la investigación no afecte al gobierno. Esa es la calaña de los agresores sionistas.

En cuanto al grupo Hamas, ciertamente es un grupo terrorista, tanto como lo fue la resistencia francesa durante la ocupación nazi. Los maquis franceses, que hoy son héroes nacionales y europeos, eran tachados de "terroristas" por los nazis y por los que simpatizaban con Hitler. Ponían bombas y buscaban las ocasiones para atentar contra las fuerzas de ocupación, igual que lo hacen hoy los de Hamas. No debemos olvidar que Palestina es un país ocupado militarmente, Gaza es un gigantesco campo de concentración.

La historia de Palestina es una historia de sufrimiento y persecución, donde los grandes responsables son las potencias mundiales. Desde la siniestra Declaración de Balfour en 1917 se abrieron las puertas para que el destino de la nación palestina fuera decidido por Inglaterra y por Estados Unidos, a favor de los intereses del sionismo. Los ingleses, en particular, han jugado un papel tenebroso en el despojo de los territorios palestinos, y por supuesto en las últimas décadas Estados Unidos, que ha hecho de Israel su portaviones militar en el Medio Oriente. Estados Unidos proporciona a Israel más ayuda militar y económica que a ningún otro país en el mundo. Sin el padrinazgo de Estados Unidos el Estado de Israel no duraría mucho.

Palestina perdió Jerusalén y parte de su territorio en 1947, los habitantes palestinos que habían estado allí toda su vida tuvieron que refugiarse en Egipto y en Líbano, entre otros países. Como cuenta Edward Said en sus memorias, los judíos fueron ocupando barrio por barrio la ciudad, y luego el país entero, dejando a los palestinos una porción mínima de su dividido territorio, que ahora es atacado con fines de exterminio, como sucede en Gaza en estos días. Desde la creación del Estado de Israel, Palestina no ha cesado de perder territorio, debido a la política expansionista y de ocupación de Israel.

Los países "civilizados" de Europa hicieron tanto escándalo en torno al Muro de Berlín, llamándolo "el muro de la vergüenza", pero ahora no dicen absolutamente nada del muro que Israel ha construido alrededor de los palestinos.

Olvidan que Israel es el país que menos ha cumplido las decisiones adoptadas por las Naciones Unidas sobre el conflicto palestino. Ha violado casi todas las resoluciones aprobadas por la organización, simplemente las ignora porque tiene su padrino protector, Estados Unidos, que usa su veto en el Consejo de Seguridad. En esas condiciones, uno se pregunta de qué sirven los acuerdos internacionales, cuando hay países que no los respetan.

El cese al fuego acordado en el Consejo de Seguridad en un lenguaje vacío y sin condena a Israel, no durará mucho. El mundo está mal, está torcido, y nuestra indiferencia ante el genocidio en Gaza hace que esa situación de abuso contra el pueblo palestino se perpetúe.