Una frase de actualidad en los Estados Unidos es que para estar hoy de moda hay que ser homosexual, negro y anarquista. En realidad, la gama es mayor, pues para tener cierta ventaja uno puede ser bi, meta, piro, orto, homo o transexual, pero evitar ser hetero a secas. Así parece confirmarlo el filósofo Gianni Vattimo, que publica episodios de su vida íntima en su reciente autobiografía titulada "No ser Dios". "En No ser Dios hay cosas de mi vida íntima que nunca he contado en ningún libro filosófico", dice Vattimo.

"Y si siempre traté de no identificar mi trabajo totalmente con mi condición homosexual, es porque yo quiero ser un filósofo, un escritor de ideas, un político. Quizás esa sutileza es lo que hace que el relieve que en este libro toma mi homosexualidad sea lo más escandaloso. Por este motivo tuve una discusión con Umberto Eco, con quien somos amigos hace mucho tiempo.

Luego de la publicación del libro, un día él vino a Turín y me dijo: 'Pero, ¿cómo vas a contar todas esas cosas? ¿Quién te manda a hacerlo? Tú, que tienes responsabilidades, que podrías ser un gurú, que tienes alumnos'. Obviamente no pude evitar sentirme golpeado por su actitud, porque Eco es un gran maestro personal, ha sido mi amigo mayor cuando yo empezaba a estudiar filosofía, aprendí muchísimo de él y lo admiro porque es verdaderamente un genio", dice Vattimo. No dudó en incluir sus cosas personales y ahora lo disfruta: "Ya nadie va a venir a decirme: '¡Ah, mira lo que tenías guardado!"

La salida del placard comenzó involuntariamente en 1976, cuando lo postularon candidato del Fronte Unitario Omosessuale Rivoluzionari Italiani, sin consultarle. La primera precaución que tomó fue ingeniárselas para que su madre, que no sabía que Gianni era gay, se enterara. "Pero esto ahora se ha vuelto algo normal, a tal punto que en Italia el hecho de revelarse homosexual hoy es casi una moda. Por eso digo que en cualquier momento voy a disfrazarme de heterosexual, para dejar de ser uno de esos tantos homosexuales que andan por ahí saliendo del armario", dice, de buen humor, en una entrevista profusamente difundida hace pocos días.

Con todo, Vattimo siente nostalgia por su antigua clandestinidad. "Cuando todo se vuelve demasiado normal se disminuye el gusto de la cosa. El riesgo es que las parejas homosexuales pasen a tener los mismos problemas que las parejas heterosexuales". Uno se imagina lo aburridos que se vuelven los homosexuales cuando cuentan sus problemas conyugales: que no has pagado la luz, que el dinero no alcanza, que arréglame la plancha Vattimo fue detenido en 1967 a orillas del río Po, sitio de ligue gay y prontuariado como tal; y somatizó el disgusto con una úlcera. Son los contratiempos que uno se evita con la normalización de la libertad sexual. Ser sexualmente "distinto" ya no es revolucionario, pues hasta los partidos de derecha en Italia tienen secciones para homosexuales.

"No ser Dios" está ya a la venta en la monumental Librería El Ateneo, de Buenos Aires.