Una estudiante norteamericana de visita en Cochabamba dijo algo elocuente al conocer el triunfo de Barack Obama: "Es como un día de sol luego de ocho años de lluvia". Con ella coinciden 107 de 109 académicos consultados en Estados Unidos, que consideran un fracaso la presidencia de George W. Bush; y el 61% lo califica como "el peor presidente de la historia del país".

Hay una catarata de libros que contienen un balance catastrófico de su presidencia. Este hombre que nació el 6de junio de 1946 en New Haven, fue presidente de una Nación con más de 300 millones de habitantes considerado la única potencia del mundo. Entre los autores recientes, Michael Moore, en su libro "Mike for president!" da 35 razones para iniciar juicio de responsabilidades a Bush. Jacob Weisberg, jefe de redacción de Slate, autor del libro La tragedia Bush, se apoya en Freud y Shakespeare: su hipótesis es la pugna del hijo por superar al padre, desarrollar planes que Bush padre había vetado.

Para ello se habría buscado una "familia alternativa", los halcones de política exterior que ejecutaron la revolución neocon -rediseñar, a partir de Irak, toda la geopolítica mundial en beneficio de Estados Unidos-. En eso coincide con el viejo periodista James Mann, autor de Los Vulcanos. El Gabinete de guerra de Bush. Así se autobautizó, entre otros, Colin Powell (aunque luego se inclinó por Obama), que presentó ante la ONU las "pruebas" de que Irak disponía de armas de destrucción masiva. Y sin embargo no era tan halcón, pues fue desplazado del núcleo del Pentágono, según cuenta Rajiv Chandrasekaran de The Washington Post a Bagdad, autor del libro Vida imperial en la Ciudad Esmeralda, una desgarradora crónica de la ocupación, que muestra la ceguera, la arrogancia y la improvisación de la Casa Blanca en el tema de Irak.

Lluís Bassets, director adjunto de El País, de Madrid, escribió La oca del señor Bush. Cómo los neocons han destruido el orden internacional, que compara con el juego de la oca para mostrar cómo la alternativa propuesta por Bush era la muerte o la vuelta a la casilla de inicio, cuya consecuencia ha sido "la quiebra moral": la democracia más poderosa atropellando sus principios esenciales (Abu Ghraib, Guantánamo, etcétera) en nombre de la Guerra Global contra el Terror, "el pomposo nombre inventado por los neocons, que aprovecharon los atentados del 11-S para imponer sus ideas y sus estrategias, recortar los derechos y libertades individuales y situar al presidente de Estados Unidos por encima de las leyes de la democracia más antigua del mundo".

Otros críticos de la administración Bush son Pierre Schori, con Los años de la semilla del mal. 11-S, la guerra de Irak y el mundo después de Bush, " un vertiginoso ajuste de cuentas con la Administración Bush", según García Márquez; Juan Carlos Castillón, con Extremo Occidente, que culpa también a los demócratas; Thomas Frank, con ¿Qué pasa con Kansas? Cómo los ultraconservadores conquistaron el corazón de EE UU; el esloveno Slavoj Zizek, líder de la nueva izquierda radical; y Zbingniew Brzezinski, consejero de Seguridad Nacional con Jimmy Carter, con Tres presidentes. La segunda oportunidad para la gran superpotencia americana, quien habla del liderazgo catastrófico de Bush.