Hacia una nueva visión sobre los medios

Carlos Echazú Cortez

octubre 13, 2008Publicado el: 6 min. + -
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La gran infamia que los dueños de los medios de comunicación privados, así como los conductores de noticias, reporteros, comentaristas y todas esas especimenes están cometiendo al intentar negar el terrible genocidio ocurrido en Pando, debe llevarnos a meditar sobre el nuevo tratamiento que se debe tener respecto a los medios de comunicación en la nueva sociedad que poco a poco irá emergiendo en nuestro país. Esta vez han rebasado absolutamente todos los límites. Una cosa era que se distorsionen los hechos políticos para dar alguna ventaja de imagen a las representaciones políticas de sus dueños, o promocionar la venta del país, como lo hicieron con la capitalización, o desprestigiar las luchas sociales, como ocurrió en toda la nefasta era neoliberal. Otra muy distinta es intentar ocultar un genocidio. Al hacerlo se convierten en cómplices y por lo tanto son tan delincuentes como los que han cometido el genocidio.

Por eso es que la vigencia de los medios, en las mismas condiciones que han regido hasta ahora, ya no es compatible con la democracia. No se puede seguir pensando ingenuamente que la vigencia "libre" de los medios es el requisito de una democracia, como lo planteó siempre la doctrina liberal. El hecho es que los medios, al estar capturados por la clase empresarial, que los posee, no pueden jugar el rol que les había asignado la teoría de la democracia. Cualquiera se da cuenta que lo único que hacen los medios es defender los intereses de sus dueños y entonces, todo aquel discurso acerca de la libertad de expresión representada por los medios de comunicación se va por la borda. Por otro lado, para defender principios democráticos hay que tener mínimamente algún rastro de valores humanos, aunque sea ocultos muy adentro del ser. En cambio, los dueños de los medios y sus periodistas no tienen, ni entienden, un ápice de valores, menos de derechos humanos. No se puede llegar a una conclusión distinta respecto a esos seres que quieren ocultar aquella horrorosa e INHUMANA masacre.

Además, esa falta de convicciones democráticas salta a la luz en todas las apreciaciones que hacen sobre la coyuntura política. Acusaron a Evo de ser dictador por "imponer" un referéndum revocatorio. Eso quiere decir que el dictador, le obligó al pueblo boliviano a votar para ver si éste quería o no que el dictador siga gobernando. Tamaña aberración es solo digna de los neoliberales. Ahora lo acusan de ser un tirano porque quiere "obligar" a la población boliviana a votar para decidir si acepta o no una nueva constitución. No tienen la más mínima idea acerca de cómo se desarrollaron las democracias liberales en la historia. Los pueblos del mundo se rebelaron y lucharon contra regímenes verdaderamente tiránicos justamente para poder votar por una constitución y para elegir a sus gobernantes, a partir de la revolución francesa hasta bien entrado el siglo XX. Miles de personas han muerto por eso. Es decir, las democracias se desarrollaron haciendo justamente lo que el presidente Evo quiere que hagamos acá, ACEPTAR O RECHAZAR LA CONSTITUCIÓN A TRAVÉS DEL VOTO. Tampoco tienen idea de lo que pasó en nuestro país, cuando gobernaba, por ejemplo, Banzer. Si alguna vez se les ocurriría estudiar un poquito de historia, estos señores se hubieran enterado, que el pueblo boliviano luchó para derrocar a esos dictadores y poder elegir por el voto a un gobierno y a sus representantes en el parlamento. Es decir, para decidir el futuro mediante el voto.

Otra forma de hacer gala de su supina ignorancia es el acusar al gobierno de estar violando la libertad de prensa. Mientras destilan todo su veneno, tergiversan todos los hechos, conspiran abiertamente y lo hacen todos los días y a toda hora, tienen la desfachatez de acusar al gobierno de censurar a los medios. No se dan cuenta que la prueba de que mienten descaradamente es el hecho de que siguen saliendo al aire vomitando sus mentiras.

Habrá que decirlo entonces muy claramente: La democracia en Bolivia, para desarrollarse y consolidarse, debe comenzar a tomar medidas con respecto a los medios de comunicación. Se trata de intervenir, justamente en defensa de la democracia y de nuestro derecho de tener una información veraz y objetiva. Por eso, se impone la necesidad de regular la actividad de los medios, justamente para que, en realidad, sean expresiones democráticas de la pluralidad de visiones. No se trata de impedir que las visiones distintas a las oficialistas se expresen, por el contrario, se trata de garantizar que los medios expresen distintos puntos de vista y no solamente las mezquinas, miopes, interesadas y racistas "opiniones" de la clase empresarial.

Por otro lado, habrá que considerar que los poderes en la sociedad deben ser controlados y fiscalizados, para que efectivamente cumplan el rol que se les asigna. Con este principio en mente es que se da al parlamento la misión de controlar al gobierno. Del mismo, modo se supone que el poder judicial debería controlar a los otros dos poderes. Ahora bien, ¿puede alguien dudar que los medios de comunicación constituyen un poder en la sociedad? Y afirmando que efectivamente es así, preguntémonos ¿quién los controla a ellos? Nadie, absolutamente nadie.

Eso se debe a que nos han hecho creer que el control a los medios sería antidemocrático. Sin embargo, lo que ha quedado demostrado es que lo antidemocrático es dejarlos actuar libremente.

Seguramente que la primera objeción a este planteamiento consistiría en que la misión de los medios es controlar a los poderes del Estado. Por eso, no podrían los poderes públicos controlar a quién debe controlarlos. Sin embargo, ¿Por qué no crear un poder ciudadano, separado del de los poderes públicos, elegido por voto popular y con mandato revocable para que específicamente controle que los medios no tergiversen los hechos y más bien se garantice una pluralidad de visiones?

Bien esta es sólo una idea, que seguramente habría que perfeccionarla o finalmente echarla al tacho de basura si no convence y cambiarla por otra. Pero lo que definitivamente no puede ocurrir es que los medios sigan haciendo lo que les viene en gana, sin ningún control por parte de la sociedad. Se trata de criminales (por intentar ocultar un genocidio) que están libres a la vista de todos.

Todo esto nos lleva a pensar que tal vez sería mejor abrir nuevamente la discusión de la nueva Constitución para introducir este urgente tema.

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