La Masacre de Porvenir no sólo exige un esclarecimiento rápido y el juicio y el castigo a sus responsables, sino que debe promover una reflexión profunda, la toma de conciencia y una acción consecuente sobre el drama histórico que vive la Región Amazónica, que no es otro que la persistencia del genocidio y del etnocidio contra sus pueblos indígenas y sus pobladores campesinos.

La Amazonía siempre fue considerada como un vacío geográfico, un territorio abierto al saqueo indiscriminado de sus recursos naturales, una tierra de nadie donde particulares, empresarios y organizaciones no gubernamentales, y estados que forman parte de la cuenca y potencias internacionales, han hecho y hacen lo que les viene en gana. En el medio, está atrapada la población, paradójicamente una de las más comunidades más pobres del mundo entero mientras ese mundo, en un ejercicio extenuante de hipocresía, llama o bien a explotar en nombre del “desarrollo” o bien a no intervenir en nombre de la “conservación” lo que se considera uno de los patrimonios y fuente de riqueza natural más importante del planeta, si no el más importante: su biodiversidad.Esa población cautiva de intereses que les son ajenos, ha venido sufriendo, a lo largo de los últimos cinco siglos, todas las versiones y variantes de lo que se conoce como genocidio (el exterminio sistemático y violento de un grupo social) o etnocidio (su asimilación forzosa a una cultura dominante). La Masacre de Porvenir, en pleno siglo XXI, ha desnudado la persistencia del genocidio. Y debe ser condenado y sancionado como lo que es: un crimen contra toda la humanidad. Que cese el etnocidio es una labor mucho más compleja pero no menos imperiosa si, más allá de los discursos, existe verdadera solidaridad y voluntad política de cambio para con los sufridos habitantes de la Amazonía. Tal vez, el límite ético-político y social que supone la masacre que asoló Pando, y su investigación en un contexto mayor e histórico, puede servir de plataforma para hacer todos los esfuerzos genuinos de preservación de la diversidad humana y el patrimonio cultural de la Amazonía.