¿Cambismo pro Evo?

Isaac Bigio

septiembre 2, 2008Publicado el: 2 min. + -
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Una gran arma que antes tenía la derecha contra la izquierda en Bolivia es que ésta representaba la unidad de la nación frente a quienes proponían la autodeterminación quechua, aymara o guaraní. Hoy ocurre lo inverso.

Muchos sectores pro-libre mercado ven a Santa Cruz como un ejemplo a seguir pues ha logrado que el oriente de Bolivia resista al avance del ALBA. Empero, el nacionalismo camba también ha generado como reacción un gran incremento en la popularidad de Evo Morales en las tierras altas, las mismas que hasta las penúltimas elecciones generales votaban por Goni, Bánzer y los partidos pro-empresa privada.

El cuco del separatismo oriental ha sido hábilmente azuzado para que Evo aparezca como el abanderado de la unidad del país y que en el referendo él haya sobrepasado el 75% de los votos en el eje occidental del país y que solo haya perdido en dos de los nueve departamentos (Santa Cruz y Beni, donde, a su vez, obtuvo respectivamente un 41% y 44% de los votos y el triunfo en media decena de sus provincias).

Mientras más bulla hagan quienes planean crear una ‘nación camba' más se debilita a la base social del liberalismo en La Paz (en la cual Evo, al igual que en todo el altiplano, superó el 80% de los votos).

Fragmentación suramericana

Desde hace más de un siglo América Latina ha evitado una sola fragmentación estatal, fenómeno tan común al viejo mundo. Empero, el impacto de las nuevas escisiones en Eurasia y el intento de frenar el avance de la izquierda suramericana viene avivando a un nuevo regionalismo.

Santa Cruz en Bolivia, Zulia en Venezuela y Guayas en Ecuador tienen en común ser zonas muy ricas en recursos naturales y los asientos de las ciudades que siguen en población a las que son las sedes de sus repúblicas. En ellos han venido creciendo los regionalistas que resisten a los gobiernos izquierdistas y que promueven que sus áreas tengan más presupuesto y vías para entroncarse con la globalización.

Esos movimientos lograrían dañar más a Morales, Correa y Chávez si mostrasen una línea más en pro de la unidad de sus respectivos países. Las tendencias separatistas pueden ser manipuladas por la izquierda para que ésta aparezca como sinónimo de la unidad nacional y también podrían desestabilizar a sus vecinos Perú y Colombia alentando regionalismo de izquierda opuesto al TLC.

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