¿A dónde va Bolivia?

Isaac Bigio

julio 1, 2008Publicado el: 5 min. + -

Amerindia vs Amerindio: Sabina Cuellar derrotó a su ex partido (MAS) en las elecciones para la prefectura de Chuquisaca. La oposición no pondrá a Sabina como su cabeza pero la utilizará para minar y dividir a la base social de Evo. Ella no tiene la imagen tradicional de un político conservador pues es una humilde madre de 7 hijos quien vendía ropa usada y se alfabetizó gracias al actual gobierno. Mientras Morales es el primer presidente aymara de Bolivia, ella es la primera quechua y mujer de polleras que gobernará a un departamento boliviano.

Si Evo movilizó a los indígenas y pobres demandando que su país se torne una república plurinacional, Sabina se alía a la derecha que pide federalizar Bolivia. Ella quiere que la sede de los poderes legislativo y ejecutivo pasen de La Paz (en el epicentro aymara) a Sucre (quien con Cochabamba forman el eje quechua).

Mientras Morales es presionado por sindicalistas radicales quienes le piden que se izquierdice y redistribuya tierras y empresas, Cuellar es impulsada por los ‘autonomistas’ quienes buscan adelantar las elecciones generales.

Regionalismos Mientras en Perú la izquierda promueve la regionalización contra una derecha atrincherada en Lima, en Bolivia sucede lo opuesto pues allí son los pro-‘libre mercado’ quienes piden descentralización.

Lo paradójico es que todos los gobiernos que tuvo Bolivia en el Siglo XX fueron súper-centralistas y usualmente designaban desde La Paz a quien gobernaría en cada departamento. Hoy, cuando Bolivia tiene su primer presidente ‘socialista’, los desplazados del poder buscan minar a Evo y revitalizarse alentando fuertes autonomías o que Sucre desplace a La Paz como sede del gobierno.

Mientras Morales quiere reorganizar Bolivia con una constitución multi-nacional y multi-étnica, la oposición busca una federación multi-autonómica. Para contrarrestar a la derecha Evo plantea dar autonomías a los pueblos nativos, pero teme afectar seriamente los intereses económicos de las élites rivales. Para confrontar a Evo la derecha alienta un grado de federalización mayor al de cualquier otra república americana, pero no se atreve a pedir un golpe o la desmembración de su país.

Evo Allende

Evo Morales es el primer presidente socialista electo de Bolivia, como en 1970 lo fue allende en relación a Chile. Apenas se cumplieron 100 años del nacimiento de Allende, Morales sufrió una derrota electoral en la capital cuando la prefectura fue ganada por una disidente indígena pro-derecha.

La oposición quiere sacar a Evo de palacio pero sin un pinochetazo. EEUU ya derrotó al ‘bloque soviético’ y, en vez de promover dictaduras militares anticomunistas como lo hizo en los 1970s, busca estabilizar ‘democráticamente’ a su ‘patio trasero’ y prefiere remover gobiernos contestatarios con maniobras legalistas.

Allende nunca llegó al 50% de los votos, cosa que Evo superó en las elecciones generales y constituyentes. Mientras Allende tenía más presión de la URSS y de los ‘marxistas leninistas’, la base social de Evo es más indigenista. Si la oposición chilena era fuerte en la capital, la boliviana quiere cercar a La Paz ‘evista’ partiendo de los departamentos más remotos a ésta.

Evo podría enfrentar a sus rivales planteando ‘nacionalizar a la oligarquía’, pero él ha sacado como lección de la caída de allende que no debe provocar mucho a EEUU por lo que debe combinar un discurso rojo con los acuerdos con la oposición pro-TLCs. El teme que si opta por un camino radical podría ser derrocado, pero la derecha también sabe aprovechar de sus vacilaciones para estar yéndole quitando bases sociales con una prédica descentralista.

Anticapitalistas vs anticapitalinos

Bolivia está jaloneada por dos extremos. En un bando están los sindicalistas ‘anti-capitalistas’ que quieren radicalizar al proceso y acusan a Morales de no aumentar mucho los salarios o no querer ‘confiscar al imperialismo y a la oligarquía’. En el lado opuesto están los regionalistas cambas y chapacos que promueven el resentimiento histórico contra la capital de hecho (aunque no de derecho) que es La Paz, y en sus demandas por autonomía quieren que sus departamentos sigan políticas pro-‘libre mercado’.

Dentro de los sindicatos y de las juntas de El Alto y otras zonas de ingresos bajos, crecen quienes plantean acabar con el poder del capital, mientras que dentro de los departamentos de las tierras menos altas crecen quienes quieren acabar con el poder de la ‘capital’.

El primer camino conduciría a ir hacia una revolución social que termine por desbordar y trastocar a Morales. El segundo sendero implica ir desafilando y quitando fuerza al gobierno central hasta terminar removiéndolo por uno que pueda desarrollar mejor el capitalismo.

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