Imagen y concepto del tinku

Ramón Rocha Monroy

mayo 4, 2008Publicado el: 3 min. + -

El filósofo Javier Medinadice lo siguiente: "La mayoría de este país pertenece a la otra civilización, en la que colapsa la humanidad: la civilización oriental, de la que la indignidad es un subsistema. En esta civilización, en efecto, tiempo y espacio son pensados en un solo hálito, como en la física einsteniana. Este concepto se dice Pa-cha en aymara y quechua. El prefijo pa significa par, dual, doble, dos, bis. Cha significa energía. Pacha, por tanto, significa el encuentro contradictorio de dos energías antagónicas que al complementarse producen el espacio-tiempo. Por tanto, para esta civilización, como para la física cuántica, no sólo no se puede pensar el tiempo desligado del espacio, sino que tampoco se puede pensar el futuro desligado del pasado; mejor dicho, pasado y futuro son en el tinku del presente. (Prólogo al libro de Filemón Escóbar "De la Revolución al Pachakuti).

Esta noción compleja de dos polos complementarios no puede ser concebida por los "monoteístas occidentales" carentes de un enfoque relacional, porque su modo de pensar es ch'ulla, autista, vertical: se basa en la afirmación del yo y la negación del otro porque "tenemos un problema de software: no estamos programados para respetar al otro."

Lo interesante del pensamiento de Javier Medina es que subraya la precisión del concepto tinku, que se equipara a los últimos avances de la ciencia occidental, con la física cuántica. Es decir, que la antigua noción de tinku corresponde al nuevo paradigma científico que "para terminar de ser coherente, debe expresarse también psíquica, ética y políticamente; no sólo en los laboratorios científicos de alta tecnología."

En términos políticos, el nuevo reto implica "aceptar, en la lógica del parentesco, junto al monoteísmo el animismo; junto al individualismo el comunalismo; junto al intercambio la reciprocidad; junto al derecho positivo el derecho consuetudinario; junto a la propiedad privada la propiedad pública y la propiedad comunitaria…" y todo "en su complementariedad mutua; no uno subordinado al otro." Esto es, según Medina, la Diarquía "que han planteado los indígenas a la Asamblea Constituyente pero que no ha podido ser procesada por los occidentales, justamente, por falta del software adecuado." Con un nuevo software entenderíamos que hay que pasar del paradigma occidental "iguales pero separados al modelo sistémico de las sociedades complejas de la información: Diferentes pero conectados."

Hago esta larga reseña porque hace un par de meses, en Santa Cruz, en la entrega del libro ¡Nunca Más!, sobre los negros días del 11 de enero de 2007, una amiga criticó la imagen del tinku inserta en el documental, porque ella, como camba y cruceña, no se identificaba con la imagen de "una cultura ajena".

Felizmente viene en mi ayuda el filósofo Javier Medina, y ahí los dejo solos para que arreglen su software...naturalmente, con Respeto Recíproco.

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