Qué es un ensayo

Ramón Rocha Monroy

abril 24, 2008Publicado el: 3 min. + -

Hay mucha confusión sobre uno de los géneros más fecundos de la literatura: el ensayo. No falta quien lo confunde con un "intento" de escribir, no importa el género, si poético o narrativo. Pero el ensayo como género, aun cuando se matice con anécdotas o trate sobre los instintos u otras formas de percepción no racionales, no tiene un fin narrativo o poético sino un fin reflexivo y racional; una meditación. Por eso se dice que "el ensayo es literatura de ideas".

El ensayo fue un invento literario del escritor francés Montaigne, autor de los "Ensayos", su libro más famoso, aunque ese espíritu ya se puede encontrar en el "Elogio de la locura" de Erasmo de Rotterdam y en otros escritores del Renacimiento. Desde entonces, el ensayo tiene hasta hoy las principales características del género: 1) es una forma libre y suelta de discurrir sobre un tema libre; en cierta medida es un contrasentido obligar al ensayista a pensar en un tema predeterminado; 2) no tiene el rigor metodológico de una tesis ni sus escrúpulos en cuanto a estructura y cita de fuentes; 3) no tiene el rigor de una investigación científica; 4) es una forma libre de cavilar, conjeturar, plantear hipótesis, dejar preguntas flotantes, tensar la inteligencia para ver hasta dónde puede proyectar un tema; 5) tiene un fin preciso: despertar el interés por ese tema y propiciar un ciclo de reflexión que puede derivar en investigaciones con rigor metodológico y científico.

A diferencia del trabajo científico, que es objetivo y en el cual se procura anular toda subjetividad, el ensayo es una interpretación muy personal y por tanto subjetiva. Por estas consideraciones Ortega y Gasset dice: "El ensayo es la ciencia sin la prueba explícita". No es, pues, un discurso irresponsable sino un texto que omite el marco conceptual y la aridez de las fórmulas y cuadros econométricos o estadísticos para dar mayor realce a la capacidad de argumentar y explicar.

El ensayo es una meditación pura, una forma de "pensar en voz alta". Así lo confirma el propio Montaigne en el siguiente pasaje: "Soltando aquí una frase, allá otra, como partes separadas del conjunto, desviadas, sin designio ni plan, no se espera de mi que lo haga bien ni que me concentre en mí mismo. Varío cuando me place y me entrego a la duda y a la incertidumbre, y a mi manera habitual que es la ignorancia".

Esas cualidades suele tener el artículo de opinión o la columna periodística, siempre que no pierda vigencia por enfrascarse en temas de coyuntura. Como se dice por ahí, el ensayo "es uno de los principales recursos de la cultura moderna. Por su medio se debaten las ideas más influyentes, se conocen los últimos aportes de la ciencia, se forma opinión y debate."

Por último, es un recurso ágil, sencillo y sin pretensiones para comunicar ideas. Una lectura de los ensayos de Octavio Paz o de Jorge Luis Borges puede darnos idea de la profundidad que puede tener este género. Y, sin embargo, como decía el científico español Santiago Ramón y Cajal (1896) el estilo de un ensayo es "didáctico, sobrio, sencillo, sin afectación, y sin acusar otras preocupaciones que el orden y la claridad."

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