(ecoportal.net).- La agricultura familiar, base de la seguridad alimentaria en la región [8] y la disponibilidad de recursos hídricos y de mejores tierras para la producción de alimentos ya están amenazados por la expansión de monocultivos de gran escala para la exportación. Se debe desenmascarar la promoción de agrocombustibles como estrategia de alivio de la pobreza y desarrollo, modelo rural alimentado por las instituciones financieras internacionales.

El análisis de la reciente cartera de los bancos multilaterales en el área de agrocombustibles dice poco sobre la dimensión de su papel como agentes promotores de la expansión de la nueva revolución verde que está transformando de forma acelerada los territorios de los países tropicales en monocultivos de gran escala para la exportación de agroenergía. Sin embargo, la información sobre la intención de las inversiones, anunciadas en el 2007 por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) de 3.000 millones de dólares, la dirección de los fondos de cooperación y los discursos políticos de los representantes de estas instituciones pueden dar una perspectiva de las directrices de su actuación en el sector.

El BID tiene solamente tres proyectos específicos en la industria de biocombustibles en Brasil que sumarían préstamos por un valor de 570 millones de dólares: la reestructuración del debito de la fábrica Moema, en Sao Paulo, con miras a aumentar su capacidad de producción y exportación de azúcar y alcohol, además de dos greenfields en Minas Gerais y Mato Grosso do Sul, lo que significa nuevas áreas, y no necesariamente áreas de producción “verde” u orgánica, como sugiere la palabra. No obstante, la institución anunció cinco préstamos más en el 2007, proyectos con costos totales aproximados de 2.000 millones de dólares, inversiones para contribuir con el objetivo brasileño de triplicar la producción de etanol hasta el 2020 [1].

Según Roberto Vellutini, Director de Infraestructura y Medio Ambiente del BID, “no todos los proyectos que tienen sentido serán financiados por la banca multilateral [2]”. En sus declaraciones en una reunión con las ONGs en Washington en septiembre del 2007, parecía ser que el alivio de la pobreza y el desarrollo rural, descentralizado y diversificado, no tenían sentido para la misión del Banco, y que el objetivo era aumentar la capacidad de exportación de bienes agrícolas.

Al analizar la cartera regional de la Institución, vemos estos proyectos vienen precedidos por donaciones a través de proyectos de cooperación técnica ofrecidas por el banco para analizar las condiciones regulatorias y del mercado para el desarrollo de proyectos piloto, con un enfoque específico en las regiones del Caribe y América Central [3], que ya forman parte de la ruta de reprocesamiento de etanol brasileño para la exportación a Estados Unidos que apunta a la transferencia de tecnología para la producción de etanol, el BID está desarrollando una serie de estudios conocidos como blueprints [4], que constituyen diagnósticos para el desarrollo de agrocombustibles en países como Haití, Honduras, Nicaragua, Panamá y la República Dominicana.

El fondo especial SECCI (por sus siglas en inglés para la Iniciativa sobre Energía Sostenible y Cambio Climático) del BID, que contaba inicialmente con 20 millones de dólares para invertir en cooperación en las áreas de energía renovable, eficacia energética, adaptación al cambio climático y desarrollo de mercados de carbón, está siendo utilizado para la ejecución prioritaria de los llamado blueprints para agrocombustibles, como enfoque para la expansión de producción de etanos en los países citados con fines de exportación.

Igualmente, la Corporación Financiera Internacional (IFC) del Banco Mundial declaró que, a pesar de la postura crítica de la institución sobre los biocombustibles de primera generación, existen inversiones que ascienden a los 200 millones de dólares en el área de etanol y caña de azúcar, como única fuente considerada viable para la institución para la producción de agrocombustibles, con tres proyectos en Brasil, todos ubicados en el Estado de Sao Paulo. Pese a recibir anualmente entre 15 y 20 propuestas para el financiamiento en esta área, el IFC optó por invertir “únicamente en empresas sólidas y consolidadas, grandes grupos con capacidad para aumentar las exportaciones de alcohol y azúcar y con riesgos financieros bajos”. [5]

Con lo que se puede concluir sin grandes sorpresas que los principales bancos multilaterales para el “desarrollo” en la región están empeñados en garantizar de forma prioritaria la diversificación y el futuro suministro de la creciente demanda de biocombustibles, en especial de los Estados Unidos, en los momentos de mayor demanda de petróleo, con la justificación de querer expandir el agronegocio para el alivio de la pobreza para los países de Latino América. Si bien dicen estar comprometidos con los criterios ambientales para la “eficiencia de la producción” como los debatidos en la Mesa Redonda sobre Biocombustibles Sostenibles [6], no demuestran preocupación por los conflictos para el uso de la tierra o sobre la inviabilidad de la agricultura familiar, procesos que ya se han verificado en las áreas de expansión en Brasil, como se refleja en las declaraciones [7]:

Yo quiero saber quien me puede ayudar. Yo pertenezco a la quinta generación de una familia que planta maíz blanco para el consumo humano, y eso es lo que sé hacer. Pero estoy siendo rodeado por la caña, mis vecinos se están marchando y no veo forma de quedarme (testimonio del un pequeño agricultor de Itapeva, SP, en la Conferencias Populares sobre Agroenergía, Curitiba, PR- (01/11/2007)

Nos sentimos oprimidos. Nosotros tenemos una visión distinta, tenemos un profundo sentimiento por las tierras, algunos arrienda las tierras para la caña, pero otros no aguantan y terminan cediendo. Yo me estoy quedando rodeado por plantaciones de caña (Entrevista con P, pequeño productor rural – Uberaba/MG 26/11/2006)

Desde hace algún tiempo si caminas por la región de 100 a 200 kilómetros no veras parcelas con cultivos de frijoles maíz o mandioca. Lo que va a terminar sucediendo es una degradación de la tierra y posteriormente las industrias se quedarán con todo, la tierra puede ser así adquirida para la reforma agraria. Aquel lugar aquí cerca ya fue tierra de caña antaño. Fue con mucho trabajo que conseguimos que ese pedazo volviera a producir.

Algo que me preocupa es la llegada de esas fábricas. Las personas que trabajan la soya y no trabajan el ganado están perdiendo sus trabajos. Hay días que llego a firmar más de 30 rescisiones de contratos por el arrendamiento de las tierras (Entrevista con el representante del Sindicato de Trabajadores Rurales – Dorados/MS 01/12/2006

Aquí es todo una cadena. La leche que yo recojo aquí va para la cooperativa en la comunidad, así genera empleo ahí. De ahí va para la ciudad y esto también crea otros empleos. Eso sin contar que algunos tienen tractor para arar la tierra, y esto también genera empleo. Si arrendamos la tierra para la caña significa que dejamos de producir: y la leche y todo el resto de la cadena se acabaría, porque las fábricas no generan ese tipo de empleo (Entrevista con P. pequeño productor rural – Uberaba/MG, 26/11/2006).

Me estoy quedando sin forma de sobrevivir en el campo y al final tenemos que mudarnos para la ciudad. Ahí en Palestina (zona rural de Uberaba) ya tienen 4 o 5 familias que se fueron para la ciudad después de que los hacendados comenzaran a arrendar para la caña (Entrevista con un representante del Sindicato de Trabajadores Rurales, Uberaba/MG, 27/11/2006).

Habida cuenta que la agricultura familiar, base de la seguridad alimentaria en la región [8] y la disponibilidad de recursos hídricos y de mejores tierras para la producción de alimentos ya están amenazados por la expansión de monocultivos de gran escala para la exportación, se debe desenmascarar la promoción de agrocombustibles en estos mismos modelos como estrategia de alivio de la pobreza y desarrollo, modelo rural alimentado por las instituciones financieras internacionales.

Fuentes: Amigos de la Tierra, Brasil

http://www.biceca.org/es/Article.710.aspx

Notas:

[1] Ver http://www.iadb.org/NEWS/articledetail.cfm?=3779

[2] Notas de la reunión de ONGs Núcleo Amigos da Terra/Brasil, Bank Information Center y Friends of the Earth Estados Unidos con ejecutivos del BID, 19 de septiembre de 2007, en Washington, DC.

[3] Ver proyectos El Salvador ES-T1057 e TC0002071, México ME-T1007, y Brasil BR-T1040 e BR-M1028 (fuente: investigación cartera del BID de la Rede Brasil)

[4] Ver informe del BID “A blueprint for greenenergy in the Américas: Central America and Caribbean” http://www.biceca.org/es/www.idbdocs.iadb.org/=947824

[5] Notas de la reunión de las ONGs Núcleo Amigos da terra Brasil, Bank Information Center y Friends of the Earth Estados Unidos con ejecutivos del área de agronegocios del IFC, 18 de septiembre de 2007, Washington, DC.

[6] Iniciativa liderada por Suiza que reúne gobiernos, empresas y ONGs en el debate sobre criterios de sostenibilidad para a producción y comercio internacional de agrocombustibles.

[7] Fuente: Declaraciones de la I Conferencia Popular sobre Agroenergía y Assis, W.F.T; Zucarelli, M.C y Ortiz, L.S (coord.) Descontaminando Dudas: Impactos territoriales de la expansión de agrocombustibles en Brasil y perspectivas para una producción sostenible, Belo Horizonte, 2007, disponible en http://www.natbrasil.org.br/Docs/brasil.pdf[8] Según INCRA, más del 60% de los alimentos que llegan a las mesas de los brasileños son producidos por la agricultura familiar, que significa 4, 1 millones de familias, responsables del 77% de las ocupaciones del campo.