De fomentar la producción agrícola, que sea aquella con buenos rendimientos. De lo contrario, aumentaremos la inflación, porque incentivaremos una producción que no acompañará el incremento de moneda en circulación, por más que ésta no sea inorgánica.

De que vale incentivar la producción de soya, arroz, caña de azúcar, trigo, maíz y papas, si nuestros rendimientos son demasiado bajos. El caso de la papa es elocuente, 2 toneladas por hectárea en el Occidente y 11 toneladas por hectárea en el Oriente. Me escribió Antonio Andaluz, que “en el Perú, cualquier papero de la costa saca 40 toneladas por hectárea y 5 toneladas de maíz por hectárea de maíz amarillo duro, contra un promedio de 3 y 1, respectivamente, en zonas andinas del mismo país. Para ambos casos, el paquete tecnológico, incluyendo mejoramiento genético, está disponible dentro del país, obedeciendo la diferencia de productividad básicamente a que, además de buen material genético,en la costa se usa fertilizantes, que es la madre del cordero”. Para Andaluz, “un buen material genético en variedades comerciales de papa está disponible hace tiempo al costado (donde está el Centro Internacional de la Papa, que es tan para Perú como para Bolivia y cualquier otropaís), y lo propio rige para el maíz (cuyoCentro Internacional está en México). Pero si con el mismo material genético en el “Corn Belt” americano se saca 11 toneladas por hectárea de maíz y en Holanda 150 toneladas de papa, es porque ellos hanhecho de la agricultura una suerte de industria agrícola en que las plantas de maíz y de papa, p.e., operan como simples máquinas biológicas que reciben como insumo (in put) nitrógeno, fósforo, potasio y elementos menores en las dosis necesarias paraque, pesticidas de por medio,al otro lado salgangranos y tubérculos (out put) en las cantidades deseadas.”

“Ahora bien, continua Andaluz, traemos a Bolivia a un gringoa sembrar maíz y a un holandés a sembrar papa y probablemente, los dos superen escasamente la productividad local, porque elasesor de cabecera de los dos es el mismo que asesora a los productores locales, a saber, el bolsillo, que a su vez se vale de dos instrumentos nada sofisticados: una hoja de papel y un lápiz para sumar y restar. Se explica: lo primero que el gringo y el holandés descubrirán será que al costo de los insumos aquí, y sin los subsidios de allá (hasta el 60% de la estructura de costos), incrementar la productividad es sólo trabajar para los insumos.Es en este marco general que habría que traer aquí al mejor soyerodel Brasil y al mejor de la Argentinay luego que hayan bajado su productividad prácticamente al mismo nivel de los buenos productores locales, preguntarlespor qué lohicieron. Y ahí tendremos la respuesta sobre todas las piezas de la maquinaria que todavía nos falta ajustar».¿Conviene insistir en incentivar la producción agrícola con rendimientos bajos y aumentar la inflación?