La palabra "camba" es de origen angolés

Ramón Rocha Monroy

febrero 27, 2008Publicado el: 4 min. + -
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Tengo una revelación para los amigos del Movimiento Cultural Saya Afroboliviano / MOCUSABOL: el origen de la palabra "camba". He preguntado sobre ello en Santa Cruz y luego pude comprobar que kambá, en guaraní, significa "un negro o una negra", es decir, alguna persona de raza negra. Otra referencia encontré en la Argentina, en medio de las liturgias populares dedicadas a la Difunta Correa, el Gauchito Gil o Ceferino Namuncurá. Resulta que a Baltazar, el Rey Mago negro, le dicen San Baltazar y, más familiarmente, "El Santo Cambá".

¿Cuál es, entonces, el origen de la palabra "camba"? Por casualidad pude encontrarlo en una publicación que adquirí en la Feria del Libro de Santa Cruz.

El libro fue escrito por el jesuita Pedro Días y publicado en 1697. La primera página dice: "Arte da lengua de Angola, oferecida a Virgen Señora N. do Rosario, Mäy, & Señora dos mesmos Pretos, Pelo P. Pedro Días Da Compañía de Jesú. Lisboa, Na Officina de Miguel Deslandes, Impresor de Sua Magestade, Com todas as licencas necesarias. Anno 1697. Lo conseguí en el pabellón de Brasil durante la Feria Internacional del Libro de Santa Cruz en una edición conmemorativa in octavo, patrocinada por el Ministerio da Cultura y la Fundación Biblioteca Nacional, de Brasil. En la contratapa hay una invitación interesante: Pedro Dias realizou o registro de uma koiné, dentre as muitas lenguas praticadas na colónia, e de tao vasto interesse nos tempos attuais, centrados como estao no multiculturalismo e na busca identitária das muitas vozes da história.

La lengua angolesa es melodiosa. El Padre Días usa como ejemplo la conjugación del verbo Amar. Yo amo es Nguizola; yo amaba es Nguizola zola. En el vocabulario reconocí dos voces: la voz "palabra" es Malonga, y el plural, Milonga. La voz amigo es Camba, y el plural, Macamba. Mulungi es "guardador del verbo, de la palabra"; y Mulongui es maestro del verbo, el que enseña a hablar. Así se dice: Camba, eme ngandala culunda o milonga ya nzambi, eye cuandala cuilunda, que significa: Amigo, yo guardo los preceptos de Dios, mas tú no quieres guardarlos.

En el Diccionario de Afronegrismos, del cubano Fernando Ortiz, encuentro palabras similares a Camba, por la unión de las consonantes m y b, como Marimba, Macumba, Cumbiamba, Cumbancha, Rumba.

Angola queda en la costa occidental de África, que apunta a la costa oriental de América. Por allí vinieron los negros angoleños y congoleses que fueron reducidos a la esclavitud en Brasil. De allí bajaron al sur y se dispersaron en el actual territorio de Paraguay, Uruguay, Argentina y Bolivia. Durante la Colonia, las principales ciudades de la Audiencia de Charcas, comenzando por Potosí, tenían numerosos negros. Con el tiempo se refugiaron en los Yungas al punto que hoy es improbable encontrar bolivianos de origen negro que no tengan sus raíces en los Yungas, o en otro país. El oriente del país era región limítrofe con Brasil desde que era una colonia portuguesa con numerosos traficantes de esclavos africanos. De ese modo pudo haberse deslizado la palabra "camba" como gentilicio de los habitantes del oriente, que hoy está plenamente apropiada. Pero el origen africano de la palabra es innegable. Probablemente los angoleños y congoleses que llegaron la repetían para acercarse como amigos a sus captores. Lo curioso es que el origen de la palabra se haya perdido de nuestra memoria; pero afortunadamente está el libro del Padre Días para refrescar etimologías; y quizá para pensar en erigir un monumento al Camba desconocido, es decir, el primer "camba" que llegó de Angola.

El pueblo afroboliviano

Cierta vez aconsejé a un candidato que integrara en la plancha electoral a un ciudadano del pueblo afroboliviano. Insistí en que era una forma de reparar una injusticia histórica, pero no me hizo caso: algún gracioso soltó una broma fácil y ahí terminó el asunto. El diario La Prensa publicó este domingo un largo reportaje en el cual encontré una dirección que quisiera compartir con ustedes para que midan la magnitud del drama de nuestros yungueños negros cuyos abuelos llegaron de Angola y el Congo. La dirección es http://www.geocities.com/amacondejuan/INDEX_ESPANOL.HTML

Y su titular es Juan Angola Maconde, economista y cabeza de la Fundación FUNDAFRO.

La defensa que hace Juan Angola de la cultura afroboliviana choca con la estulticia de las autoridades. Juan se queja de que en el Censo 2001, cuando los censados podían declarar su pertenencia a algún pueblo originario, omitieron al pueblo afroboliviano; y que algún técnico de diseño curricular dijo que no existía la cultura afroboliviana, no obstante que la UNESCO ha dado una definición breve y precisa de cultura, que es la "manera de ser" de un pueblo. Ellos tienen su música, su memoria, incluso su rey, Julio I, descendiente de Bonifacio I, y el príncipe Rolando; y una especie de "creole" o dialecto derivado del castellano, que es tan eufónico como los versos de Nicolás Guillén.

He rescatado algunas frases que recopila Juan Angola y siento que no necesitan nada más para convertirse en un bello poema: "¿andi oté ta? / yo nuay/ ¿cómu ta lu juamía? / ta bien nomá / juelihmente ta sano / yo ta medio mal / tuditu lu mujé sabe bailá saya / dioselupai / eje perro ta ladrá / llove no má."

Cito un poema de Juan Angola, que tiene la gracia de los mejores versos de la saya. Se llama "LU SIMIYA" (La Semilla) y dice: "Simiya qui otene sembra / crece albu cun buen sombra. /Si oté mira lus rama, / lu hoja, tiene jay juama. /In lu tronco coloi cobre / bamu seya nuestru nombre."

La irrupción de la saya afroboliviana a las grandes festividades como el Gran Poder, el Carnaval de Oruro o el Corso de Corsos ha ventilado el folklore boliviano trayendo aires nuevos de una cultura que es tan boliviana como la aymara, la quechua o la guaraní. La fusión de ritmos entre los tambores que resuenan y las coplas cadenciosas que cantan las bailarinas es tan eficaz y atractiva como el candombe, la rumba o el merengue. Las abuelas se vestían como cholitas paceñas, aun sin tener el negro y espeso cabello aymara para peinar trenzas; pero las yungueñas de hoy han rescatado la herencia de sus mayores africanos con decenas de trenzas menudas que son únicas en Bolivia.

Me duele pensar que hasta hoy y en medio de tanta alharaca multicultural no hay un diputado, un senador, un ministro, un prefecto afroboliviano. Razón demás para pensar que el día en que eso ocurra, beberé un delicioso yungueño a la salud de este noble pueblo refugiado en la ladera este de los Andes para huir de la persecución de los esclavistas. Este pueblo con un pasado tan largo y tan triste, que no ha logrado, sin embargo, disipar la proverbial alegría de nuestros negritos. Serán pobres pero plata y miedo nunca van a tener. Como dice Juan Angola: "Cho, nuasti conjía in plata, / plata es jay cumu nubi / cuandu intolda pa yuvé."

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