Cadáveres exquisitos

Ramón Rocha Monroy

febrero 18, 2008Publicado el: 3 min. + -
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Al viajar por otros países, uno puede comprobar que los bolivianos designados embajadores sufren una mutación genética que los convierte en bestias mezquinas y abominables. Una embajada es un pequeño Estado, con territorio, población y poder. El poder lo ejerce el rey chiquito, el embajador; y hay que ver cómo lo ejerce aunque su corte sea exigua, cuando más complementada con los paisanos residentes que tienen que aguantar sus agruras.

Hace casi 20 años, (¡cómo pasa el tiempo!) me tocó aguantar a un embajador, protagonista de esta anécdota, que tenía la manía de delegarme todas las misiones que consideraba extrañas, intramitables.

Un buen día el embajador había visitado una feria de ciencias en la cual estudiantes de Medicina bolivianos habían mostrado una sustancia nueva que, inyectada en el sistema circulatorio de los cadáveres, permitía su conservación en grado mayor y más natural que el consabido formol. El embajador estaba tan entusiasmado que me dijo: "Ramón, vamos a solucionar la economía de nuestro país. ¿Sabe qué vamos a exportar? Cadáveres. Como lo escucha. Cadáveres bien conservados." A continuación me encomendó, muy seriamente, que diseñara un prospecto para ofrecer cadáveres bolivianos en venta.

Aquello superó mis expectativas. De pronto, el ominoso señor se me hizo hasta simpático. ¿Comercio de cadáveres? ¡Maravilloso! Había que inventar un título llamativo para el nuevo negocio nacional que solucionaría la crónica pobreza del país. ¿Qué frase podía resumir el expendio de cadáveres? Vino en mi auxilio el surrealismo y diseñé un arcoiris en el cual, en letras también de colores, escribí: "Cadáveres exquisitos".

En esto me ayudó una experiencia curiosa: en la explanada de la Basílica de Guadalupe, había unos kioscos que ofrecían prospectos, y éstos decían: "Espere la Vida Eterna a los pies de la Mamita de Guadalupe. Adquiera su cripta a perpetuidad de acuerdo al siguiente detalle: "Con una misa anual, tanto. Con una misa semestral, tanto. Con una misa trimestral, tanto.. Con una misa mensual, tanto. Con una misa semanal, tanto. ¡Con una misa diaria, tanto!"

Eso me animó a completar el tríptico de Los Cadáveres Exquisitos. Mi proyecto decía: "Cadáveres Exquisitos importados de Bolivia. Tenemos en existencia muertos finados con: Cáncer, Embolia, Infarto, Muerte violenta, Susto, Pulmonía, Mal parto, Cólico miserere… y tantos otros motivos. A continuación decía: Por dos o más cadáveres, damos de yapa riñones, corazones, hígados y otros órganos sanos." Así se lo entregué al embajador.

Pasaron días y días, en los cuales me imaginaba de una y otra manera la reacción del Embajador, hasta que por fin me llamó a su despacho. Me alisté para sufrir una dura reprimenda, cuando, para mi sorpresa, el embajador me dijo que aquella mañana había decidido hacer policía en su escritorio, y que al hacerlo se encontró con mi expediente, y que le parecía fantástico. Me miró a los ojos apelando a su gesto más autoritario y me dijo que ejecutara de inmediato el proyecto.

Con esa gente tenía uno que lidiar en el exterior. Ojalá las cosas hayan cambiado.

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