La independencia de Kosovo y sus efectos en Santa Cruz de Bolivia

Kosovo rompe con Serbia

Isaac Bigio

febrero 18, 2008Publicado el: 12 min. + -
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Kosovo está declarando su independencia ante Serbia. EEUU y la Unión Europea avalan ello mientras que Rusia apoya la negativa de su tradicional aliada Serbia pues también teme que eso incentive a que los chechenos y otras nacionalidades suyas a querer escindirse.

Hasta le fecha la ONU ha aceptado la independencia de todas las 23 repúblicas que formaron parte de las ‘federaciones socialistas’ de Yugoeslavia, Checoeslovaquia o la Unión Soviética. Sin embargo, Kosovo nunca fue una república federada sino una provincia. Avalar su separación podría animar a otras regiones a exigir lo mismo en Rusia, Georgia, Moldavia, Sudán, Iraq, Turquía, etc. También podría crear una oleada de nuevos Estados que hagan que la ONU supere los 200 miembros o generar un antecedente para quienes quisieran crear un Estado camba o aymara en los Andes.

Bush, al mismo tiempo que busca que Kosovo sea un nuevo país, se esfuerza en impedir que los kurdos (quienes suman más de diez veces el total de kosovares) escindan a sus aliados en Iraq y Turquía.

Nace el 45’ Estado Europeo

Kosovo se convierte en el 45’ Estado europeo. Sin embargo, a diferencia del resto éste nunca ha existido como un país independiente o como una república autónomo dentro de una federación multinacional.

Serbia reclama que en esa provincia está su Jerusalén, el crisol de su nación. Sin embargo, allí el 90% de sus habitantes son albaneses (quienes tienen una lengua y creencias muy distintas). Tras la derrota turca en 1912 se creó el Estado de Albania pero los territorios orientales de mayoría albanesa fueron anexados por Serbia. Durante la II Guerra Mundial Mussolini unificó a todos los territorios albaneses en un solo Estado fascista. Sin embargo, los albaneses volvieron a dividirse cuando Tito reconstruyó Yugoeslavia y Hoxha se unió a Stalin para evitar que Albania sea absorbida por esta federación.

Hoy Bush promueve la separación de Kosovo y los albaneses son la única de las 55 naciones de predominio musulmán donde él es popular. Con esa separación él debilita a sus rivales de Moscú y Belgrado pero amenaza con incentivar a que los albaneses que dominan el oeste de Macedonia quieran dividirse y a que busquen la independencia Transdniestria (de Moldavia), Chechenia (de Rusia) , Euskadi, Catalunya y Galicia (de España), Escocia (de Reino Unido), el este turco de Chipre o Kurdistán (de Turquía, Irán o Iraq.

Bush: el héroe de Kosovo

Bush puede estar perdiendo mucha popularidad en EEUU y en Europa, pero hoy su imagen aparece dentro de muchas banderas que festejan la independencia de Kosovo.

Los albaneses de la república que lleva ese nombre y de Kosovo son una rara excepción dentro de los alrededor de 55 países musulmanes que hay en el mundo musulmán. Mientras en el grueso del mundo islámico crece un rechazo ante Bush, la mayoría de ellos ovacionan al presidente norteamericano. Albania, además, mantiene tropas de ocupación en Irak y Afganistán y recibe presos “terroristas islamistas” que EE.UU. no se atreve a retener en Guantánamo.

A mediados de 1997, Bush, tras haber sido el blanco de fuertes protestas callejeras en su gira por Alemania e Italia, fue muy bienvenido en Albania. De 1944 a 1992 este fue el único Estado musulmán que tuvo una ‘dictadura proletaria’ atea y totalmente cerrada a EE.UU. Cuando todo el bloque soviético se alineó con Kruschev (inicios de los 1960s), Albania quedó con el único régimen europeo fanático de Stalin. Tras haber tenido la economía planificada y estatizada más aislada del planeta, Albania hace todo lo posible por abrir su economía al mercado occidental. Pronto esta república entraría a la OTAN como un peldaño hacia la Unión Europea.

Bush se ha encargado de cultivar el apoyo popular albanés a su potencia al convertirse en el padrino de la independencia de Kosovo.

La independencia de Kosovo y sus efectos en Santa Cruz de Bolivia

La ONU está compuesta por países y reinos antiguos y por colonias y repúblicas que se independizaron. Sin embargo, hoy que Kosovo quiere convertirse en la primera provincia del mundo que se constituya como un miembro soberano de ésta, Santa Cruz quiere ser el primer departamento que imponga un agrado de autonomía similar al de un nuevo Estado.

La democracia boliviana siempre tuvo el bemol que sus autoridades departamentales no eran electas sino nombradas por el presidente. Empero, ahora se busca pasar de un gran centralismo a un extremo des-centralismo. La autonomía camba no solo busca la elección de su propio gobierno local sino dividir a la policía nacional, emitir su propia moneda y controlar la inmigración interna, medida a la que muchos quechuas y aimaras acusan de racista.

Esto último es algo inédito en cualquier república donde se supone que todos sus ciudadanos son libres de trasladarse a cualquier rincón de ésta. Esto, a su vez, va en contramarcha de la tendencia continental de ir aminorando visas y restricciones inmigratorias.

Kosovo y la Caja de Pandora

El aval de Bush y Brown a la declaración unilateral de independencia de Kosovo abrirá una nueva caja de Pandora en la escena mundial.

Kosovo al separarse de Serbia se convierte en la primera entidad del ex “mundo comunista” que se independiza sin haber sido nunca antes una república. Esto, a su vez, generará nuevos movimientos separatistas en la convulsionada península balcánica (en la cual estalló la I Guerra Mundial).

También querrán la separación los albaneses que son mayoría en el oeste de Macedonia, los serbios que son mayoría en varias zonas de Kosovo, los serbios que tienen su propia república dentro de Bosnia, y también los croatas de Bosnia.

En Rusia varias naciones, como los chechenos, también reclamarán ser reconocidos por la ONU y lo mismo querrá hacer tres regiones pro-rusas de Georgia. El intento bushista de crear un nuevo Estado “amigo” de Kosovo contra Serbia podrá generar efectos tan desestabilizadores en el mundo que los que causó en el 2003 al invadir Iraq.

Timor Este: súper magnicidio frustrado

El único país en haber entrado en Naciones Unidas en lo que va del milenio es Timor Este, cuya ruta hoy quiere seguir Kósovo. Unos días antes que la ex provincia serbia proclamase su independencia, esta ex colonia portuguesa se libró de un cruento golpe, el mismo que muestra la extrema debilidad que tiene Timor Este.

En la historia mundial ha habido muchos magnicidios, pero el que fracasó el 11 de febrero en Timor Este fue singular, pues allí se quiso matar a todos los mandatarios que haya tenido una república. El líder rebelde Alfredo Reinado pagó con su vida sus intentos de asesinar al presidente José Ramos Horta (ex Premio Nobel de la Paz), quien quedó mal herido, y al premier Xanana Gusmao, quien en el 2002-07 fue el primer presidente de ese país.

Los insurgentes cuestionan la remoción de un tercio de los soldados del Ejército, una supuesta discriminación entre etnias y la presencia de tropas extranjeras (especialmente de Australia).

De todos los 30 países ibero-hablantes, Timor Este es el único que queda en Asia y en la mitad del globo que va desde el este de Mozambique al oeste de América Latina. También es el más pobre y el que más matanzas ha padecido (la mitad de su población fue exterminada o removida durante la ocupación indonesia post-1975, la cual inicialmente EEUU apuntaló).

La independencia de Kosovo: ¿desatará una nueva guerra fría?

Desde fines de loa años cuarentas hasta los de los ochentas el mundo vivió una guerra de posiciones entre Washington y Moscú. Tras el desplome del “bloque socialista” parecía que Rusia se movería hacia el capitalismo y a convertirse en un buen aliado de Occidente. No obstante, Moscú puede haber cambiado de sistema económico y político pero hoy, tras salir de su gran declive productivo, ésta pugna por volver a ser una superpotencia. La independencia de Kosovo va a ser el nuevo punto de tensión que hará que vaya creciendo la nueva pugna entre Occidente y el Oso.

Kosovo se independiza con el apoyo de más de 16,000 tropas de la OTAN y el patrocinio de EEUU y la UE. Rusia, empero, como miembro permanente del consejo de seguridad de la ONU, vetará su ingreso en ésta.

La pugna entre Moscú y Occidente se acentuará. Serbia no tiene capacidad para ir a una nueva guerra aunque podría cortar el suministro de luz y otros bienes para su ex provincia. Putin querrá sacar provecho de que su gas suministra a Europa para presionar. El usará la cuestión kosovar para seguir planteando el rearme de su nación ante el nuevo escudo antimisiles de la OTAN y promoverá una política exterior más dura para potenciarse internamente (tiene elecciones) y externamente.

Los kosovares argumentan que el 90% de su población apoya la independencia, que Serbia mucho les oprimió y que tienen el derecho a la autodeterminación. Los serbios reclaman que en Kosovo nació su nación y que EEUU es injusto con ellos pues ésta es la sexta desmembración de su país que Washington y Berlín incentivan, mientras que han condenado a los serbios de Croacia a ser casi totalmente expulsados de ese país y a los de Bosnia a quedarse contra su voluntad en una república con un credo distinto al suyo.

La autodeterminación nacional que EEUU y la UE plantean a Kosovo es también limitada.. El nuevo país depende de su seguridad de tropas extranjeras y su economía se sustenta el euro, a pesar de no estar en la eurozona o la UE. Kosovo, además, debe estar impedido de reunificarse con Albania (con quien comparte la misma lengua, cultura y bandera) o con los albaneses que son mayoría en el oeste de Macedonia.

¿Dos Albanias o dos Kosovos?

Mientras Belgrado acusa a EEUU de estar incentivando que hayan dos Albanias, Washington podría replicar que Serbia quiere ahora dos Kosovos. Esto, porque las áreas del norte donde hay una mayoría serbia siguen funcionando bajo la bandera, la moneda y las fuerzas de seguridad serbias.

Así como los albaneses de Kosovo pueden reivindicar su derecho a la autodeterminación nacional, los serbios que allí habitan también pueden demandar su derecho a seguir siendo parte de Serbia.

Para evitar dar más incentivos al nacionalismo serbio, la proclamación de la soberanía kosovar se dio apenas los “moderados” serbios ganaron las elecciones y juraron en el nuevo gobierno. Hoy la UE puede querer apaciguar a Belgrado ofreciéndoles una ruta para entrar a la UE, lo cual le abriría mercados y la posibilidad de enviar más nacionales suyos a trabajar a zonas que les produzcan más remesas.

No obstante, dentro de Serbia crecen los sectores que favorecen acercarse más al este hacia Rusia que al oeste hacia la UE. Estos radicales no estuvieron lejos de ganar las recientes elecciones generales.

¿Nueva guerra fría?

Desde la desintegración del bloque soviético en 1989 y 1991 la OTAN y la Unión Europea se fueron extendiendo hacia el este, a punto que hoy todos los antiguos socios de la URSS en el Pacto de Varsovia (y varias repúblicas que conformaron ésta, como las del Báltico) son parte de ambos organismos.

Sin embargo, con Putin Moscú ha buscado ir contrarrestar ello alentando movimientos internos proclives a Rusia dentro de Ucrania y Georgia y queriendo tender puentes hacia Bielorrusia y Serbia (a quienes, paradójicamente, Europa les tilda como bastiones de nacionalistas autoritarios).

Durante la guerra fría Moscú tenía un sistema de partido único totalitario que controlaba una economía centralmente planificada donde la empresa privada estaba muy restringida. Hoy, ese modelo ha sido remplazado por uno de corte capitalista en el cual se incentiva la creación de grandes corporaciones privadas y hay una suerte de democracia multipartidaria. Todo ello, claro está, con una alta dosis de autoritarismo caudillista (por parte de Putin) y mayor interferencia del Estado en el mercado.

Hoy no existe posibilidad alguna para que se re-construya la Unión Soviética ya sea como sistema social o como unidad geográfica. Todos los principales aliados del Kremlin en Europa ya son parte de la UE.. Todos los “movimientos de liberación nacional” pro-Moscú en el Tercer Mundo se han acercado a Washington o a la UE (como es el caso de Cuba). Rusia ya no promueve ni promoverá nuevos movimientos “socialistas” o “anti-imperialistas”.

Sin embargo, Rusia quiere volver a ser una superpotencia y quiere valerse de su recuperación económica y de sus reservas de gas y oro negro para lograr ello. Quiere sacar provecho del empantanamiento de la OTAN en Iraq y Afganistán (el mismo que antes el Kremlin controló y cuya incapacidad de derrotar a los muyahidines fue algo que contribuyó a desintegrar a su poderío). De allí que Putin trata muy bien a Irán, Siria y Hamas (tan atacados por Bush) y recibe a Chávez.

De otro lado, la situación de China ha cambiado. Beijing ahora sigue teniendo el mismo Partido Comunista de Mao en el poder pero ya incentiva el mercado privado y ha dejado de considerar al Kremlin como su enemigo principal para empezar a coordinar con ésta para contrabalancear el peso de la Casa Blanca. China, entre tanto, ha desideologizado su política externa buscando convertirse en potencia incluso en África. De allí que Moscú puede tener una cobertura de Beijing ante Washington.

La independencia de Kosovo es vista en Moscú como un intento de debilitarles internacionalmente. En el futuro cercano es, por ello, inviable pensar que Kosovo pueda ser el siguiente país que siga a Timor Este en ser admitida en Naciones Unidas. Sin embargo, su separación oficial de Serbia acrecentará las tensiones entre la Casa Blanca y el Kremlin. No se volverá a la época de la guerra fría ideologizada, pero si será parte de un “nuevo juego” de poder entre la potencia que aspira a seguir siendo la hegemónica a nivel global y una que quiere volver a recuperar parte de su anterior autoridad.

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