Pesante injerencia de Bill Clinton en las primarias americanas

Rodolfo Faggioni

febrero 4, 2008Publicado el: 4 min. + -

“Vota a la mujer y te encontrarás con el hombre”. Así titulaba en primera página, con una enorme fotografía de Bill Clinton, uno de los “tabloids” más populares de Inglaterra. Se refería a la campaña electoral de los Clinton, marido y mujer. “Clinton for President” está escrito en las pancartas azules que dan vueltas por todos los estados dónde se celebran las elecciones primarias del Partido Democrático: nadie todavía sabe a cuál de los “Clinton”, si a ella o a él, se refiere. Algunos se preguntan si se está yendo a la tercera presidencia de Bill o a la primera de Hillary. También el principal matutino de la costa del pacífico “Los Angeles Times” se pregunta por quién se vota.

La novedad de estos últimos tiempos son los dos adhesivos, muy populares entre las mujeres, que están dando vueltas por los Estados Unidos: “paga uno y te dan dos” y “yo voto por el marido de Hillary”.

Fue después del revés electoral de Iowa, cuando la reina designada se descubrió ser una Cenicienta que se deshizo en lágrimas y que los mecánicos de la poderosa “Clinton Machine” de la sociedad “Clinton & Clinton” decidieron que ella, sola, solita, no hubiese podido ganar las primarias para ser el candidato del Partido Democrático en las elecciones presidenciales del próximo noviembre. Desde ese día los Clinton son tres, ella, él y la hija Chelsea, que siempre muda, acompaña a papá y mamá en todas las elecciones primarias. Papá es el presentador, aunque se quede dormido mientras un orador elogia las grandes cualidades de Hillary, y mamá es la estrella, haciendo ver que entre los dos, el fascino es inmenso y el amor no tramonta nunca.

El viejo Bill, que es un formidable animal político, se ha convertido en un “attack dog” contra Obama, eclipsando a Hillary y apañando de este modo el “poder femenino” que se había construído en todos estos años pasados como senadora de New York. Así, los Clinton han creado la impresión, poco femenina, del “caballero de capa y espada” que corre en defensa de la “damicela”. El New York Times se pregunta con preocupación: ¿Quién gobernará los Estados Unidos si Hillary será elegida?

Ha nacido también el “club” de los que comienzan a sospechar en una tercera presidencia anticonstitucional de Bill escondido dentro de las faldas de Hillary. Algunos analistas políticos reconocen la mano de Bill en la clásica estrategia clintoniana del victimismo, aludiendo a los ataques que sufre su esposa por parte de los medios de comunicación.

“Tener a un cónyuge que te apoya es un requisito de cada campaña electoral, pero tener a un marido que ha sido presidente es lo máximo y en esta campaña electoral se está exagerando. Bill ha invadido el campo, es el estratega que ataca con todos los medios posibles para defender a su mujer”, prosigue siempre el New York Times y se sospecha que detrás de los títulos presentes y futuros, sea siempre él el jefe de la “Sociedad Clinton & Clinton”. Si éste es su modo de comportarse, destruye el mito central de la campaña electoral: que sea ella la persona a la cual los estadounidenses deseen votarla.

El “tabloid” New York Post es más drástico, los compara a la Hidra de Lerna, “un cuerpo con dos cabezas” y el Times advierte que Clinton (él) está traspasando el corazón de la esperanza Clinton (ella) disparando contra Barack Obama, alejando ese electorado de color que podría recordar en las elecciones generales de noviembre, como Bill, descaradamente, ha tocado un argumento delicado como es el racismo para salvar a Hillary. Sin el voto de los afro-americanos el candidato democrático no puede ganar las elecciones..

Un personaje que conoce muy bien a los Clinton, sostiene que el diabólico Bill ha estudiado el modo para hacer vencer a Obama en Carolina del Sur con los votos de Hillary y de este modo recordar a los americanos blancos que el jóven senador es un “black”.

Lamentablemente es cierto lo que dice el Los Angeles Times, “cada día que pasa, se tiene la sensación que Hillary está sentada en el asiento del pasajero y que ella, sin la ayuda del factor Bill, no hubiese podido detener el ciclón Obama”.

En la sociedad “Clinton & Clinton”, como en todas las sociedades las deudas se pagan y si regresan a esa Casa Blanca, que fue de ellos, será muy difícil que Bill se quede sentado en su sillón viendo la televisión mientras Hillary está en el salón ovalado junto a los grandes de la tierra.

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