Un templo franquista en España socialista

Rodolfo Faggioni

enero 18, 2008Publicado el: 4 min. + -

MADRID – Será un santuario imponente el que se está construyendo en Valencia. Un templo dedicado a los “mártires del 36”. Son las víctimas que sufrieron persecusión religiosa durante la gurerra civil española.

La construcción de este templo ha sido definida “vergonzosa” por los mismos valencianos, que recuerdan, fueron encontradas fosas comunes con centenares de cadáveres de la represión franquista y donde no es posible colocar ni siquiera una lápida para recordarlos. El templo, tanto anhelado por la Curia de la ciudad, será dedicado a los 226 valencianos, religiosos y laicos “muertos a causa de la fe” y beatificados por el Papa Juan Pablo II en el 2001 en una solemne ceremonia en la Plaza San Pedro de Roma. El 28 de Octubre del pasado año, otros 498 martires españoles asesinados entre los años 1934, 36 y 37 han sido beatificados por el Papa Benedicto XVI, siempre en una solemne ceremonia en Roma. Se ha tratado de la ceremonia más numerosa de beatificación en la bimilenaria historia de la Iglesia Católica. Entre estos nuevos beatos hay dos Obispos, de Cuenca y Ciudad Real, 24 sacerdotes diocesanos, 462 religiosos entre frailes y monjas, un diácono, un seminarista y 7 laicos. Cinco han nacido fuera de España: dos en Francia, dos en México, y uno en Cuba. El proyecto del Santuario es del Arzobispo de Valencia, Cardenal Agustín Garcia-Gasco uno de los personajes más activos al interior de la Conferencia Episcopal Española en criticar las reformas sociales del gobierno socialista del Primer Ministro Zapatero, convirtiéndose en uno de los más feroces azotes del gobierno. El Presidente del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, lo ha señalado como uno de los responsables del envenenamiento de las relaciones entre la Iglesia Católica Española y el Gobierno, calificándolo de integralista. En sintonía con el Partido Popular trató de que el Papa condenara la política del Gobierno, sin éxito. Su forma de gobernar la Archidiócesis de Valencia es de “un pequeño dictador” manifiestan algunos sacerdotes y le atribuyen “cierta mentalidad nacionalcatólica”. El Arzobispo, con sus 76 años, se encuentra al final de su carrera pontifical. Hace un año tuvo que dimitir por razón de edad, pero el Papa le ha prolongado el mandato. Su circuntancia lo requiere: es una pieza clave para el pulso contra el Gobierno Socialista. No hace mucho ha manifestado que el laicismo sólo conduce a la desesperanza: por el “camino del aborto, del divorcio express y de las ideologías que pretenden manipular la educación de los jóvenes”. El pasado 30 de Diciembre en Madrid, instó a los poderes públicos a que protejan la familia, durante la celebración “Por la familia cristiana”, y esto no sentó muy bien en el Palacio de la Moncloa.

El “templo franquista” como se lo llama en Valencia, será terminado en poco tiempo gracias a la generosidad de la Administración Municipal de la ciudad guiada por el Partido Popular. El alcalde de la ciudad ha concedido a la curia la estructura de un antiguo establecimiento industrial en desuso en una zona privilegiada y actualmente en grande expansión, a dos pasos de la Ciudad del Arte y de la Ciencia obra del arquitecto Santiago Calatrava.

Los proyectistas han decidido realizar una torre campanaria de veintiocho metros y revestir el techo del templo con un mosaico de azulejos que llaman las decoraciones de los edificios de Calatrava, induciendo a pensar que el objetivo sea el de convertir al santuario en uno de los nuevos polos de atracción turística de la ciudad. Una perspectiva que hace estremecer al Comité que recuerda las 26.300 personas que han sido encontradas en las fosas comunes del cementerio de Valencia, víctimas de la represión franquista y que la Iglesia no los ha recordado absolutamente. En 1936 fue el mismo Papa Pío XII que suplicó en vano una clemencia a Francisco Franco, pidiéndole una tregua por Navidad. Franco le contestó que “no era posible”, tenía que continuar con su campaña militar, según consta en la documentación que se encuentra en la Biblioteca Vaticana acerca del pontificado de Pio XII (1922-1939). Entre estos documentos hay miles de cartas de parientes y amigos de republicanos condenados a muerte que pedían al Santo Padre que intercediera ante Franco, así como telegramas que Pío XII enviaba invocando clemencia. En algunos casos los telegramas eran restituídos indicando que la persona por la cual se pedía perdón habia sido fusilada.Durante la última beatificación en Roma de los 498 mártires españoles, muchos presentes en la ceremonia han manifestado que “todos los muertos en esa guerra, exigen el mismo respeto, no son mártires de Franco, son mártires de la Iglesia”.

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