Hoy: documental 11E

Ramón Rocha Monroy

enero 10, 2008Publicado el: 3 min. + -
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Hoy a horas 22:00 por la Red Uno se transmitirá a todo el país el documental "¡NUNCA MÁS! Cochabamba, 11 de enero de 2007", que fue producido y dirigido por Roberto Alem Rojo, al frente de un equipo de producción.

Es bueno recordar que el equipo de producción se acercó muy pronto y con muchas dudas a un tema tan espinoso. Lo primero que hicimos fue visitar a los familiares de las víctimas. Conversar con Nelson y Blanca Urresti, y con Zenobia viuda de Tica Colque, nos sirvió para hacer una constatación: nada vale más que la vida humana. Desde el 11 de enero, los padres miramos a nuestros hijos con la imagen sobrepuesta de Christian Urresti; y los hijos reviven el temor de ver salir a sus padres para no retornar más. La vida es tan frágil que hay que amarlos y conservarlos por sobre todas las consignas.

Convinimos de inicio en promover la más amplia discusión sobre el 11 de enero y entrevistar a cuantos fuera posible; no buscamos a los analistas políticos para evitar que construyan teorías que obren en el ánimo del espectador. Quienes hablan son protagonistas de esos eventos pero también personajes de Santa Cruz, que siguen con inquietud las proyecciones del 11 de enero. Hablan duro y a ratos se insultan a mansalva; pero al menos hablan, son voces y no balas ni palos ni machetes ni bates de béisbol.

Nos gustaría que el documental fuera juzgado como un producto audiovisual; que se analice el enfoque, las imágenes, la edición, las mensajes subliminales que hubiera, el ritmo, la intensidad, esos detalles. No nos ha animado ninguna intención política: nos hemos limitado a plantear tres o cuatro hipótesis operativas y cedimos la palabra a nuestros entrevistados.

Nos gustaría que se aprecie el intento de reducir 55 horas grabadas a un documental de 52 minutos. En dos semanas entregaremos un libro en el cual han sido trascritas todas las entrevistas, las hipótesis y un resumen periodístico de la escalada de la crisis de Enero negro. Este será un producto de efecto retardado, que contiene elementos valiosos para el trabajo de investigadores, sociólogos, politólogos, políticos y ciudadanos en general. Pero el documental tiene otra lógica, otra estructura quizás más ambiciosas que las del libro, porque aspira a generar una catarsis y una toma de conciencia de los grados de irracionalidad a los cuales podemos llegar.

Quizá sea bueno reiterar que somos independientes y que no nos ha financiado nadie precisamente porque hemos evitado inclinarnos a uno u otro bando.

Es muy riesgoso aproximarse así a un acontecimiento tan reciente porque en Bolivia la coyuntura fluctúa como el dólar en la hiperinflación. Un día los protagonistas se maldicen entre sí; pero al día siguiente, a Dios gracias, se sientan a dialogar; y sólo entonces el espectador puede comprobar que no hay tantas diferencias como parecen, que las maldiciones son producto de las medias verdades, del empecinamiento y de la mala costumbre de no escuchar al otro.

Es bueno para todos que los protagonistas de la política dialoguen y se traten con amabilidad, aunque a ratos uno piense por qué se situaron en la cresta de un golpe de odio tan grande como el 11 de enero si un año después comprueban que es fácil conciliar criterios.

Los líderes se enfrentan moviendo fichas en el tablero político y no sufren ni un estornudo; pero provocan enfrentamientos entre la gente común, que muere o sufre golpes y heridas a veces incurables.

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