Memoria de Juan Tica Colque

Ramón Rocha Monroy

enero 4, 2008Publicado el: 3 min. + -
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Este es un fragmento del Libro ¡NUNCA MÁS! A UN AÑO DEL 11 DE ENERO, que publicaremos en unos días, poco después del estreno del documental sobre el mismo tema. ¡Estén atentos!

Zenobia viuda de Tica Colque vive en un suburbio de Sacaba. Tiene casa propia, es una construcción de adobe, y el área social está en el patio, donde suele sentarse con sus dos hijos pequeños y el bebé que nació cuatro meses de la muerte de Juan, su esposo. Allí lava ropa, los niños juegan y ella piensa en su situación. Si no fuera la ayuda de su padre y sus hermanos, no tendría qué comer.

Aquel 11 de enero, por la tarde, Zenobia lavaba ropa sin sospechar la tragedia que se cernía sobre su familia.

Aquí estaba con mis tres hijos, lavando ropa, y mi hijo mayor estaba mirando televisión con su primo. "Mami, mi papá se ha muerto", diciendo ha salido llorando a la puerta. Yo no he creído por que sanito ha salido. ¿Cómo se podía morir? No le he hecho caso a mi hijo. "Mami, ven", seguía llamándome, llorando mi hijo. Después he entrado, cuando he visto que lo estaban manejando en un aguayo tendido. Después de cinco minutos han hablado que estaba muerto, y le habían puesto otro nombre, por que no lo conocían. Le estoy viendo su cara. Así siempre estaba vestido, con su polera de Barcelona estaba, su diente de oro tenía. Eso he visto y su cara también. Su brazo le han levantado y he visto su tatuaje que tenia del cuartel. Eso he visto y recién me he convencido. Él siempre había sido. Me he quedado seca, no sabia qué hacer, ni llorar ni nada. "¿Qué vamos hacer?", me decía mi sobrino, "vamos a buscarlo." Ya era tarde, y en la tele lo seguían mostrando pero con otro nombre, y a su lado no había ningún conocido, y no había movilidades, estaba todo trancado, bloqueado. Mi sobrino se fue a cambiar a su casa y volvió en seguida, y hemos ido en taxi y nos ha dejado a la orilla de la laguna. Desde ahí he trotado, con mi embarazo de cuatro meses. A las nueve de la noche hemos llegado a la Federación (Sindical de Cocaleros) y he preguntado por mi marido. "Otro está muerto", me han dicho. "No, es mi esposo", siempre les he dicho y les he mostrado su carnet (de identidad). "El muerto está en la Prefectura" me han dicho. "Entonces voy a ir", les he dicho. "No", me han atajado, "siguen peleando". Ahí mismo he llorado. Cuando estaba ahí se han acercado unos caballeros. Uno de ellos, "soy el alcalde", me ha dicho. Cuál alcalde habrá sido, yo no me daba cuenta. "Aquí lo vamos a traer. ¿Es tu esposo?, me han preguntado. "Sí, es mi esposo siempre, yo lo he visto", les he dicho y su nombre me han peguntado. "Juan Ticacolque", les he dicho y no me han creído, porque en la televisión le pusieron otro nombre: Nico Gutierrez. "Es mi esposo", diciendo yo lloraba. "Cuando lo han hecho llegar, él siempre era, en el cajón no mas ya le he visto. Y no sabia que estaba pasando, no me daba cuenta de nada, porque estaba muy asustada. Ahí era el velorio esa noche. Yo he llorado. ¿Qué podía hacer si ya estaba muerto? El entierro era el día sábado."

Escribo estas líneas a fines de noviembre de 2007. Hace un par de semanas, Alex Rosales, formalmente imputado por la muerte de Juan Tica Colque, ha sido sentenciado a 14 años de prisión.

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