El arroz este año ha hecho noticia debido a su escasez y al alza de su precio que ha afectado a la canasta fa miliar. Este cereal es uno de los bienes de mayor importancia en la canasta familiar, por lo que su consumo tiende a ser constante en el tiempo. Según el libro El arroz en Bolivia de CIPCA, para el año 2007 el consumo estimado de arroz en Bolivia es de 335 mil toneladas.

En el mismo documento se estima que la producción de la cosecha de este año es de 200 mil toneladas, 45% menor respecto a la del año pasado; esto se debe, entre otros factores, a los desastres naturales y porque una cantidad importante de productores se abstuvo de sembrar por los bajos precios de la campaña anterior. El endeudamiento del sector y la cantidad de arroz sobrante del año pasado también han incidido para que no todos los productores arroceros siembren el cereal.

La diferencia entre consumo y producción ha sido cubierta en parte por el arroz sobrante de la gestión anterior y en parte por el contrabando, quedando pa ra el año 2007 un déficit de 50 mil toneladas.!

E l sector arrocero está compuesto por algo más de 43.500 familias, de estas 18.736 tienen como rubro principal el arroz, de los cuales un 94% son pequeños productores. Conocedores de esta realidad, los pequeños y medianos productores han alertado sobre el déficit de este cereal tanto para el consumo como para la semilla, y han solicitado apoyo al Gobierno Nacional para la siembra de la nueva campaña.

Una medida adoptada por el Gobierno para bajar los precios del arroz y paliar este déficit ha sido la puesta en vigencia del nuevo Programa Productivo para la Seguridad y Soberanía Alimentaria 2008 (Decreto Supremo 29339) que en su artículo 3 establece la variación temporal del arancel a 0 para la importación de arroz hasta el 31 de marzo de 2008.

El objetivo principal de esta medida es disminuir los precios, pero sobre todo lograr que la especulación disminuya, y que los consumidores, con la intervención del Estado, sepan que el 2008 tendrán el arroz, un bien indispensable en la canasta familiar, a un precio accesible.

Sin embargo, no parece haberse tomado en cuenta que la cosecha de arroz empieza en febrero y se prolonga hasta abril, siendo marzo el mes de mayor cosecha. Por lo que uno de los primeros efectos no esperados es que para estos meses exista abundancia de arroz, porque tendremos arroz importado y arroz nacional para la venta, provocando que los precios al productor bajen así como la utilidad que espera recibir el productor arrocero el 2008.

El efecto positivo de la importación es la baja del precio al consumidor, esperando que la cantidad de arroz disponible dure todo el año, pues probablemente exista un poco de excedente, pero ¿qué pasara la siguiente campaña?

Los productores habiendo tenido un año con beneficios negativos probablemente siembren menos arroz o pro ducirán en su tierra un rubro más rentable com! o el ma& iacute;z o la caña o si no tienen capital para sembrar, alquilarán la tierra.

Entonces se esperaría que para la campaña 2008/2009, la producción sea menor, que exista déficit para el consumo, y nuevamente suban los precios para el consumidor, para evitar estos efectos negativos el Gobierno otra vez se podría ver obligado a disponer de medidas como la importación con arancel 0 o la importación directa, de forma que el sector productivo esté cada vez menos incentivado y con menor capacidad para producir arroz. Después de esta campaña cabría esperar mayor dependencia a las importaciones de arroz y menor producción nacional de arroz.

Las nuevas medidas tomadas en el programa de seguridad y soberanía alimentaria 2008 si bien pueden garantizar bajos precios a la población, no garantizan un buen futuro al sector productor arrocero. Pero ¿Qué otra s medidas podría tomar el Gobierno?

La medida más necesaria es una política de apoyo para fortalecer al sector en la recuperación de su capacidad productiva emergente de los desastres naturales, evitando el desincentivo generado por la importación, garantizando de esta manera que a mediano y largo plazo Bolivia pueda abastecer el consumo de este cereal.

También es necesario contar con información precisa sobre la oferta del cereal para ello es necesario tener un registro de la producción, de la importaciones y de la cantidad de arroz almacenado para evitar la especulación. Cualquier medida de importación debe contar con un registro detallado de las importaciones para evitar que se importe más de la cantidad necesaria para no afectar a la capacidad productiva de los arroceros.

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(*) La autora es economista de la Unidad de Acción Política de CIPCA