El tifón social (2)

Ramón Rocha Monroy

noviembre 27, 2007Publicado el: 3 min. + -
El contenido de estas páginas no refleja necesariamente la opinión de Bolpress

Hace algunos meses, tratando de explicar lo que ocurrió el 11E en Cochabamba, usé la imagen de un tifón social que se ha generado en el país por el encuentro de dos corrientes de aire de temperatura distinta: una que proviene de la economía capitalista agroexportadora del Oriente, cuya vocación es neoliberal y globalizadora, y otra que quiere fortalecer el Estado y también las formas comunitarias de organización económica, social, política e incluso jurídica, cuyo núcleo está en Occidente.

Puede haber otras lecturas plausibles de este tifón social, como la consabida de la lucha de clases, que también explica muchas cosas, pero creo que la imagen del tifón social provocado por dos polos de poder ubicados en Oriente y Occidente es la más específica, como lo podría confirmar incluso el Instituto de Meteorología.

Aquella vez nos preguntamos: ¿hasta dónde es espontáneo y hasta dónde dirigido el conflicto social en las calles? ¿Hasta dónde el país se está "bifurcando" de por sí y hasta dónde lo están bifurcando? ¿Quiénes lo están bifurcando? ¿Quiénes mueven las fichas en el tablero? La última pregunta que nos hicimos fue: ¿Dónde volverá a manifestarse el tifón social: en Santa Cruz, en Sucre? Pues bien: se trasladó a Sucre, con un saldo lamentable de, hasta ahora, 3 muertos, cifra que podría llegar a más.

Ahora podemos decir más cosas; algunas de ellas, ya formuladas en este espacio. En principio, el debate nacional se ha vuelto absurdamente formal, virtual y no de fondo; se discute por palabras, no por realidades concretas; el encandilamiento es por una Constitución formal, no por la constitución real del país. Como en los matrimonios mal avenidos, unos y otros aprovechan el menor equívoco para convertirlo en verdad, en prueba para la imputación formal. Si alguien dice "independencia" en lugar de "autonomía", de inmediato se toma su lapsus por una afirmación de principio, lo mismo que si otro dice que pedirá una "investigación parcial" queriendo decir "imparcial". La desgracia es que los muertos, los de enero en Cochabamba y los de noviembre en Sucre no son formales, no son virtuales, son dramáticamente reales, materiales, concretos.

Mañana nos preguntarán: ¿y por qué hubo semejante quilombo? ¿Y por qué tantos muertos? Y sólo diremos explicaciones virtuales, formales: por la autonomía, por la Constitución, por la capitalidad…

Decíamos que quienes jamás estuvieron en los eventos democráticos más importantes de la década, ahora son fervorosos demócratas. Quienes llevan adelante un programa concreto, material, de fondo en temas reales como el control sobre nuestros hidrocarburos, la lucha contra el analfabetismo, la redistribución de la riqueza nacional en bonos, los programas de salud masivos, el contrato de explotación del Mutún, se enredan en sus propios cordones al llevar al debate temas puramente formales, como la Constitución, la capitalidad, las autonomías, la religión oficial, la educación laica, los símbolos patrios…

Atrás