Nuestro planeta tiene un futuro

Rodolfo Faggioni

noviembre 5, 2007Publicado el: 4 min. + -

Tres mil millones y medio de años nos separan de la formación de las primeras moléculas que han dado inicio a la vida en nuestro planeta y este enorme lapso de tiempo nos separa del inicio de la vida natural a la creación de la vida artificial.

El doctor Carl Venter, biólogo americano de San Diego en California, ha anunciado que se puede realizar en laboratorio un cromosoma de síntesis que, tratado, puede ser el inicio de la primera forma de vida. El cromosoma es una macroestructura que contiene los genes dentro del núcleo celular. El doctor Venter ha sido el primero en descifrar el genoma humano que sucesivamente lo ha reconstruído. Dando este anuncio Venter ha manifestado que “se está pasando de la lectura del código genético a su escritura, y esto da la posibilidad hipotética de hacer cosas que ahora no nos podemos ni siquiera imaginar”.

Un gen es el libro de instrucciones para una función biológica y un cromosoma es una cadena de ellos juntos con todos los interruptores para activarlos o desactivarlos.

Empleando técnicas de laboratorio los expertos han reconstruído un cromosoma de 381 genes de largo de una bacteria llamada Mycoplasma Genitalium. El resultado es una sucesión de 580.000 letras químicas que son las que codifican la información que hace que la bacteria se reproduzca o crezca.

Posteriormente los expertos han trasplantado dicho cromosoma a una célula bacteriana viva y en la fase final del proceso se espera que el cromosoma se haga con el control de dicha célula para convertirse, en efecto, en una nueva vida. El equipo de investigadores ya ha logrado trasplantar con éxito el genoma de un tipo de bacteria a la célula de otra, transformándola. El Doctor Venter todavía no ha probado si ese cromosoma funciona, pero está convencido “al cien por cien” de que la misma tècnica funcionaría para el cromosoma creado de forma artificial. “Es el siguiente paso que vamos a dar”, ha manifestado.

Es esto precisamente que nos pone interrogativos vertiginosos y que abre perpectivas que a muchos producen desconcierto. Este hallazgo suscitará seguramente acalorados debates sobre la ética de la creación de nuevas especies. Muchos exponentes de la comunidad científica internacional se han preguntado: ¿estamos jugando a volvernos como Dios?. Aunque si por ahora hay cierta cautela, la tendencia es que todavía no se trate de una verdadera vida artificial, se habla de micro organismos, de los cuales el hombre sería el padre y patrón. Mejor dicho, sería capaz de poderlos utilizar para usos más basilares, desde la cura de las enfermedades mas graves hasta la reproducción de fuentes de energía alternativa para el bien de la humanidad. Podría ser un precioso aliado de la vida, siempre insidiada de enfermedades, carencia energètica etc. Tambien en ambientes católicos parece prevalecer una cautela y un juicio interlocutorio. Cierto, es necesario no violar los principios de equilibrio y de misterio de nuestra vida y proceder con muchacautela.

En este horizonte, tanto el anuncio del doctor Craig Venter como la audacia no siempre apercibida del sentido de la medida, muchos científicos e investigadores, dicen que “el futuro tiene un futuro”. Que nuestro planeta no puede tener un límite señalado por los miles de barriles de petróleo que se producen en un día, por el degrado ambiental y ni siquiera por la enfermedades incurables es algo que todos lo ven cotidianamente. Pero esta posibilidad éxita también a muchas multinacionales al espejismo de posibles ganancias colosales.Son motivos que nacen de sueños y de cálculos de ese ser, que ha comenzado a formarse imperceptiblemente, tres mil millones de años atrás. Es lo mismo que ahora está sucediendo en laboratorio con la ambición de reproducirlo en “vitro”. A veces, para ir más allá, hay que regresar al orígen. Pero este es un viaje con muchos riesgos e inquietudines.

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