¿País de rentistas?

Ramón Rocha Monroy

noviembre 1, 2007Publicado el: 3 min. + -
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Hace poco, un sociólogo agrario me envió su columna titulada "Rentismo", de la cual quisiera destacar esta frase: " La mentalidad rentista la tenemos incrustada desde el hogar, pasando por la escuela y terminando en nuestra vida profesional. Somos formados para ser empleados: tener un salario fijo, una renta segura para cada fin de mes, lejos de los miedos y temores de las inversiones en bienes productivos que necesitan tiempo de maduración y de lomeo a caballo, con el azadón o con la inteligencia creadora." Vaya, me digo, ésa es casi una utopía. Ya quisiéramos ser un país cuyos habitantes tienen el sueldo mensual asegurado.¿En qué país vive este sociólogo?

Es posible que él tenga el sueldo seguro, pero ¿quiénes tienen sueldo seguro en Bolivia? Y, entre los que tienen, ¿quién está seguro de no ser despedido este lunes o el siguiente?

Una de las peores herencias del neoliberalismo es la inestabilidad laboral. Hace tres o cuatro décadas, la gente que conseguía empleo transcurría su vida con estabilidad a la espera de su jubilación; pero ahora, ¿no se ha enterado este sociólogo que los patrones contratan por tres meses para no pagar beneficios sociales? ¿No sabe que no pagan a las AFPs y todavía exigen factura a sus empleados eventuales? El gobierno de Evo Morales ha prohibido los contratos de servicios, pero éstos vienen disfrazados de múltiples maneras. ¿No es verdad, acaso, que los "consultores" subvencionan a sus empleadores otorgando facturas? Son contratados por una suma, pero en realidad están financiando el 16% de esa suma al extender facturas.

Esto ocurre con los que tienen empleo, así sea eventual. Pero, ¿cuántos bolivianos trabajan por cuenta propia? El pastillero, el vendedor de limones o de chicles, ¿no invierten, acaso? Cuando los empresarios privados quieren darse un tinte de populismo, ¿no incluyen, acaso, a pastilleros y verduleras porque ellos también invierten?

Aun en la clase media alta, la gente invierte para subsistir. Esto ocurre "hasta en las mejores familias": sus vástagos que estudiaron en el exterior se están convirtiendo en bolicheros, en vendedores de feria, en tenderos, en licoreros, en distribuidores de productos, oficios antes mal vistos por su propia clase social.

¿Cómo vivimos los free lance? ¿Somos rentistas? ¿Tenemos el sueldo mensual asegurado? ¿Cómo atravesamos la navidad y la cuesta de enero? ¿Nos pagan aguinaldo para remendar el presupuesto del próximo año?

El año comienza formalmente el 2 de enero; pero el año económico se inicia en marzo. Entretanto, ¿de qué vivimos los free lance?

Es posible que en la sede del gobierno abunden los empleados, aunque ganen sueldos miserables; pero ¿qué ocurre en el interior? ¿Por qué la gente del interior emigra a La Paz o a Santa Cruz? ¿Por qué la gente del campo emigra a las ciudades? ¿Para disfrutar de una renta?

A tal grado abundan los ejemplos, que la creencia del columnista parece una burla sangrienta contra un país de desempleados que más bien invierte lo que puede sin acumular, sin ahorrar un céntimo, sólo para sobrevivir.

Ser un país de rentistas sería como vivir allende el espejo, con Alicia en el País de las Maravillas. ¿Qué le impide a nuestro sociólogo la realidad que lo circunda? ¿Dónde ha adquirido esas gafas oscuras que le inducen a repetir lugares comunes propios del pensamiento liberal decimonónico? ¿No sería mejor que se aviente un city tour en su propio vecindario?

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