Para construir un personaje

Ramón Rocha Monroy

octubre 1, 2007Publicado el: 3 min. + -
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Linda Seger, psicóloga que asesora a la industria cinematográfica en Hollywood, dice que hay series de televisión con actores famosos que caen porque los guionistas no han construido personajes sólidos y reconocibles. He aquí un desafío mayor para cualquier narrador que escribí para uso femenino, pero sirva también para miembros del verdadero sexo débil.

Veamos.

Un actor se pone el traje de su personaje y de inmediato cambia de actitud. El traje lo convierte en otra persona. Mañana intenta ser distinta de lo que eres, desde el desayuno. Inventá otro menú, otras rutas para tus paseos, otras lecturas, otras películas, otros canales. Despertá, por ejemplo, como si fueras estudiante de medicina, buscá en Internet información médica sobre alguna enfermedad. Alguien cerca de ti está enfermo de algo, o tú misma estás enferma. Digamos que tienes diabetes. A partir de ese dato, tu vida cambia. O que tienes una enfermedad crónica: leyendo en Internet vas a ver cómo debe ser el comportamiento de un enfermo crónico de lo que sea. Has decidido que estás casada, y entonces alguien duerme a tu lado. Te despiertas sin hacer ruido y le preparas un desayuno. Te imaginas sus reacciones, cómo se levanta y va a la ducha, y se viste, las cosas que se dicen, el beso de despedida. Se va y tú ves tu retrato de recién casada, junto a él. Recuerdas a solas cómo te enamoraste de él, cómo decidieron casarse, qué obstáculos tuvieron que superar. Estás embarazada. Tu comportamiento es otro, sientes náuseas, estás pálida, te tocas el vientre y sabes que una vida nueva late en ti. Tienes cita con el médico y estás nerviosa. Te dicen que será qué: ¿niño? ¿niña? Corres al teléfono y hablas con él. Le avisas. Imaginas las cosas que te dice. Luego te recogerá y te llevará al cine, a ver ¿qué película? Luego a cenar. ¿Qué comerán? Estás cocinando. No sabes cocinar pero tienes que hacerlo. Buscas una receta rara, vas al mercado, regateas, compras. Llegas a tu casa y comienzas a preparar, paso por paso. ¿Te salió bien? ¿Se te quemo la comida? Cuando le sirves a él, ¿cómo reacciona? Tienes hijos. El mayorcito entró a la escuela y le ayudas a hacer tus tareas. Te cuenta sus primeras impresiones. El otro está en kinder, y quiere discutir con su hermano porque se siente celoso mientras el mayorcito se ufana de estar ya en primaria. ¿Qué conversan? ¿Cómo reaccionas tú? ¿Qué piensas? ¿Qué te dicen? ¿Cómo discuten? ¿Cómo pelean? Hasta ahora has soñado un orden. Esa es tu vida todos los días. Pero de pronto ocurre algo nuevo que rompe tu rutina. Se llama "punto de inflexión". Un día estabas haciendo lo de costumbre CUANDO... ¿Qué pasa? ¿Llega el cartero con alguna noticia? ¿Entras a Internet y encuentras un correo que cambia tu vida? ¿Hay una desgracia en tu familia? ¿Te pasa algo? ¿Un ladrón? ¿Un asaltante? ¿Otro amor? Una vez que has imaginado qué ocurrió en ese CUANDO, sabes que has comenzado una nueva situación y tienes que imaginarte todos los obstáculos que debes superar. Piensa en algún CUANDO fantástico: un ángel que aparece, una calle que te lleva a otra ciudad. Por ejemplo, sientes que te has convertido en una loba y nadie todavía se ha enterado. No se te nota, pero tú sabes que eres una loba. ¿Cómo reaccionarás? ESCRIBÍ ESTAS EXPERIENCIAS PARA QUE LAS VEA. NO TE OLVIDES LOS DIÁLOGOS.

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