Noveno Festival de Cine de Santa Cruz

Ramón Rocha Monroy

agosto 23, 2007Publicado el: 3 min. + -
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Anoche se inauguró la Novena edición del Festival Iberoamericano de Cine, de Santa Cruz, hoy por hoy el único evento internacional de semejante envergadura que tiene su sede en territorio boliviano. Se exhibirán 40 películas iberoamericanas y Chile, que participa con 10 cintas, es el país homenajeado, así como Dolores Fonzi y Diana Bracho, bellísimas actrices con una amplia trayectoria cinematográfica.

El discurso de inauguración estuvo a cargo de Ariel Gamboa Figueroa, director del Festival. Me interesa comentar hoy las proyecciones de sus palabras.

Ariel dijo que "el ser y la persistencia de este Festival de Cine se deben al empeño y la generosidad de Santa Cruz, al empeño de sus autoridades prefecturales y municipales e instituciones privadas; en suma, al conjunto de la sociedad cruceña, una sociedad abierta que ha hecho del Festival punto de honor cruceño y parte sustancial del patrimonio cultural de la región y de toda Bolivia". En efecto, es ejemplar la generosidad con que el conjunto de la sociedad cruceña y sus autoridades preservan esta institución cultural.

"Queremos convertir a Santa Cruz en un polo de desarrollo cinematográfico de Sudamérica, en la Meca regional de la industria del cine, porque nuestro Festival es la ventana al mundo de un país con una diversidad geográfica y cultural pocas veces vista, que aguarda la presencia de productores y realizadores para registrar sus múltiples locaciones, mitos, historias y personajes", añadió Ariel, frente a una cincuentena de productores que se dieron cita para asistir a la Plataforma Iberoamericana de Coproducción Cinematográfica, una mesa donde se hacen valiosas negociaciones.

Definió el Festival "como la planta del maguey, que hunde profundamente sus raíces en la realidad de esta región del mundo pero proyecta también sus hojas como antenas dirigidas a todo el universo".

Fue muy interesante el homenaje que hizo al 40 aniversario del Festival de Cine de Viña del Mar, donde nació el Nuevo Cine Latinoamericano. Los asistentes premiaron con un aplauso a esa generación de cineastas que fue representada por el director de cine chileno Miguel Littin, asiduo concurrente al Festival de Santa Cruz.

En efecto, aquel año 1967 se exhibieron en Viña 55 películas latinoamericanas, de realizadores hoy famosos como Glauber Rocha, Nelson Pereira dos Santos, Tomás Gutiérrez Alea, Arturo Ripstein, los Solanas, Getino, Jorge Sanjinés; y los chilenos: Ruiz, Aldo Francia, Helvio Soto, Guzmán y Miguel Littin; los cuales permitieron que, por primera vez, América Latina se viera a sí misma en el ecran que mostraba los mineros de Bolivia, las favelas del Brasil, los zafreros de Argentina, los estudiantes en Montevideo, la guerrilla cubana, los mineros del carbón cruzando los puentes del Bío Bío, México insurgente y revolucionario, los cangaceiros del Brasil... el pueblo laborioso y rebelde en cuyo seno vivimos.

Ariel Gamboa resaltó los nuevos hitos en la historia del cine iberoamericano, tales como la fundación de la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños, la irrupción de la tecnología digital, que nos permite un cine posible, aunque de todas formas busquemos la cifra cabalística de los 35 mm.; en fin, la multiplicación de Festivales y Encuentros, de talleres y plataformas de coproducción, de eventos a los cuales se suma esta Novena Versión del Festival Iberoamericano de Cine.

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