Tsunami

Isaac Bigio

agosto 1, 2007Publicado el: 17 min. + -

En todos los países del Primer Mundo existen democracias donde cada X años se alternan en el poder distintos partidos. La única excepción es aún Japón. Desde que el PLD se fundó en 1955 éste siempre ha dirigido las dos cámaras del parlamento y, salvo 10 meses en 1993-94, ha estado en el poder.

Washington impulsó al PLD contra la anteriormente poderosa izquierda nipona buscando que este reino no siga los pasos de sus vecinos en Rusia, China y Corea. Tras la crisis y ruptura del socialismo japonés y del fin de la bipolaridad, la ‘democracias unipartidaria’ nipona (igual que antes la mexicana) debe dar paso a nuevas formas de multipartidismo.

Las elecciones japonesas han gestado un tsunami político. Por primera vez el PLD dejará de liderar al Senado. Este será presidido por el Partido Demócrata (fundado hace 9 años uniendo a los ‘moderados’ de la derecha y de la izquierda), el cual acrecienta sus chances de sacarlo del poder en nuevas elecciones generales.

Flato Sharon y Juan Lindo

Cuando recién se independizaron las repúblicas latinoamericanas no era inusual que políticos como San Martín, Bolívar o Sucre fueran activos en varios países. El judío Juan Lindo fue presidente de El Salvador en 1841-42 y de Guatemala en 1847-52. Sin embargo, Fujimori ha sido el primer ex mandatario del Nuevo Mundo que quiso ser electo en el Viejo Mundo.

Hace 30 años el millonario Samuel Flato Sharon escapó de la sentencia que le impusieron en Francia por estafas por valor de $US 60 millones. Logró eso reclamando que, como judío, él podía adoptar la nacionalidad israelí y hacerse elegir en su 9’ parlamento. Sin hablar hebreo él sacó el 2% de los votos comprando votos. Con eso él pudo nominar dos congresistas pero como él era el único candidato de su lista él fue el único en ocupar un curul.

Fujimori fue el primer ex presidente del mundo en querer escaparse de cargos criminales en su propia república eligiéndose en otra nación. El fracasó aunque hubiese salido electo si solo hubiese conseguido un décimo del porcentaje que obtuvo Flato.

El fin del unipartidismo japonés y del fujimorismo

Las elecciones senatoriales niponas del domingo 29 de julio están teniendo un fuerte impacto no sólo sobre la historia de ese país sino sobre la de América Latina.

En Japón, por primera vez desde que el gobernante Partido Liberal Demócrata (PLD) se fundara hace 52 años, éste ha perdido el liderazgo del Senado.

En las Américas fracasó el primer intento que haya tenido uno de sus ex mandatarios (Fujimori) para entrar al parlamento de otro continente, y eso alentará a sus detractores que quieren que él sea el único ex presidente extraditado en la región.

Dentro de las ‘democracias’ del Primer Mundo, Japón ha sido una excepción. Mientras en el resto existe un sistema multipartidario donde varias fuerzas se alternan en el poder, en dicho reino solo hay un partido que desde que fue fundado en 1955 ha liderado siempre las dos cámaras. Se trata del Partido Liberal Demócrata, el mismo que nunca ha dejado el poder desde entonces (salvo diez meses entre 1993 y 1994).

En estos comicios donde se renovaron la mitad de los 242 senadores, el Partido Demócrata se llevó la mitad de los 121 curules en disputa. Tras que ahora la oposición es la amplia mayoría en la Cámara Alta y que los demócratas les lideran es de esperar algo inédito en Japón en el último medio siglo.

Si bien la principal cámara de la dieta japonesa es la baja, la misma que se encarga de elegir al gobierno y hacer las leyes, la cámara alta en manos de los enemigos del gobierno puede jugar un rol de socavación. Si el senado no aprueba los proyectos de ley de los diputados éstos vuelven a la cámara baja donde requerirán ser pasados por dos tercios.

El PLD podrá conservar el gobierno pues aún controla a más del 60% de los diputados, pero podría verse obligado a cambiar de primer ministro e, incluso, ser forzado a adelantar las elecciones a la Cámara Baja. Shinzo Abe declara firmemente que él quiere seguir siendo el premier, pero él ya ha quedado desacreditado ante varios de sus camaradas de partido y ante el electorado. Su gobierno, de mantenerse, será débil.

Este, que sólo ha durado 10 meses, se ha desgastado ampliamente por varios escándalos (los mimos que llevaron a que dos ministros renuncien y otro se suicide) y por el extravío de la base de dato de decenas de millones de pensiones. Hoy Abe no ha contado con el respaldo de ni un tercio de los electores y ha sido aventajado en casi diez puntos por los demócratas.

Japón ha tenido un sistema como el que el PRI impuso en México entre 1929 y 2000. Hoy su tradicional unipartidismo podría desembocar en un nuevo bipartidismo que permita una alternación en el poder.

Estos comicios también han incidido sobre América Latina. Esto debido a que Fujimori, el expresidente peruano entre 1990 y 2000 quien está bajo arresto domiciliario en Santiago (mientras la justicia chilena decide si le extradita o no a Lima), allí candidateó.

En estas elecciones japonesas Fujimori ha caído a menos del 0.1% mientras que en su anterior elección nacional (Perú 2000) él bordeó el 75% de los votos válidos. Ningún otro mandatario en las Américas ha llegado al poder con tal porcentaje y muy pocos en la región han ganado tres elecciones generales consecutivas y gobernando más de una década como él.

Aún cuando en el 2006 estaba detenido en Chile él logró que su movimiento en Perú quedara segundo en Lima (la capital, donde reside un tercio de la población) en las elecciones al congreso (donde sacó más votos que los dos partidos que entraron en el balotaje presidencial) y que su hija Keiko sea la parlamentaria más votada.

Cuando Fujimori decidió participar en las elecciones niponas lo hizo sin consultar a sus seguidores y con el rechazo abierto de su candidata a la presidencia peruana en el 2006 (Marta Chávez), de su hermano Santiago y de otros cuadros fujimoristas. Al prometer dar su vida por Japón él enajenó a la mayoría de los peruanos (varias encuestas arrojan que para muchos en Perú él es considerado como japonés) y a gran parte de su masa.

A cambio de ello él ha terminado quedándose, tal como lo advertimos hace unas semanas, sin soga y sin cabra. Su fracaso en Japón golpeará más a su dividido movimiento en Perú, le quitará apoyo en Japón donde los opositores al gobierno podrán reclamarle que se vaya distanciando de alguien a cuyos electores han dado ampliamente la espalda y finalmente le desacreditará más en el Perú, Chile y América Latina, donde sus enemigos redoblarán sus presiones para querer extraditarle. Él fujimorismo puede que ya nunca más se recupere y que se mantenga como varios agrupamientos con poco peso en Perú.

Estas elecciones han iniciado el fin del último unipartidismo en el Primer Mundo y podrían ser el inicio del fin del político Fujimori, quien podría convertirse en el único presidente extraditado de las Américas.

¿Por qué fracasó Fujimori?

Fujimori acaba de batir tres récords mundiales. El, quien se enorgullece de ser la única persona de ancestro japonés en haber llegado a la presidencia de una república, ha logrado: 1) ser el primer ex presidente de un país que candidatea en las elecciones nacionales de otro continente; 2) protagonizar la mayor caída electoral de la historia humana; 3) haber sido el primer ex gobernante en el mundo que luego de terminar su mandato no llega a sacar si quiera el 0.1% en una elección nacional.

Esta fue la sexta participación de Fujimori en una elección nacional. En las cinco primeras que tuvo siempre fue la sensación. En Perú en 1990, sin partido y finanzas, él apareció de la nada para entrar en la segunda ronda y luego ganar la presidencia con el 62.5% de los votos válidos. Luego en 1995 venció en el primer turno con el 64.5% y en el 2000 obtuvo casi 50% en el turno inicial y bordeó el 75% en la ronda final.

Sin embargo, en las elecciones al senado japonés del 29 de julio Fujimori obtuvo poco menos de los 52,000 votos y del 0.09% de los votos válidos.

Precedente mundial

Cuando recién se independizaron las repúblicas latinoamericanas no era inusual que políticos como San Martín, Bolívar o Sucre fueran activos en varios países. El judío Juan Lindo fue presidente de El Salvador en 1841-42 y de Guatemala en 1847-52. Sin embargo, este proceso se fue parando en la medida que cada uno de los nuevos Estados fue adquiriendo su propia personalidad.

Fujimori ha sido el primer ex mandatario del Nuevo Mundo que ha querido ser electo en el Viejo Mundo. Para sus seguidores él abría una nueva fase en la globalización.

En 1977 el millonario Samuel Flatto-Sharon escapó de la sentencia que le impusieron en Francia por estafas por valor de $US 60 millones. Logró eso reclamando que, como judío, él podía adoptar la nacionalidad israelí y hacerse elegir en su 9’ parlamento. Sin hablar hebreo él sacó el 2% de los votos comprando votos. Con eso él pudo nominar dos congresistas pero como él era el único candidato de su lista él fue el único en ocupar un curul.

Fujimori quiso seguir ese camino. En el 2000 mientras seguía de presidente peruano viajó a Tokio donde decidió quedarse y enviar su renuncia al cargo por fax. Valiéndose de que sus dos padres eran japoneses él pidió la nacionalidad de dicho reino, con lo cual él no podía ser allí extraditado hacia Lima.

Fujimori para ganar un curul solo necesitaba un décimo del porcentaje que Flatto-Sharon obtuvo en Israel. Él fue uno de los 14 candidatos en la lista del Partido Nuevo Popular (PNP) para ganar una de las 48 senadurías electas a nivel nacional mediante representación proporcional. Fujimori calculaba que si el PNP sobrepasaba el 2% de los votos y que él se convertía en el más votado de sus candidatos (aunque sea obteniendo menos del 0.2% de los votos) él podría ser electo.

El PNP al final sacó el 2.2% de los votos válidos y pudo colocar un senador en todo Japón. Este fue Jimin, ex ministro de correos, quien quedó primero en la lista del PNP con menos de 120,000 votos y del 0.19% de los votos válidos. Fujimori virtualmente empató el cuarto lugar de dicha lista. Él pudo haber sido electo si su campaña hubiese estado menos improvisada.

Él confiaba en su prestigio y en su habilidad de gran cazador de votos. Fujimori no es un advenedizo en las elecciones como fue Flatto-Sharon. Él ha sido uno de los más exitosos estrategas electorales del mundo de la post-guerra fría.

Una campaña improvisada

Sin embargo, él tenía una gran desventaja sobre Flatto-Sharon. Fujimori no estaba en Japón y no podía hacer allí campaña haciendo mítines, yendo a entrevistas o debates en la TV o la radio locales, etc. En caso de ser electo, igualmente, no había garantía que él pudiese retornar a Tokio. Muchos electores no se sentían atraídos de votar por alguien que estaba a miles de kilómetros de distancia y que, además, podría que nunca llegase a sentarse en la dieta para cumplir su rol.

De otro lado, mientras Israel es un Estado de inmigrantes donde muchos de sus líderes provienen de otros países, Japón es una de las sociedades más étnicamente homogéneas y nacionalistas que hay.

Los ainos, la única minoría nativa del Japón, han tenido solo un senador (Shigeru Kayano, quien ejerció el cargo en 1994-98) y en esta elección volvió a fracasar una candidata de dicha etnia. En el senado usualmente solo entran personas nacidas en Japón y de dos padres japoneses. Una reciente excepción es Ren Hou, quien nació en Tokio pero su madre es nipona y su padre taiwanés. Recién hace 5 años un extranjero pudo llegar al senado nipón. Este es el finlandés Marutei Tsurunen, quien logró ello tras vivir 7 lustros en Japón, candidatear en la década previa y fracasar tres veces en sus intentos de entrar antes a dicha Cámara Alta.

Fujimori, a diferencia de Hou o Tsurunen, hace 20 meses vive fuera del Japón (país en el cual solo ha residido 5 de sus 69 años de edad) y toda su vida política la ha hecho fuera de dicho reino. Incluso cuando estuvo un quinquenio en Tokio toda su atención era hacia Perú. Su web y su programa radial se centraban en mostrar los logros de su decenio en el poder.

Todos ellos han militado en partidos sólidos y toda su vida política la hicieron en Japón. Fujimori es un invitado de un mini-partido esporádico fundado hace menos de dos años con cuya plataforma él no concuerda. Siempre su centro político fue el Perú y hace 20 meses que está muy lejos del Japón (en el cual solo vivió 5 de sus 69 años de vida).

Fujimori anunció participar en los comicios nipones solo 31 días antes de éstos. Esto fue interpretado tanto en Perú como en Japón como una maniobra desesperada para evitar ser extraditado.

Si él hubiese tenido grandes intenciones de participar en política nipona bien lo pudo haber hecho en el lustro donde residió en Tokio (2000-2005) y donde le tocó ver siete elecciones, en ninguna de las cuales participó (ya sea como candidato o como impulsor de alguna candidatura).

Su ingreso en la lista del PNP fue una maniobra oportunista de ambas partes. La razón por la cual el PNP se fundó fue por oponerse a la mayor privatización hecha en Japón por parte del PLD, del que se escindió en Agosto 2005. En cambio, Fujimori ha sido el presidente americano que más privatizaciones ha hecho. Mientras el PNP lidera la liga por la abolición de la pena de muerte, Fujimori es sindicado de haber hecho ejecuciones extrajudiciales incluso en territorio japonés (como es la sede diplomática nipona en Lima donde hay más de un rehén que ha atestiguada ver como se mataban a subversivos rendidos).

El PNP invitó a Fujimori para buscar dar un golpe de publicidad. Fujimori entró a su lista pues éste era el único partido que osó postularlo.

En las elecciones el PNP quiso catapultarse atacando al desacreditado gobierno y hablando de los temas centrales que interesaban a los electores (pensiones, impuestos, escándalos, etc.). En cambio, Fujimori no hizo campaña en base a las propuestas del PNP ni tampoco sobre los principales ejes electorales. Él ignoraba todos esos puntos pues no quería chocar con nadie en Japón, pues su objetivo central es conseguir allí el mayor apoyo posible para evitar que él sea extraditado.

De ‘chino’ a ‘samurái’

Fujimori siempre tuvo la habilidad de escogerse un sobrenombre con el cual querer cazar votos. En Perú 1990 él irrumpió de la nada para convertirse en una figura muy popular erigiéndose como el ‘chino’. Así él quería presentarse como un miembro honesto y laborioso de la raza amarilla en disputa contra la minoría blanca europeizante representada por Mario Vargas Llosa y la derecha tradicional limeña.

En Japón, en cambio, se auto-proclamó como el ‘último samurái’. Con ese mote él quería apelar al sector más nacionalista en un país donde hay muchos que creen que es hora de irse rearmando para hacer frente a la amenaza nuclear norcoreana.

El, al igual que el personaje que Tom Cruise encarnaba en el film del mismo nombre, son personas no nacidas en Japón pero que se esfuerzan en ser más combativos nipones que los mismos nipones.

Ambos apodos no son exactos. Fujimori no es chino ni por nacimiento, ancestros o raza (pues es un peruano nissei, hijo de padres nipones). Tampoco es samurái pues nunca ha sido militar y él ha sido educado para ser ingeniero o matemático.

Toda su campaña la centró en mostrarse como con chaleco anti-bala liberando a los rehenes de la residencia del embajador nipón en Lima 1997. Él planteaba que sus cualidades para haber logrado ello le permitiría repatriar a los japoneses que Corea del Norte raptó hace 3 décadas.

Sin embargo, esa prédica no podía calar. Fujimori quiero aparecer como parte del campo halcón en circunstancias en las cuales el electorado tradicionalista le daba la espalda a Shinzo Abe cuyo eje era tratar de revisar la constitución pacifista de la post-guerra.

La cuestión de los nipones plagiadas por Pyongyang tampoco es un tema central en un país molesto por la desaparición de la base de datos de unos 50 millones de pensiones. Esto es algo que ha pasado hace mucho tiempo y ha sido parcialmente solucionado.

Según la queja oficial de Tokio entre 1977 y 1983 Corea del Norte secuestró a 16 de sus ciudadanos para usarlos para enseñar idioma y cultura japoneses a sus espías. Pyongyang ha repatriado a cinco de ellos (más cinco de sus nuevos familiares), pero dice que ocho de ellos ya han muerto y que otros tres no fueron abducidos por ellos.

Por otro lado, las aptitudes que mostró Fujimori para entrar a la fuerza en la sede nipona de Lima no pueden ser usadas en este caso. Mientras en 1997 los subversivos del MRTA estaban aislados y derrotados en todo el país y se enfrentaron a un poderoso ejército y varias de las mejores unidades antiterroristas del mundo, Corea del Norte tiene más soldados y armas letales que Tokio.

Encima, Fujimori no ha querido tampoco adoptar una línea dura ante Corea del Norte ya que su nueva esposa japonesa también esa nacionalidad, y él podría buscar tener un tercer pasaporte para complicar su proceso de extradición.

Fujimori quiso ser el primer extranjero en ganar un escaño en Japón residiendo en el exterior. Tal vez pudo haberlo conseguido si hubiera organizado su campaña mucho antes, armado un buen aparato con anticipación y lanzado una prédica que impactase.

Limón exprimido

Fujimori es un aficionado a la cocina que se ufana de preparar muy bien el ceviche. Uno de los ingredientes del plato nacional peruano es el limón cuyo jugo es extraído.

Pues bien, él ha terminado siendo exprimido por el PNP. Fujimori, acostumbrado a usar a otras personas (para luego deshacerse de ellos), se encontró con gente más astuta que él.

Llevar a Fujimori en su lista fue algo que hizo que el PNP ganase los titulares (y que se convirtiese en el único partido nipón que apareciese más en noticias en castellano que en su propio idioma). Fue un bono que éste usó para ganar uno de los 48 senadores electos a nivel de todo el país y uno de los 73 electos en distritos.

El propio PNP no estaba interesado en hacerle mucha campaña pues su meta era colocar a uno de sus fundadores y solo querían usar a Fujimori (y no que él les usase para acabar apropiándose de la única senaduría que pudiesen obtener a nivel nacional).

Por eso es que hasta días previos a las elecciones en la web oficial del PNP no aparecía ninguna mención o foto de Fujimori. Al final el militante del PNP que fue electo fue un ex ministro de correos que hizo campaña sobre puntos concretos que eran parte del manifiesto del partido y del interés de los votantes, cual es el de revisar la privatización del sistema postal.

En algún momento de la contienda la media informó que Kamei, uno de los jerarcas del PNP, declaró que si Fujimori fuese ungido él debería tener que escoger con cuál de sus dos nacionalidades se quedaba. Esto es algo que no podía caer bien en Fujimori quien aún anhela retornar al Perú y que podía ser tomado por una maniobra del PNP para valerse de Fujimori, al mismo tiempo que se le serruchaba el piso. Inmediatamente él desmintió ello.

Sin embargo, ha quedado claro a lo largo de todo ese proceso que siempre hubo choques entre los seguidores de Fujimori y el PNP. Según el diario Asahi (segundo del Japón) muchos militantes del PNP estaban disconformes con el extraditable. Dewi Sukarno, la popular animadora de TV que impulsaba la candidatura de Fujimori, confesaba públicamente que ella apoyaba a su amigo y no al PNP.

En estas elecciones el PNP puede jactarse de haber aumentado levemente sus votos y haber retenido las dos senadurías que antes tenía y cuyo mandato había expirado.

Sin embargo, Fujimori ha quedado muy mal parado. En vez de haber conseguido que Japón le proteja contra su extradición, ahora él quedará más expuesto a voces que dentro de dicho reino señalen que éste no cuenta con el apoyo del pueblo nipón y que busquen desentenderse de él. A cambio de haber dilapidado su imagen de candidato invencible sólo ha conseguido desprestigiarse dentro de su país, de la nación que le retiene (Chile) y dentro de sus antiguos admiradores.

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