Los irlandeses de Capinota

Ramón Rocha Monroy

julio 4, 2007Publicado el: 4 min. + -
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Mi buen amigo Luis Minaya Montaño, escritor boliviano residente en los Estados Unidos, se adhirió a la fundación del Centro Boliviano Irlandés "James Joyce" (Restaurant NA CÚNNA, Av. Salamanca 577 casi Lanza) con un valioso artículo que reproduzco a continuación:

"La presencia de James Joyce tiene pertinencia, porque los rastros de su sangre irlandesa son visibles en la tierra cochabambina.

"En mis recorridos infantiles por la campiña de Capinota, donde residieron mis abuelos y donde yo nací, me llamaban la atención lugareños con ojos azules, pelo marrón y piel palida diferente al resto del poblado quichuista. Esos mestizos eran diferentes a los rubios de origen hispano en el pueblo.

"Guardo intacata en la memoria la figura de Doña Guala, una fornida chichera de amplias polleras,trenzasdoradas, acusiosos ojos celestes y un temperamento de temer. Atendía su negocio desde una silla arrimada a la puerta de su casa, en cuya fachada el akhallantu blanco anunciaba la buena chicha. Doña Guala vigilaba el galpón repleto con enormes birques y el crisol en que hervían los ingredientes del élixir local, sin dejar de dar órdenes estridentes a sus ayudantes encargados de vender los malcriados de chicha al detalle.

"Otro personaje intrigante era Pablo, el matarife del camal, un tipo alto, de ojos verdes y espesa barba canosa que, para mi era el hombre más cruel que se había visto. Lo ví derribar con certeros cuchillazos a vacas sin que se le moviera un músculo en el rostro. Mientras cumplía la faena mascaba coca que sacaba de una bolsita que llevaba en el cinto. Su reputación se agravó cuando cierto dia mi abuelo determinó que Sabú, uno de los perros de la casona familiar, debía ser sacrificado porque estaba irremediablemente enfermo. Se llamó a Pablo, que con un certero combazo en la nuca dejó frío a ese fieltro amigable y remolón, compañero de correteos por la plaza, las acequías y lashuertas del lugar.

"La Guala y el mañazo se expresaban en quechua, pero su lenguaje corporal era diferente al del resto de la gente. Sus movimientos era más incisivos y enérgicos y no le ocultaban a nadie su constante mal genio. Sus rabietas e imprecaciones atemorizaban a los chicos.

"En la exploración descubrí que en la población capinoteña contenía bastante indios de ojos azules y pelo claro. Los domingos llegaban al pueblo cientos de campesinos procedentes de Sarcocucho, Apillapampa, Charamoco y otras comunidades, acarreando mulas cargadas con productos para vender en la feria semanal. Al anochecer, luego de una bulliciosa y laboriosa jornada, los campesinos retornaban a sus comunidades, con charangueros que entonaban melodías y ritmos que nunca volví a escuchar.

"Entre los comunariosque bajabanApillapampa estaba Néstor, ahijado de mis abuelos. Néstor lucía una frondosa barba oscura y tenía ojos azules oscuros. Junto a sus familiares hacia campamento en el patio de la casa familiar. Le pregunté a mi abuela de dónde venían barba, los ojos azules. "Es posible que Néstor sea hijo o nieto de irlandés", me contestó, sin darme más detalles.

Mucho tiempo después, me enteré por diversas lecturas que a principios del siglo pasado llegaron a Bolivia obreros irlandeses, contratados por la compañía encargada de la construcción del ferrocarril entre Oruro y Cochabamba. Algunos de esos obreros se emparejaron con criollas yestablecieron su hogar en tierras capinoteñas. La mayoría plantó su simiente en el vientre de las campesinas, dejando a lo largo de las rieles que construían proles de quechuas semi rubios, cuyos descendientes despertaron mi curiosidad.

"No es de descartar que alguno de los personajes de Ulises abordará un barco hacia América del Sur en busca de oportunidades. A Joyce le habría gustado enterarse del destino de sus compatriotas renacidos en Néstor, Guala, Pablo. La universalidad de Joyce pasa por Capinota."

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