Mirando atrás

Carlos F. Toranzos

junio 11, 2007Publicado el: 3 min. + -

Me di el gusto de mirar atrás y de comprobar que el tiempo pasa, pero “no tanto” como diría Úrsula Iguarán.

Veo que los judiciales están con rabia de que el presidente les haya dicho que son unos sinvergüenzas, y que no hacen que la justicia trabaje.

Veo que los mismos se han puesto tan rojos de rabia que hasta una huelga han organizado.Veamos: La justicia debería trabajar sin ningún tipo de influencias excepto las de la justicia en si misma, pero parece que las cosas hasta donde la justicia boliviana concierne, no son así.

Ladrones y corruptos salen de los bufetes de abogados sin mas culpa que la de haber pagado al leguleyo para que su caso tome tinte de acusación en falso.

Será que todos somos un poco culpables y no hemos hecho que la justicia sea de verdad y se haga cargo de los maleantes corruptos, de hecho hemos permitido que la corrupción se haga parte de nuestro buen proceder.

La coima al funcionario, la platita al soldadito y por supuesto los pagos indebidos a las autoridades locales para que los trámites tomen cuerpo y se aprueben. Al mirar atrás, veo como todas las cosas tienen un porcentaje genial de coima, la urbanización que se extiende unos metros en lo prohibido, el constructor que saca medio milímetro de los adoquines, el munícipe que para asfaltar hace planes de compra previa de tierras.

Todo esto como si fuera una cosa de los más normal. Todos saben y nadie grita a voces que hay ladrones que están robando la identidad a nuestra tierra. Los virtuosos son leguleyos y los más son por lo que se ve hasta ministros, Jesús, ¿dónde estamos entrando?No se puede entender. Si el ministro ha cometido faltas y es mentiroso, no solo se le dice fuera sino se le acusa de violación de confianza, las leyes contemplan tal cosa, y seriamente. ¿Por qué el presi y el vice no han hecho cargo de culpa al sindicado? Quizá era la oportunidad de oro para hacer ver que el sistema judicial nacional no está en su punto y que necesita muchos hervores, tantos como el jolk’e o el caldo de gallina vieja.

Y ni que decir de los encargados de buscar culpa, ¿qué pasa con los fiscales? Mi tío Julio era fiscal lo mismo que mi tío David y mi tío Filiberto. Todos hablaban de la ley como esa especie de Santa a quien cualquier falta la pondría furibunda – Claro los pobres eran fiscales de la vieja guardia y a los pobres los intentos de soborno los ponían negros, tanto que mi tío Julio estuvo a punto de tener un ataque al corazón, por una oferta que le hicieron para no hacer preguntas complicadas a un acusado.

La ley en la tierra de las papas, no funciona, los presos por robar mal están en la cárcel sin recursos, los ricos mala "sortudos" están en la cárcel como reyes. Basta mirar la cárcel de San Sebastián o la de San Pedro, que son las que conozco, para darse cuenta que la justicia nunca llega.

Si el Poder Judicial fuera capaz que de una vez adelanten todos los cargos, que saquen a los que están ya en la cárcel esperando juicio y les den su sentencia. ¿No hay millones de abogados? Háganlos trabajar, si fuera necesario harían extraordinarias y así veríamos de verdad una separación de poderes y una actividad judicial que sea digna de los viejos tiempos.

Muy entre paréntesis, a los acusados de haber maltratado y violado la Constitución o la Ley Safco, apenas, en muchos milenios les llega su audiencia. Jesús que lenta es la justicia y que larga la espera...

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