Según las propias informaciones registradas en la página web de Itamatary (www.mre.gov.br) el pasado 27 de mayo, la poderosa cancillería brasileña vetó una iniciativa de USAID, la agencia norteamericana para el desarrollo internacional, de impulsar un consorcio con 26 organizaciones no gubernamentales (ONGs) cuya intención era implantar un ambicioso proyecto de conservación de la Cuenca Amazónica y que incluye además de Brasil, a otros cuatro países de la región, pero que la noticia sólo especifica a dos: Perú y Ecuador.(1)

El Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño mandó suspender la ejecución del referido proyecto, cuyo inicio estaba previsto para julio de este año, y que se encuentra en su fase de planificación, coordinado por cinco grandes consorcios que aglutinan a 26 ONGs ambientalistas y de defensa de los pueblos indígenas, institutos de investigación y universidades de los EE.UU y de dos países de la región. Esta suspensión ha provocado malestar entre Itamaraty y los gringos de USAID.

El secretario de Política, Estrategia y Relaciones Internacionales del Ministerio de Defensa del Brasil, General Maynard Santa Rosa, enviará en los próximos días una recomendación de paralización de “cualquier iniciativa de las ONGs del lado brasilero”, ya que son “contrarias a los intereses nacionales”.

Lo que más preocupó a los militares brasileros fue la definición de las áreas escogidas por las ONGs para ser preservadas como reservas ambientales o territorios indígenas interfronterizos, con demarcación de corredores ecológicos intocables y previstos para ocupar grandes áreas vecinas de algunos países.

Una de esas áreas incluía sectores fronterizos de Brasil con Ecuador y Perú y la coordinación de las acciones estaban a cargo de la ONG norteamericana Wildlife Conservation Society (WCS).

A la vez, consideraron preocupante la actuación de ONGs e instituciones privadas extranjeras de investigación científica y negocios en diversas áreas de frontera en la Amazonía Occidental en cuanto al control y al flujo de información sobre la biodiversidad brasileña por estas instituciones “contratadas y pagadas por USAID”.

En una entrevista, el general Santa Rosa declaró que las ONGs realizan tareas de espionaje en territorio brasileño y que son utilizadas por los servicios de inteligencia de los Estados Unidos de Norteamérica, entre otros países. Según el militar, el gobierno que encabeza Lula da Silva está “con las manos atadas” con relación a las ONGs si no se realiza una reforma constitucional “que defienda los intereses de Brasil” con relación a estas organizaciones.Notas(1) Ver la noticia completa en: http://www.mre.gov.br/portugues/noticiario/nacional/selecao_detalhe.asp?ID_RESEN HA=341610