Intangible viaje de placer

Ramón Rocha Monroy

mayo 29, 2007Publicado el: 3 min. + -
El contenido de estas páginas no refleja necesariamente la opinión de Bolpress

Naila Karina Iriarte Villavicencio me entregó este texto en Santa Cruz. "Historia, cultura, humor y el placer por la buena mesa son los ingredientes que Ramón Rocha Monroy combinó magistralmente en esta obra. Crítica de la Sazón Pura y Todos los cominos conducen aroma (Ed. El País, Santa Cruz) son recopilaciones de artículos suyos que fueron publicados por el Juguete Rabioso, el diario Opinión y www.bolpress.com. El autor refleja en éstos su pasión por el arte "coquinario" (como él prefiere llamarlo), sus tantos viajes y experiencias memorables.

Infinidad de libros de cocina han sido escritos, pero éstos se limitan a dar al lector instrucciones mecánicas para preparar las comidas. Por el contrario, Crítica de la Sazón Pura y Todos los cominos... son invitaciones a sumegirse en la historia que lleva consigo cada comida, a transportarse a través del tiempo y del espacio para descubrir los orígenes ocultos de esos manjares que nos resultan tan familiares pero desconocidos, al mismo tiempo. Cada artículo en estos libros hace que el lector imagine, experimente y se divierta, poniéndole esa sazón perdida a todos los aspectos de la vida.

Asimismo, es posible encontrarse con muestras de ciertos aspectos sociológicos que van implícitos en las comidas. El lector será testigo de la discriminación para con algunos platos por parte de los comensales de alto status social, provocando así la pérdida del verdadero valor de las delicias en cuestión. Una de las víctimas más afectadas es el ají de fideo. ¡Háganme el favor! ¿Quién no ha comido un ají de fideo, y lo ha disfrutado con sus cinco sentidos, literalmente? ¡Qué spaghetti ni qué nada! Ya debería estar gestándose la resistencia por la reivindicación de los derechos de este plato. Yo misma me comprometo a ser la más radical activista.

Por otro lado, el autor con su ejemplo, intenta fomentar el gozo por la vida en todos y cada uno de sus aspectos. Es hora de que se inicie una revolución contra la mediocridad y el conformismo que tanto nos limitan. Es más, no hay que resignarse a que sucedan los eventos insípidamente, sino más bien, ponerles ese toquecito picante con una buena llajua, o bien acompañarlos con la frescura y despreocupación del chuflay.

También, el autor pretende recuperar la rica esencia de nuestra cultura y crear una conciencia de valoración a lo nuestro, con el propósito de comenzar a identificarnos con ello. "Podemos dar conferencias brillantes sobre la música de Bach, la pintura de Botticelli o las delicias de la cocina francesa, pero no tenemos ojos ni otros sentidos para el chairo nuestro de cada día", dice con un dejo de amargura el autor. Y es que es cierto. ¿Por qué no enorgullecernos de lo que somos y apreciar nuestra cultura?

Finalmente, me permito agradecer a don Ramón Rocha Monroy por hacer posible que realice tan hermoso, inolvidable e intangible recorrido a través de la historia de nuestras comidas. La lectura de Crítica de la Sazón Pura y de Todos los cominos conducen aroma ha sido un viaje netamente de placer con la incomparable compañía de exquisitos sabores, aromas seductores y lugares pintorescos. Sin embargo, a pesar de haber disfrutado mucho el texto, quisiera hacer una observación al autor porque me parece que hay una sola cosa que le faltó a su libro: una nota que diga, más o menos: "Léase mientras se disfruta de una salteñas, unos cuñapés o una marraqueta, para evitar desconcentrarse a causa del hambrecita, que sin lugar a dudas, provocará la lectura."

Atrás