Todos los cominos conducen aroma

Ramón Rocha Monroy

mayo 21, 2007Publicado el: 2 min. + -
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Ricardo Serrano, director de Editorial El País, acaba de enviarme los dos primeros libros de "Todos los cominos conducen aroma", una especie de segundo volumen de "Crítica de la sazón pura", que también fue editado por mi amigo Ricardo.

La edición es preciosa e impecable y ha sido preparada para este 27 de mayo. La entrega inicial será en Santa Cruz y luego volveremos a la carga a Cochabamba y otros distritos.

Todas esas notas han ido saliendo en diversos medios de la prensa nacional, y algunos en www.bolpress.com. En esa medida, son un eco de esa sana costumbre que observé en los periódicos de México, que fomentan entre sus columnistas la calidad y el estilo de sus notas con el estímulo de su publicación, que normalmente se produce cada fin de año. Una vez reunidas, las columnas se apoyan unas a otras para mostrar la vena de ensayista, de filósofo, de humorista o de conversador del autor.

Sin proponérmelo, el libro se inicia con un epitafio y termina con otro. El primero es el que dediqué a mi carnal Alfredo Medrano, y el segundo, el que se puede ver en la tumba de nuestro Gordo Ja Ja, Armando Antezana Palacios, de imborrable memoria entre los militantes de la buena vida.

Entre medio, hay un ejercicio de pensamiento libre, o más bien, de librepensamiento, con evidentes fusiladas de ideas ajenas que alguna vez difundieron desde Nietzsche y Fourier hasta Michel Onfray y Abel Gonzáles.

Tengo una deuda impagable con estos cuatro gastrósofos, muy en particular con Onfray y Gonzáles, aunque Fourier sea mi mentor más antiguo y sostenido y Nietzsche sea una revelación reciente.

De todas formas, no hay que asustarse, porque se trata de artículos breves e independientes, de modo que, si alguno no le gusta al lector o lectora, puede perfectamente pasarlo por alto, porque es un libro abierto que quizá es mejor leerlo en desorden, o en el orden misterioso que uno quiera darle.

Al inicio he reproducido dos notas de mi joven amigo Miguel Esquirol, que figuran en su blog http://www.elforastero.com/. Lo hago como testimonio de gratitud y como homenaje a los nuevos creadores que actualmente animan la cultura nacional con más vigor y mayor claridad de miras que los viejos de mi generación.

Como dice el prólogo, la nota de Miguel es "una rara muestra de simpatía en medio de la malicia, la envidia y el rumor, las "tres gracias" del carácter nacional." En cuanto al libro, me encanta decir que lo escribí con el ph alcalino, sin asomo de acidez, con la barriga llena, el corazón contento, de buen humor y buena leche.

Reservo el último párrafo para otro amigo entrañable. "El título de este libro es una greguería de Ricardo Pérez Alcalá, gastrósofo eminente, pintor extraordinario y demiurgo de la palabra."

Oportunamente comunicaré a mis llajtamasis la fecha y el lugar de entrega de "Todos los cominos conducen aroma" en Cochabamba. Entonces espero reunirme con ellos a bordo de un wirki de chicha o navegar en el interior de una botella de buen vino.

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