Tony Blair: Históricos y biográficos se dividen

Rodolfo Faggioni

mayo 16, 2007Publicado el: 3 min. + -

Londres.– Tony Blair ha anunciado que renunciará al cargo de Primer Ministro británico y "leader" del Partido Laburista a fines de Junio. Después de haber guiado el gobierno por diez años consecutivos, en Gran Bretaña, los históricos, biógrafos y editorialistas han empezado un balance sobre la "era Blair" y casi todos están de acuerdo sobre un único punto negativo: la desastrosa guerra en Iraq. Es el punto más débil de todo su gobierno. El hecho más importante y más devastante del decenio pasado en el número 10 de Dowing Street.

La cantidad de artículos y biografías escritas sobre el Primer Ministro renunciante llenan enteros estantes en las librerías de todo el mundo. Pero, a juzgar del contenido de estos volúmenes, el legado de "Mister Cool Britannia" es extremamente controvertido. Incluso sus más feroces detractores como Anthony Seldon autor de "Blair", le reconocen importantes sucesos personales como por ejemplo el único laburista a ganar tres elecciones consecutivas (1997, 2001 y 2005) y como el más jóven Primer Ministro Británico desde 1812 poniendo fin a un “reinado” de 18 años del Partido Conservador, también le atribuyen el mérito de haber procedido a importantes reformas en el campo escolástico y de la sanidad y de haber garantizado un crecimiento económico envidiable.

Gracias también a su infaticable empeño, se han firmado los tratados de paz entre los republicanos y los unionistas Norirlandeses, llegando al final de una etapa histórica. Ahora tienen una administración sólida formada por católicos y protestantes. En Escocia, dando amplias autonomías a la población y autorizando un parlamento escocés, ha cortado los empujes independientistas.

Entre las iniciativas universalmente apreciadas, está también la decisión de delegar al Banco de Inglaterra la libertad absoluta de fijar los "taxes" de intereses, una medida que ha puesto las bases para un robusto "boom" económico y ha permitido un crecimiento superior al alemán.

Muchos analistas políticos, entre ellos Philip Stephens autor del libro "Tony Blair: The Price of the Leadership", dicen que es probable que estos sucesos internos vengan ofuscados por su política exterior. Sobretodo desde el momento que convenció al reluctante presidente de los Estados Unidos Bill Clinton de participar a la guerra en Kosovo en el 1999. Otro de sus biógrafos como John Kampfer en su libro "Blair's Wars" afirma que Blair inició a exprimir un especie de acercamiento mesiánico en las relaciones internacionales, después del 11 de septiembre del 2001, cuando decidió participar a las cruzadas del presidente americano Gerge W. Bush contra el terrorismo mundial; la consecuencia de esto, es la tesis de Simon Jenskins, autor de "Thatcher and Sons: A revolution in Three Acts" ha sido la desastrosa guerra en Iraq, la más problemática y difícil de diez años de gobierno y no es posible que la tradicional relación que siempre han tenido Londres y Washington haya podido ser el eje fundamental para comprender esa su entrega hacia la política militarista de Bush, y que ha sido reprochada por casi todos los países de Unión Europea.

Ese decisivo apoyo a la guerra le valió el trágico atentado en el Metro Londinense que acabó con la vida de 52 personas y la contestación de más de un millón de personas que salieron a las calles para gritar “No a la Guerra!”.

El resultado es que los conservadores de David Cameron parten ahora favoritos, por primera vez en la “década prodigiosa” frente a su más que probable sucesor, Gordon Brown.

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