La primera crisis global

Rodolfo Faggioni

abril 21, 2007Publicado el: 4 min. + -

Bruxelas.- No obstante se tenga casi miedo a pronunciar la palabra “crisis”, o mejor dicho rescisión, estamos ciertos de las dificultades de nuestros tiempos. Los temores aumentan de día en día: las grandes empresas anuncian disminución en el volumen de su producción y en los niveles de ocupación, las utilidades disminuyen, los pilares de la economía del intercambio, credito y seguros empiezan a crujir.

Los primeros 154 banqueros del Viejo Continente, en una reciente relación de la Godman Sachs del sector bancario, han sostenido que todavía no ha llegado “el peor día” para los bancos. Substancialmente esta crisis financiaria que ha empezado en septiembre del 2001, y que ha embestido la “new economy” y que poco a poco ha transmitido su crisis a la “hold economy”, lo ha hecho primero en el sector industrial y luego en los sectores financieros.

Uno se pregunta, ¿que está sucediendo?, ¿es una crisis cíclica, como las otras, o es algo peor? Probablemente esta crisis es única porque presenta situaciones no reconducibles a precedentes dificultades económicas. La primera diversidad la da el escenario económico, es decir el grado de abertura comercial de los países de la época, notablemente inferiores a los actuales. Hoy la economía es “global”, esto en práctica significa la exaltación del libre comercio, máxima mobilidad de capitales y de factores productivos en general, variabilidad de los cursos de cambio, abatimiento de impuestos y “deregulation” aduanera.

Pero hay otras razones endógenas de la crisis actual. Si la de 1970 ha sido llamada “monetaria” la actual es sin duda de “consumo”. Los niveles actuales de la inflacción mundial en los países industrializados son bastante contenidos y la competición ya no se juega en el sistema monetario, sino, en la competencia de los precios y por lo tanto en la eficiencia productiva de cada país. El capitalismo ha estado siempre cerca de los modelos teóricos de la máxima eficiencia y las empresas han sido organizadas buscando el mayor premio productivo. Entonces, ¿qué es lo que actualmente está determinando esta crisis global?. Seguramente el problema está en la saturación de los consumos que tienen que estar en línea con la capacidad de una oferta siempre más competitiva. De este modo nos estamos dando cuenta de que se está produciendo mucho más de lo que el mercado necesariamente puede consumir en un determinado periodo de tiempo.

La globalización ha aumentado la eficiencia producctiva que en términos prácticos significa precios más bajos y mejor calidad de los productos. Al mismo tiempo la liberización del mercado y de los intercambios ha llevado a distorciones sobre el rédito de los países a más alta propensión al consumo con una subtancial nivelación hacia abajo. En efecto la competición del factor trabajo, en el ámbito de un proceso de disminución de la producción industrial hacia los países emergentes, ha reducido el réditos de las familias occidentales. Al mismo tiempo el rédito de las familias de los mercados emergentes se mantienen a un nivel imposible a garantizar una explosión en los consumos.

La disminución del rédito neto en las familias del mundo occidental está condicionando también por el sistema de política fiscal penalizante que están actuando estos países, predispuestos a reformar las cuentas públicas y de la objetiva dificultad que encuentran en llevar adelante una política de “seguridad social”. El peligro es una paralización de los consumos que podría blocar el sistema insertando una reacción a cadena, es decir disminución en los consumos con la consiguiente disminución del PIL.

En síntesis, se produce más y con mayor eficiencia, pero se consuma menos. Por estas razones, ésta es una crisis única que ha empezado después del ataque a las torres gemelas de New York y que dejará su señal, sobretodo por ser la primera crisis “global”

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