Sarkozy

Isaac Bigio

abril 12, 2007Publicado el: 3 min. + -

Nicolas Sarkozy es el favorito para ganar la primera y segunda ronda de las presidenciales francesas. Para él es hora que su país deba substituir el viejo modelo de protección social por uno tipo Thatcher . El quiere que el país europeo más crítico a EEUU se acerque al monetarismo económico de corte norteamericano.

Una eventual victoria suya podría disminuir las fricciones entre París y Washington mientras que se bajarían los impuestos, se reduciría la separación entre el Estado y la iglesia, se recortarían beneficios a los desocupados y se impondría una fuerte política anti-inmigratoria. Parte del inicial éxito de Sarkozy consiste en haberse apropiado de las banderas de orden y dureza anti-inmigratoria propias de la extrema derecha. Según las encuestas él único que podría derrotarlo es François Bayrou, quien debería, para ello, desplazar a la socialista Royal del segundo lugar. Bayrou, en todo caso, implementaría un programa liberal pero de manera más gradual y consensuada.

Bayrou

François Bayrou puede ser la sorpresa de las presidenciales francesas. Cuando dos quintos de los electores galos se muestran indecisos él está a dos o tres puntos del segundo lugar (la socialista Royal). Según repetidas encuestas de Ipsos él es el único candidato que podría ganar (y ampliamente) al favorito (el conservador Sarkozy), pero, para ello, debería –como Alan García- llegar al segundo turno.Bayrou es un granjero de 56 años que sigue viviendo en el mismo pueblo rural donde nació (Bordères). El encabezó a la minoría de su partido Unión Democrática Francesa quien se opuso a integrarse al súper-partido unido de la derecha oficialista (UMP) y que ha logrado reactivarse prometiendo acabar con la bipolarización izquierda-derecha dando paso a un gobierno del ‘extremo centro’ que se balancee entre ambos extremos. Bayrou plantea una ‘terapia de shock eléctrico’, pero sin caer en los extremos de Thatcher, pues, según él, su país no aguanta más desgajamientos polares. El es católico, pro-europeo, liberal y quiere una sexta república con más poder para el congreso.

Extremos galos

En Francia nunca los candidatos extremistas han llegado a palacio pero su participación ha sido importante para presionar a las fuerzas ‘moderadas’. El ultra-derechista Le Pen logró la hazaña de llegar a la segunda ronda en el 2002 y sacar el 18% de los votos. Chirac sacó provecho de ello para unir al resto de la nación contra la ‘xenofobia’. Sin embargo, ahora, el candidato chiraquista Sarkozy coquetea a los votantes de Le Pen haciéndoles concesiones al prometer duras medidas contra los inmigrantes.

La existencia de un poderoso Partido Comunista (PC) -que sacaba entre el 15% y 22%- ayudó a que Mitterand ganase la presidencia (1981-1995) prometiendo reformas sociales que satisfagan parcialmente va los rojos mientras hacía retroceder al PC.

Desde el 2002 el PC ha quedado reducido al 2-3% mientras que los trotskistas le han superado (van entre el 6 y 11%). Sin embargo, el hecho que la izquierda dura aún es débil impide al Partido Socialista a volver a jugar el rol de ‘izquierdismo responsable’ capaz de llegar a la presidencia. El hecho que el PS se haya corrido hacia el liberalismo le podrá dar algunos votos de más pero le impide ganar y, con ello, además, ayuda a que la iniciativa se mantenga en las fuerzas que van del centro a la derecha.

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