Cada vez que llega los días de recogimiento espiritual, como la Semana Santa y la tradición cristiana se viene con todo su menú culinario, como calesita de siempre, prospera la importancia de multiplicar los peces en nuestras aguas y de enseñar a pescar para que no falte el pescado en nuestras mesas.

Los peces silvestres de ríos y lagunas en nuestro país van sufriendo drásticas reducciones al punto del exterminio por la indiscriminada pesca incluso en tiempos de veda. Cada año en estos días de pascua, nuestros atestados mercados experimentan una demanda creciente de este apetecido producto y se ven imposibilitados de abastecer el consumo interno de Bolivia. Esta demanda no esta aislada en el concierto de las demás naciones, la demanda del pescado a nivel mundial es alarmante, cada vez más es un privilegio de comensales el saborear una carne fresca de pescado. Los peces silvestres se van extinguiendo, los océanos, los mares, las lagunas y los ríos van sufriendo cambios por obra del hombre, del afán de lucrar a costa y riesgo de la misma existencia del planeta. Lo patético es que la demanda crece y no deja de inquietarnos. Desde principios de la década del 90 las gélidas aguas de Corani en la ciudad de Cochabamba experimentaron la producción intensiva de peces en cautiverio, trabajo quijotesco logrado por propia iniciativa de gente pionera y creativa conjugando las técnicas del manejo con el medio ambiente, se hicieron salas de incubación para la eclosión de ovas y manejo de alevines y se construyeron rústicas jaulas flotantes en plena laguna. Estos precursores y amigos emprendedores caben en los dedos de una mano, medianos productores de trucha arco iris que tuvieron que soportar el costo y la inversión de todo un ciclo de producción sin ninguna protección ni políticas de fomento del estado a este rubro, algunas granjas sucumbieron en esta ardua tarea por establecerse y las pocas que quedaron no van abasteciendo el consumo interno de nuestras ciudades. Los medios de comunicación a lo largo de este tiempo registraron con sus notas las inquietudes de este sector, pero hasta el día de hoy no existe ese ansiado empuje y apoyo a un rubro con un potencial de crecimiento si así se la encarara y un mercado tanto nacional como internacional que reclama esta demanda.Corani tiene los recursos naturales indispensables para dar el salto cuantitativo como cualitativo en esta actividad, pero nos falta pasar de la propuesta a la práctica. Con un sensato apoyo gubernamental estos postergados moradores de las riberas que sólo subsisten en la actualidad con la producción de la papa una vez al año, tendrían aseguradas su fuente de trabajo y el mismo estado contaría con más ingresos por conceptos de exportación de la acuicultura.

Para hacer más ilustrativa esta nota en el último lustro la economía de países como la de Noruega a basado su crecimiento económico en la producción piscícola intensiva del salmón y la trucha, de una producción de 8.600 Tm en 1981, llegó a producir 565.000 Tm de este producto el 2004, volúmenes enormes que le ponen en el sitial de líder mundial e indiscutible en este rubro, seguido sorprendentemente de nuestro vecino país de Chile que tuvo el repunte ascendente estos años convirtiéndose en el segundo productor de salmones y trucha a escala mundial con una producción de 349.329 Tm en el 2004. (Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación 2007). Pero esto no es suficiente, la demanda es cada vez más creciente de este producto y el mundo del consumo necesita más proveedores.

Sin ser pretencioso ni recurrir a los números o a las exportaciones, me sentiría tranquilo si por lo menos lográramos abastecer el mercado interno boliviano, de llegar a todos los hogares con un producto fresco, de alto valor nutritivo y sobre todo accesible a la economía de nuestro pueblo, pero no sucede así, seguimos bregando a nuestra suerte o en buen romance seguimos como aquel indigente sentado en un trono con ornamentos de oro.

En enero de 1999 la Asociación de productores de trucha de Cochabamba APROT presentó un proyecto amplio de pre-factibilidad al senado nacional para la producción de trucha en escala intensiva con miras a la exportación, pero como siempre, los proyectos e incentivos se manejaron con mucho hermetismo y preferencia, los proyectos atendidos se iban rumbo a los potentados del oriente y la agroindustria en el gobierno de Banzer y Jorge Quiroga y así se botó por la borda un proyecto estratégico y de bien social.(http://www.truchasroser.com/Page2574.htm).

Corani tanto como el lago Titicaca son nuestros reservorios estratégicos para este rubro y están ahí sin ser atendidas cuando paradójicamente las condiciones objetivas del mercado están dadas, mientras tanto habrá que seguir nadando contra corriente y marea como los salmones y las truchas y seguir pensando que los peces se multiplican en las épocas de pascuas. Por: Ernesto Joaniquina Hidalgo