(Masas-Santa Cruz).- “En la tierra de Ñuflo de Chávez… La España grandiosa, con hado benigno aquí plantó el signo de la redención…”, son las partes más críticas del himno conocido como cruceño, pero impuesto por las clases sostenedoras del mito hispánico que ven la colonización como algo benéfico.

Pero todo esto empieza a cuestionarse en Santa Cruz, aunque la falsificación histórica sirva para seguir resaltando lo hispánico. Por ejemplo, el actual prefecto, refiriéndose al aniversario de Santa Cruz, reivindicó la presencia hispánica diciendo que fue para convivir con los indígenas en forma pacífica. ¡Plop!… ¡todo lo contrario! los españoles vinieron a imponerse con la cruz y la espada, y muchos grupos indígenas, principalmente guaraníes, se resistieron hasta el fin porque sabían que los españoles los esclavizarían y ellos no aceptaban para nada eso, se consideraban señores indiscutibles de estas tierras y a los españoles advenedizos que había que expulsar, por eso les hicieron la guerra. También Costas asegura que Ñuflo de Chávez era muy noble y honesto, diferente a los que llegaron por occidente. Pero igual le dominaba la angurria de oro y, por eso, con la bendición del papa, sin mayor título, avasallaron todo. Lo primero que hicieron fue instalar la picota y la horca.

Según Galeano, “muy convincente resultaba la lectura del ‘Requerimiento’, que en vísperas del asalto a cada aldea explicaba a los indios que Dios había venido al mundo y que había dejado en su lugar a San Pedro y que San Pedro tenía por sucesor al Santo Padre y que el Santo Padre había hecho merced a la Reina de Castilla de toda esta tierra y que por eso debían irse de aquí o pagar tributo en oro y que en caso de negativa o demora se les haría la guerra y ellos serían convertidos en esclavos y también sus mujeres y sus hijos…

"Pero este Requerimiento de obediencia se leía en el monte, en plena noche, en lengua castellana, y sin intérprete, en presencia del notario y de ningún indio porque los indios dormían a algunas leguas de distancia y no tenían la menor idea de lo que se les venía encima”.

Costas y los cívicos viven en el pasado, no entienden que hubo la independencia que creó Bolivia como negación de la colonia, piensan como señores feudales del siglo XVIII reivindicando lo hispano. Ese es el criollaje acomplejado que continuó y agravó el régimen de sometimiento y explotación de los aborígenes y ahora, en pleno siglo XXI, disimulada o abiertamente, es racista.

Recordar la fundación de Santa Cruz no puede ser para endiosar y mitificar a los que actuaron de acuerdo a la mentalidad oscurantista del conquistador. Hoy, a personas racionales, hasta españoles, esos hechos provocan vergüenza y rechazo. Falsificar la historia es para justificar y sostener su poder.