El gobierno brasileño propone construir una represa hidroeléctrica con una potencia de 3.000 megavatios en Bolivia y convertir al Estado boliviano en socio de un emprendimiento mayor que consiste en la instalación de otras tres plantas termoeléctricas sobre el Río Madera a cambio de que no se aumenten el precio del gas que se exporta al mercado de Sao Paulo. El ministro de Servicios y Obras Públicas Jerjes Mercado Suárez dijo que mientras Brasil no demuestre que las represas no ocasionarán daños ambientales el país vecino no podrá iniciar las obras.

Brasil pretende construir hidroeléctricas en Santo Antonio (3.150 megavatios MW) y Jiraú (3.300 MW) antes de 2011, como parte del Programa de Aceleración del Crecimiento del Presidente da Silva. El objetivo es la producción de electricidad para las zonas industriales del sur de Brasil y no para abastecer de hidroelectricidad al área de influencia del proyecto.

El 2 de febrero, representantes de pueblos y comunidades de la Amazonía de Bolivia y Brasil, habiendo considerado las consecuencias del proyecto del Complejo Hidroeléctrico del Río Madera, constituyeron el Movimiento Social en Defensa de la Cuenca del Río Madera y de la Región amazónica con el fin de evitar la construcción de las represas proyectas por Brasil.

El nuevo Movimiento asegura que las represas inundarán extensos territorios, afectando de esta manera a los recolectores de castaña del bosque amazónico, pescadores y agricultores que trabajan de manera estacional en las riberas del río. Los representantes del colectivo aseguran que los proyectos provocarán el aumento de la incidencia de enfermedades como malaria, el paludismo, dengue, dengue hemorrágico, etc., la desaparición de especies, la extinción de la pesca comercial y la expulsión de poblaciones ubicadas en los territorios inundados.

El Río Madera nace de la unión de los ríos Beni y Mamoré en el hito geográfico de Villa Bella del departamento de Beni. En el extremo noreste de Bolivia recibe las aguas del río Abuná; desde cuya conjunción (Boca del Abuná) pasa a denominarse Madeira, ingresando a territorio brasileño hasta su desembocadura en el río Amazonas.

Los movimientos sociales de la zona de influencia denuncian que Brasil proyecta las obras en coordinación con las empresas Fumas y Odebrecht, sin tomar en cuenta a los habitantes de la ribera del río. “Ahogarán nuestras expectativas y sueños de desarrollo al sumergir las posibilidades de instalar fuentes de energía accesibles a nuestras posibilidades y demandas, como son las pequeñas centrales hidroeléctricas definidas como solución para nuestras necesidades energéticas”, dice una carta enviada por el Movimiento a Evo Morales e Inacio Lula da Silva.

Aseguran que las obras proyectadas fueron diseñadas únicamente para satisfacer los “intereses lucrativos de los grandes soyeros vinculados al interés transnacional que deforestan la Amazonia”.

El Movimiento Social en Defensa de la Cuenca del Río Madera y de la Región Amazónica solicitó a los gobiernos de Bolivia y Brasil dejar sin efecto la aprobación de la licencia ambiental y por lo tanto desistir de la construcción de las represas sobre el río Madera. Anuncian que se adoptará las medidas necesarias en las instancias que correspondan para salvar la cuenca del río Madera y la vida de la Amazonia y sus habitantes.

Son parte del Movimiento la Federación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Pando, el Movimiento de Afectados por las Represas de Brasil, las comunidades Bella Flor, Las Piedras, Canahan, Canadá, Bella Brisa, De repente, Loma Alta, Santa Lourdes, Viña del Río, Lago Victoria, Cayusal, las Amalias, entre otras; la Sub Central Campesina Porvenir-Pando-Bolivia, la comunidad Campesina 5 de Agosto de la Provincia Nicolás Suárez de Pando, la COD Cobija-Pando, la OTB Tajibo, la Federación Sindical Unica de Trabajadores Campesinos – Regional Madre de Dios, y la Cooperativa Integral Agraextractivista Campesinos de Pando (COINACAPA), entre otras organizaciones de base.