Los días 2 y 3 de febrero la ciudad de Cobija, situada en el extremo noroeste de la amazonía de Bolivia, fue sede de un encuentro convocado por la Federación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Pando que tuvo por objetivo analizar y tomar medidas respecto a la proyectada construcción del Complejo Río Madera, proyecto que comprende la construcción de cuatro represas hidroeléctricas con sus respectivas exclusas como parte de una hidrovía de 4.200 km de largo.

El encuentro, que se inició en el Salón Consistorial de la Alcaldía de Cobija, tuvo una numerosa asistencia, a pesar de que muchos representantes de base de la región que se trasladaban en buses no pudieron llegar debido a las lluvias.

Asistieron al encuentro líderes de centrales campesinas y federaciones de todo el norte amazónico de Bolivia, de las poblaciones del Brasil afectadas por las represas, representantes de otras organizaciones e instituciones de ambos países, como ser universidades y ONGs, autoridades y especialistas en los aspectos legales, sociales, históricos, de salud pública y de hidrología del proyecto.

Después de un largo e intenso trabajo de análisis, los asistentes llegaron a la conclusión de que los impactos del proyecto son tan grandes que no puede hablarse de compensaciones ni de mitigación, quedando solo el camino de la lucha por evitar que el Complejo del Río Madera sea construido.

Solamente las dos primeras represas de Santo Antonio y Jirau a construirse en el Brasil constituyen una amenaza cierta para las condiciones básicas de vida de la población radicada en la cuenca, especialmente la amazonía norte de Bolivia y del área de influencia del proyecto en territorio brasilero.

Además, en el transcurso del encuentro, los representantes locales, en base a sus profundos conocimientos del sistema de ríos que caracteriza el área, llamaron la atención sobre otros riesgos las comunidades bolivianas ribereñas del Mamoré asentadas al sur de Villa Bella e inclusive al Beni central que constituye la zona ganadera más importante del país.

Las discusiones dejaron en evidencia que el proyecto del río Madera es parte de una política que representa grandes intereses económicos transnacionales y geopolíticos en la amazonía, de la que puede esperarse serios impactos negativos para el medio ambiente y la población, constituyendo, por tanto, un problema que no es solamente de Bolivia.

Los asistentes, en un claro ambiente de indignación, recordaron que ya anteriormente se habían realizado varios otros encuentros por la misma causa que habían emitido varios manifiestos públicos exigiendo a las autoridades que asuman la defensa de los intereses nacionales y de la población local, pero que hasta la fecha la población no había sido informada y mucho menos consultada.

El encuentro optó por conformar el “Movimiento Social por la Defensa de la Cuenca del Río Madera y la Región Amazónica” integrado por representantes de organizaciones de base Brasil y de Bolivia a la cual ya está prevista la pronta incorporación de otros sectores. A partir de esta nueva instancia, se determinó asumir una serie de medidas, donde se destaca la realización de movilizaciones que ya son inminentes.

Finalmente, en consideración a la proximidad de la visita del Presidente Evo Morales al Brasil, se decidió emitir un manifiesto público exigiendo al gobierno nacional oponerse a la construcción de las represas y respetar el derecho de la población local a ser consultada e informada sobre las actuales negociaciones con el gobierno del Brasil.