Irak: Un pueblo disgregado por la guerra

Rodolfo Faggioni

diciembre 12, 2006Publicado el: 3 min. + -

Por pudor se evita de definir "matanza", la guerra entre chiíes, que son la mayoría de los iraquíes y los sunies que son la menoría. Una "matanza" que está dilaniando un entero pueblo en estos últimos tiempos. Por ahora, los Kurdos, tierra riquísima en petróleo, se mantienen neutrales pensando más en su rica región que en la guerra y por el control que ejercen las dos fuerzas armadas de la región: los peshmargé de origen taleban y los barezani de orígen kirkuk. Esta trágica situación se ha creado cuando el Jefe de Al-Qaida en Iraq, al-Zarqawi ha explícitamente amenazado de muerte a los chiíes con los estragos en Najaf y Karbela.

Las razones que han provocado el actual drama son conocidos por todos. En primer lugar la administración americana del Presidente George W. Bush, que no ha sabido o podido llenar el vacío de poder, una vez derrotado el dictador Saddam Husein. El poder tenía que ser ocupado por una fuerza interna. Una autoridad política y moral capaz de darle un sentido de Estado Democrático a un régimen dictatorial del partido bahatista que se había mantenido en el poder con la fuerza del terror por más de treinta años y no por una fuerza externa de militares "ocupantes". De este modo, en vez de una nueva agregación, se ha producido una disgregación con los chiíes que han transformado el sur del país en una "Santa Alianza", protegida por la "República Islámica" de Irán. Los suníes a su vez se han convertido en "campeones" de la "resistencia anti-americana", con la complicidad de al-Qaida. Los errores tácticos y estratégicos de los anglo-americanos, han puesto en evidencia y han acentuado el incitamiento puesto en acto por las distintas facciones del pueblo iraquí, una vez desaparecido el "hombre fuerte", se han favoreciendo las potencias locales, que de este modo han ganado aprovechando un Iraq débil, inestable y en pleno caos.El caos, la guerra civil y la incapacidad de los anglo-americanos de encontrar una estrategia capaz de resolver el "problema Iraq" han hecho que Iraq se haya devidido en tres: el sur en manos a los chiíes, el norte kurdo y en el centro los suníes, una perspectiva que convence muy poco a los occidentales, a la misma Republica Islámica del Irán, a Arabia Saudí, Siria, Jordania y Kuwait, naciones y potencias directamente o indirectamente implicados en la tragedia iraquí. Seguramente un Iraq dividido no conviene a ninguna de las potencias o naciones interesadas, tanto es cierto que se están multiplicando los esfuerzos para impedir que la región del Golfo sea dominada por nuevos y pequeños estados destinados a ser enemigos entre ellos mismos.La relación de Baker ha propuesto el cambio en la estrategia de Bush. Pero tanto el Presidente de los EE.UU. como su Secretario de Estado Rice, han hecho saber que no tratarán ni con el gobierno de Teheran ni mucho menos con el de Damasco, esto significa que la "matanza" en Iraq continuará por mucho tiempo más.

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