La nueva estrategia de Bush

Rodolfo Faggioni

noviembre 21, 2006Publicado el: 3 min. + -

En Iraq no existe una guerra civil, en el sentido estrecho de la palabra. Una guerra civil presupone la existencia de un pueblo dividido en dos facciones. En Mesopotamia no existen dos facciones que esten en guerra. Mejor dicho, no existe un pueblo iraquí. Existen más de veinte agregaciones étnico-religiosas que se disputan lo que queda de los recursos naturales de la región, comenzando por los recursos energéticos. No pasa día sin que el boletín de guerra no informe de muertes, masacres, raptos individuales o de masa, deportación de grupos de poblaciones enemigas o supuestas tales.

Esto en la parte central y en buena parte de la zona meridional de Iraq, sobretodo en el triángulo de Bassora . En la parte del Norte, la parte de Kurdistan, la situación es completamente distinta, es como se podría definir una isla feliz. Una especie de Suiza iraquí aislada del resto del país donde crecen como hongos los hoteles de lujo y se instalan industrias locales e internacionales gracias a los capitales occidentales e israelíes.

De este pantano donde se ha enfangado, Bush quiere ahora salir sin perder la cara. Una empresa casi imposible. El vacío de poder creado por la administración americana liquidando Saddam Hussein no ha sido llenado. Y más pasa el tiempo y es siempre, menos probable que una suceción a la guía del reconstruído país iraquí sea factible. .

Es así, como ahora, se pone adelante una comisión presidida por el ex-Secretario de Estado Baker que sugiere de "dividir" el Estado Iraquí bajo el mentiroso disfraz del "federalismo". Parece que este grupo de estudio promovido por la Casa Blanca y de modo especial por su inquilino, sostenga la repartición de "facto" y no de "jure" del territorio iraquí. Idealmente una repartición tripartita: la región curda, la chíita y la sunníta. A excepción del Kurdistán, gobernada por bandas de contrabandistas y criminales que disfrutan muy bién la ocasión de caos de esa zona, en el resto del país, imaginar una solución homogénea que ponga fin a los conflictos étnico-religiosos dividiendo al país en tres, parece utópica.

Sea en el campo suníita, y mucho más que en el chiíta hoy dominante en el pseudo-gobierno de Baghdad, existen grupos o tribus de varias índoles que pelean entre ellos a prescindir del modo de orar a Dios. La criminalidad común controla enteras zonas de la capital y algunas áreas estratégicas de la nación. Las milicias son mucho más fuertes del ejército y de la policia iraquí. Si es necesario y útil, los milicianos se transforman en soldados o policías sin que ninguna autoridad pueda intervenir. Dividir en tres un grupo único que no existe es imposible. Otra alternativa que está estudiando la Casa Blanca es el absurdo aumento de las tropas estadounidenses. Se trataría de corregir la estrategía del inicial error de Rumsfeld de emplear un número limitado de tropas porque la superioridad tecnológica del ejército de los Estados Unidos no tenía rivales en ninguna parte del mundo. Al final de cuentas se ha visto que esta "alta" tecnología era poca cosa y ha hecho imposible el control del país.

A este punto no le queda a la Administración Bush que abrir un diálogo con los países que confinan con Iraq: Irán y Siria, esperando que estén dispuestos a corregir la estrategia americana y sobretodo, visto el estado de las cosas actuales, estén en condición de hacerlo. De otro modo, la masacre continuará hasta que se agoten completamente tanto las municiones como los hombres.

Atrás