A pesar de que la goma (siringa) de origen americano fue descubierta por La Condamine el año 1736 y llevado por primera vez a Europa, recién en la segunda mitad del siglo XIX Charles Goodyear descubre su vulcanización, Bouton y Michelin mejoran ese descubrimiento y la aplican a la industria automotriz. Al finalizar el siglo XIX su aplicación en la industria se generaliza provocando un espectacular salto en el desarrollo industrial del capitalismo.

En la segunda mitad del siglo XIX la Amazonía boliviana, zona en la que se descubre inmensos siringales, se ve invadida por intrépidos exploradores ingleses y norteamericanos. En 1879 el norteamericano Edwin Heath exploró los caudalosos ríos de la zona para demostrar su navegabilidad y la posibilidad de exportar la goma a través ellos cruzando territorio brasilero hasta llegar al Atlántico. James Orton exploró el río Mamoré el año 1877. El interés de todos estos exploradores no era otro que el de encontrar las vías más fáciles para sacar la goma de esta feraz región hacia los países altamente industrializados.

Los hermanos Suárez (Francisco, Rómulo y Nicolás), de origen cruceño, se establecieron en la amazonía dedicados a la explotación de los productos de la zona en la década de 1860. Lograron sacar goma, castaña, cueros de res secos y de otros animales por el río Beni, hacia Villa Bella, el Río Madera y el Amazonas hasta llegar al Atlántico. Establecieron prósperas casas comerciales en Cachuela Esperaza (Bolivia), Brasil y Francia.

De esta manera es que la amazonía boliviana, zona salvaje y totalmente aislada de la civilización, es incorporada al mercado mundial (capitalismo) a través de la explotación de la goma. El capital financiero llega con toda su tecnología; se conoce que funcionó un tren que unía los ríos Mamoré y Madera y los Suárez navegaron esos inmensos territorios en un barco a motor rescatando la goma de la región.

Sin embargo, la penetración del capitalismo a la Amazonía no significó el surgimiento de un vigoroso proletariado, como ocurrió en el Occidente con la explotación de la plata. Los nativos que se dedicaron a la recolección de la goma, la castaña y los cueros de animales salvajes no se concentraron en grandes centros de producción industrial como la fábrica capitalista moderna y tampoco lograron agruparse en poblados o campamentos para vivir. La recolección de la materia prima siguió realizándose de manera individual, sin conocer el salario porque el rescatador pagaba por la cantidad de goma, castaña o cueros recolectados (trabajo a destajo) y los aborígenes convertidos en trabajadores siguieron viviendo diseminados en la selva.

Seguramente, estas característica descritas y las particularidades de la producción de la goma y la castaña, tremendamente dispersa en amplios territorios, no permitieron la incorporación de la máquina e impidieron que surgiera un proletariado puro sino, por el contrario, una especie de semi esclavo que vivía endeudado de por vida por el predominio del pago en especie impuesto por la ausencia de mercados que pudiera darle sentido a la moneda.

Las características de la penetración del capitalismo a la Amazonía boliviana durante el siglo XIX y las particularidades del surgimiento del movimiento obrero en la región aún no han sido plenamente investigadas. Para comprender hoy la naturaleza del movimiento obrero en el noreste del país es una necesidad la profundización de esta historia.

(Datos extraídos del “Diccionario” de Guillermo Lora, tomos 66 y 67 de sus obras completas).